RETICAMP 98 (anécdota de campamento)
por Ricardo Berrios
Les escribo desde Asunción-Paraguay. Quiero contarles una pequeña historia que pasé junto al grupo juvenil de la iglesia, en un campamento llamado "Reticamp98". Aquí comienza.\n\nTuvimos una súper "Expedición Acuatica " uno de esos días, en que todos estábamos muy expectantes acerca de lo que iba a pasar, ya que era algo novedoso para todos nosotros (muchos no sabían nadar, así que ya se imaginarán), el líder de la expedición era un misionero.\n\nHicimos fila india y el líder nos dijo: "Bueno chicos prepárense, tenemos media hora de camino" (yo, por si acaso, llevé una cuerda gruesa de unos 15 metros, por si hacía falta), todos me miraban extrañados, ni que fueras Tarzán decían algunos. Empezamos la expedición por el arroyo de Pirareta, teníamos que llegar al hermoso "Salto de Pirareta" que supuestamente estaba a media hora de camino. \nTodo iba bien, pero conforme fuimos avanzando, el camino por el arroyo se iba haciendo más difícil, pasamos por muchas partes llenas de rocas y con mucha corriente de agua, donde realmente la cuerda nos sirvió bastante; la atábamos a los troncos y así los que no sabían nadar, se tomaban de la cuerda. En una de esas veces, la até a un tronco y yo hice del otro tronco (me la amarré por la cintura), entonces vi la simpática manera que tenían algunos de cruzar con la cuerda; a uno de ellos le pusieron el nombre de "Modelo", porque parecía que modelaba cada vez que pasaba sujetándose de la cuerda, otros resbalaban y la cuerdita, que fue criticada, por unos momentos les salvó la vida, algunos se dieron unos golpecitos entre las rocas, que creo, nunca lo olvidarán.\n\nYa había pasado una hora y todavía no llegábamos al lugar, pero el líder seguía diciéndonos "NO TEMÁIS HIJITOS YA ESTAMOS CERCA, TRANQUILOS, TRANQUILOS", ¡pasamos por cada lugar! Había lugares que eran muy profundos, y no podíamos ir por los costados, porque era una verdadera selva, entonces teníamos que hacer de caballitos acuáticos, para pasar al otro costado a las chicas y a los muchachos que no sabían nadar. Algunas se desesperaban tanto y hasta casi se desmayaban al cruzar esos lugares.\nYa habían pasado dos horas y no llegábamos, entonces nuestro "Moisés" (el líder) nos seguía diciendo "NO SE PREOCUPEN, FALTA POCO, FALTA POCO". No faltaban los que se quejaban y decían, ¡Oh, quién nos diera a tomar agua fresca del campamento! ¡Oh quién nos diera a comer una de las comidas de nuestras madres que están en el campamento! Salimos a las 10:30 de la mañana y ya eran las 13:00 hrs. y aún no llegábamos al lugar, cada vez parecía que estábamos mas lejos, pero por fin, luego de media hora llegamos al peraiso "El famoso Salto de Pirareta", que por cierto, era una belleza impresionante, bueno estábamos divididos en cuatro grupos de once a doce personas cada uno, y a cada líder de grupo se le repartieron dos chorizos y tres galletas para cada integrante, lo que muchos no sabían, es que a los choricitos, teníamos que cocinarlos al estilo campestre, así que desesperado de hambre, cada grupo juntó su leña y encendió su fogata para calentar los choricitos, algunos le daban dos pasaditas por el fuego y se lo metían a la boca, no les importaba que estuviera crudo, el hambre era mucha, así que aquel día comimos chorizos pasados por fuego.\n\nGrande fue la sorpresa mía, cuando llegué a pedir mis dos choricitos, ¡sólo quedaba uno! y mi estómago parecia un pequeño tigre hambriento.\nBueno, un chorizo dije, que más da, pero aún mayor fue mi sorpresa cuando me dijeron que aún faltaba un muchacho de nuestro grupo que no había comido nada, y a compartir el choricito se ha dicho, graciasl al Señor que la mayoría de las chicas estaban a dieta, y sólo comian una gelleta de su porción, así que¡ALELUYA por las galletas que nos dejaron ! ya que así apacigüé el hambre con 5 galletas, ¡¡¡ah, que benditas galletas!!!, nucan las amé tanto como aquel día.\n\nA la hora de partir, todos estábamos exhaustos, pero había que hacer el mismo recorrido de vuelta, y a la marcha se ha dicho, y volvimos a nuestra Jerusalén, esperando las buenas nuevas (comidita) de nuestras madres que nos estaban esperando allí. Gracias al Señor que nos estaban esperando con mucho amor, y con algunas tortillas fritas con un rico cocido con leche, así es que apenas llegamos, ¡¡¡ Y a la carga!!! que bendición fué esa merienda para nuestros estómagos.'