Date a Ti Mismo

Si hoy vieras a Misty, si el día de hoy podrías conocerla, realmente te sorprenderías.\n\nEn una ocasión ella fue encontrada en un rincón de la calle extremadamente descuidada, muy rala y sucia. Estaba así por la irresponsabilidad de un hombre, el cual la había llevado a su vivir a su casa, con el único propósito de aprovecharse de ella y luego, sabrá Dios el porque, arrojarla a la calle, a pesar de ser bastante inteligente y muy lista.\n\nGracias a Dios ella pudo sobrevivir. Los Alger, una familia muy tierna y compasiva llego a saber de la existencia de Misty y la llevaron a vivir con ellos.\nPor no haber tenido una vida normal, Misty ni siquiera sabia lo que era jugar. Con paciencia, buenos cuidados y mucho afecto, los Alger la ayudaron a salir adelante.\nEl día de hoy, Misty afronta otra gran prueba: corre el peligro de morir a causa de un trastorno grave que los médicos llaman “vólvulo gástrico”. Esta enfermedad consiste en la dilatación y torsión del estomago, en cuyo interior quedan atrapados gases, comida y agua. Los vasos sanguíneos se tuercen y se interrumpe el paso de la sangre del estomago y el bazo al corazón. Al no llegar sangre oxigenada a estos órganos, se acumulan desechos celulares tóxicos y el paciente entra en estado de coma, el trastorno se presenta de momento y se agrava rápidamente, así que hay que actuar sin demora: los minutos cuentan.\n\nJohn Mac Gregor, medico interno, se encargara de Misty. Vestido con bata blanca y ropa de quirófano, se reúne con los Alger, responsables de Misty. David Alger tuvo que interrumpir de momento su rutina de entrenamiento, pues compite en carrera de ciclistas, para salir de inmediato a encontrarse con su esposa Cheryl y juntos ir a ver al medico de Misty. El medico les dice que en caso de no operarla inmediatamente Misty moriría irremediablemente. Luego hace una pausa. Ha llegado a la parte de la conversación que todos los médicos especialistas detestan: el asunto del dinero. La cirugía y los cuidados postoperatorios costaran entre $2000 y $2200 dólares. En tono de disculpa, John Mac Gregor advierte que algunos pacientes no reaccionan tan bien al tratamiento, y eso podría causar que el presupuesto se eleve.\n\nCheryl mira al medico y le dice: “La queremos mucho”\n\n“Es como un miembro de la familia”, agrega David Alger.\n\nCon mucho cuidado la cirujano Caroline Garzotto, luego de hacer la incisión, le destuerce el estomago para luego inspeccionar los órganos. Luego de algunas horas, la doctora Garzotto sutura el estomago a la pared abdominal para evitar que se vuelva a torcer. La operación ha sido todo un éxito.\n\nAl dia siguiente, Cheryl pasa a ver a Misty. Al entrar a la sala de espera, Misty no puede contener su alegría. Pese a estar recién operada, se abalanza sobre Cheryl, la mira a los ojos sin dejar de lloriquear y se apoya en el pecho de Cheryl. Ella se echa a reír mientras la abraza y acaricia. “Parece que desea irse a casa”, dice Cheryl.\n\nMisty es una perra de raza akita, fue abandonada y maltratada, sin embargo se encontró con el corazón compasivo de los Alger, una pareja que sin conocerla y aun siendo un animal mostraron un real interés por ella.\n\n(Extraído de: Revista “Selecciones Reader’s Digest” - Diciembre 1999)\n
\nSi los hombres, siendo malos de esencia, podemos mostrar actitudes tan compasivas y de solidaridad con los animales, porque nos cuesta tanto ayudarnos entre nosotros. Porque si vemos que nuestro vecino, amigo o hermano esta atravesando una situación difícil nos cuesta tanto contribuir a su bienestar. Siempre tenemos excusas, “no tengo tiempo”, “no hay dinero”, “no puedo”, “no se lo merece”, etc. Si es verdad, en ocasiones no tenemos recursos, pero nuestro mejor recurso somos nosotros.\nJesús mismo, dice la Biblia se dio a si mismo. El dio su vida en rescate por nosotros. (Mateo 20:28; Marcos 10:45, 1° Timoteo 2:6)\n\nEjemplo tenemos en nuestro Padre Celestial, cuantas de las cosas que tienes tu ahora, las haz recibido por gracia aun sin merecerlo. (Mateo 7:11; Lucas 11:13; Santiago 1:17)\n\nPedro y Juan, mientras subían al templo, vieron a un hombre cojo, el cual solía pedir limosna a la puerta del templo. Al verlos a ambos comenzó a rogarles que le dieran una limosna. Al verlo Pedro y Juan, lo vieron a los ojos y le dijeron “míranos”. Las siguientes palabras de Pedro son transcendentales, aquel Pedro que en una oportunidad negó tres veces a Jesús: “No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te doy”\nNos llamamos cristianos, y porque no nos mostramos como cristianos. No tienes dinero, tiempo, etc. ¿Qué tienes tu para dar? '
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