Quitando Escombros
Ana María, es una niña de siete años, tiene dos hermanos menores, es muy alegre e inquieta, viven en una hermosa casa antigua de dos pisos y un subsuelo, en donde tienen una pequeña bodega clausurada debido a que el piso necesita ser cambiado.\n\nPara Ana María la bodega siempre ha sido interesante, ha querido muchas veces ir a conocerla pero sus padres se lo han prohibido. Un día Ana María, mientras toda la familia estaba reunida celebrando el aniversario de bodas de sus padres, cogió las llaves de la bodega y bajó, todo le parecía fascinante, los objetos antiguos, muebles viejos empolvados; comenzó a quitar las telas que cubrían los muebles, cuando ¡de pronto! Vio un gran baúl de madera, intentó abrirlo pero su tapa pesaba mucho, lo volvió a intentar con más fuerza; logró abrirlo pero el peso de la tapa al caer, rompió el piso de madera llevándose a Ana María con él y provocando un derrumbe, ella se encontraba aprisionada entre los escombros y el baúl, pero podía moverse.\n\nMientras tanto en la sala seguían festejando, luego de dos horas su hermano notó la ausencia de Ana María, la buscó por toda la casa y vio la puerta de la bodega abierta, salió corriendo a decir lo sucedido, todos fueron hacia la bodega, su Padre pidió que no entraran más personas ya que el piso no resistiría. El papá comenzó a quitar los escombros, pero no podía llegar hasta su hija, pedía que Ana María tomara de su mano para sacarla, ella no alcanzaba, su padre le dijo: “hija por favor inténtalo una vez más, pero con más fuerza”, ella dijo: “ no puedo”, “si puedes” contestó, yo estoy aquí ven, ella comenzó a llorar y dijo “no-papi, si salgo me vas a castigar” él contestó: “ De ninguna manera, por favor alcanza mi mano” ella dijo “ perdóname papi, dile a mami que no lo vuelvo a hacer” el padre contestó “si mi amor te perdonamos” por favor estira tu mano” “ no puedo hay mucha tierra”, “por favor retírala y toma mi mano” “¿seguro que no me vas a castigar?” “Seguro, mi amor, por favor intenta alcanzarme estoy aquí a tu lado, no quiero que nada malo te pase”, la niña empujó con fuerza la tierra y extendió su brazo hacia su padre, el casi cae por alcanzar a su hija, pero lo logró, la sujetó fuerte y la sacó.\n\nQué lindo es encontrarnos con experiencias con un final feliz como este, pero quisiera que analicemos el proceso para llegar a este final feliz.\n\nTrasformándolo a nuestra vida cristiana, Ana María se dejó seducir poco a poco por lo enigmático, misterioso y deslumbrante del pecado. Una vez ahí se dio cuenta que no lo debió hacer, se arrepintió, pero no podía ni quería salir por temor. \n\nHoy, si te sientes identificado(a) con Ana María y has caído en el más profundo de los pecados, quiero animarte a salir de él, no permitas que la culpa y el temor a ser juzgado y condenado te lo impidan, Jesús te ha perdonado, está a tu lado y tiene su mano extendida para rescatarte porque te ama; para él, eres lo más valioso y no quiere que te pierdas, pero ¿sabes algo?, Es tu decisión hacerlo, está en ti creerle, quitar esos escombros para caminar hacia una nueva oportunidad. \n\nDeja ya de compadecerte, Cristo levantará tu cabeza ante los demás y te ayudará a cambiar esa debilidad en fortaleza y hacer de tu pecado y sus consecuencias un testimonio fiel de su amor. Jesús quiere verte disfrutar esa vida plena que tiene para ti, corre hacia él y te demostrará cuanto te ha extrañado.\n\n“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 1Juan 1:9.'