Cuidando a José

José, es un anciano de ochenta años que necesita cuidados especiales pues es inválido, vive con su hijo Esteban y su familia, todos lo quieren y han contratado a una persona para que lo cuide.\n\nUn día, la empresa en la que trabajaba Esteban lo envió a realizar una auditoría de la cual regresó en estado de gravedad pues el auto en el que venía chocó; en sus momentos de agonía, le pidió a su esposa que cuidara de su padre; ella lo prometió, luego Esteban murió. \n\nAl transcurrir el tiempo todo iba tomando una irremediable “normalidad”; la esposa de Esteban asumió la responsabilidad del hogar, el dinero apenas alcanzaba así que prescindieron de los servicios de la persona que cuidada de José; cada día esta tarea era más pesada pues el dolor puso a José más delicado, los familiares de ella le decían: “No tienes por qué cargar con este paquete envíalo a un asilo de ancianos, cualquier persona con buen juicio haría lo mismo, nadie te va a juzgar, aun tu esposo te entendería”; ella a veces lo dudaba pero recordaba la promesa realizada a Esteban y se detenía. \n\nLos días y noches de la mujer eran interminables sumida en preocupaciones y tratando de superar su dolor. Un día se acercó a José y con lágrimas le dijo: “Créame que ya no puedo más, todo esto es demasiado para mí, yo lo quiero mucho pero no sé que hacer”; José con palabras entrecortadas le pidió que buscará en el cajón de su velador, ella encontró un sobre que contenía una póliza de seguro de vida que había adquirido hace algún tiempo para su hijo.\n\nNo cabe duda que promesas así son muy difíciles de cumplir, pero ¿sabes? Es lo que se nos ha pedido a todos. Al igual que en la historia, Dios al partir nos encomendó cuidar uno de sus tesoros más valiosos, su templo o sea nuestro cuerpo. \n\nEsta tarea es ardua ya que debes cuidar algo que no te pertenece pero a la vez es parte de ti. Al principio puede ser muy llevadero pues te sientes con fuerzas y cuentas con toda la ayuda necesaria; pero ¿qué sucede cuando vienen los momentos de debilidad? Cuando deseas experimentar intimidad fuera del matrimonio, cuando quieres comer impulsivamente o dejar de hacerlo porque simplemente piensas que no vale la pena, o porque Dios no “concede” los anhelos de tu corazón; ¿comienzas a dar rienda suelta al enemigo que te dice debes hacer algo pues eres un ser humano, que Dios te entenderá pues te creó así? \n\nHoy te quiero animar a no ceder, a tomar el ejemplo de esta mujer que aunque se sentía agotada y sin saber que hacer, decidió ser fiel a la promesa dada al ser que amaba y cuando sintió que no podía más, fue y abrió su corazón, no tenía una solución, simplemente fue sincera y reconoció sus limitaciones. Corre hacia Jesús, él te conoce, sabe lo que anhelas y necesitas, él te dará la salida pues te ama, él quiere verte feliz y realizado en todas las áreas de tu vida, únicamente tienes que esperar Su tiempo porque, ¿sabes? Es el perfecto.\n\n“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y que han recibido por parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto honren con su cuerpo a Dios” 1 Corintios 6:19-20.'
Scroll to Top