Jesús Sacrificio Por Nuestros Pecados
Tema: Jesús sacrificio por nuestros pecados\nBase Bíblica: Hebreos 10:18-22\n\nPuntos a tratar\n\nI. Sacrificios por el pecado en el Antiguo Testamento.\nII. Sacrificios por el pecado en el Nuevo Pacto.\nIII. Propósito del sacrificio de Jesús.\n\nIntroducción\n\nEl libro de los Hebreos establece la diferencia entre la ley y la gracia, entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto y nos revela de una manera detallada la maravillosa obra redentora de Jesucristo, aquí se nos presenta a Cristo como el mediador del Nuevo pacto y gran Sumo Sacerdote.\n\nSacrificio = Acto de abnegación o renuncia voluntaria a algo, ofrecimiento hecho a Dios de algún presente, especialmente de un animal que se mataba, como confesión de culpa y expiación (pago) por el pecado, como grato reconocimiento de la autoridad y la bondad de Dios.\n\nSacrificar = Poner a alguien o algo en un riesgo o esfuerzo para obtener algún beneficio.\n\nI. Sacrificios por el pecado en el Antiguo Testamento\n\nLas instrucciones para el sacrificio fueron dadas por Dios a Moisés y estas instrucciones podemos encontrarlas en Levítico Capítulos 4-5, Dios dijo a los israelitas que era necesario ofrecer un sacrifico por el pecado, un becerro, un cordero, un macho cabrio, o una tórtola y a menos que hicieran un sacrificio por el pecado, el pecado no podía ser perdonado, en el caso de la persona que había pecado, este llevaba a la victima, ya sea el macho cabrio, el becerro, o cordero, el que lo ofrecía lo llevaba al atrio del tabernáculo, y lo podía en el altar del sacrificio y le ponía la mano en la cabeza lo que significaba que aquella victima era su sustituto y luego se le daba muerte y el sacerdote rociaba la sangre sobre el altar, estos sacrificios eran ofrecidos normalmente los días primero de cada mes, y este sacrificio era valido solo hasta que la persona volvía a pecar, solo una vez por año el sacerdote entraba al lugar santísimo que significaba en aquel entonces la misma presencia de Dios e intercedía por el pueblo ante Dios y ofrecía sacrificios por los pecados, solo el sacerdote podía hablar directamente con Dios y entrar a aquel lugar santísimo, si alguien más lo hacia o el sacerdote entraba a aquel lugar estando en pecado moría.\n\n¿Qué pasaría si fuera igual en nuestros tiempos? Solo los que tuviesen animales podrían ser salvos.\n\nII. Sacrificio por el pecado en el Nuevo Pacto\n\nHebreos 10:12 nos dice… “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un sólo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”.\nLos apóstoles Juan, Pedro y Pablo reconocieron perfectamente el titulo de Jesús como El Cordero de Dios. Cuando Juan vio a Jesús por primera vez dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Jesucristo es el sacrificio perfecto para quitar nuestros pecados, dice el profeta Isaías en su capitulo 53: “Como cordero fue llevado al matadero, y como una oveja que enmudece delante de sus trasquiladores, tampoco él abrió su boca. Mediante este sacrificio de Jesús en la cruz del calvario nuestros pecados son limpiados y ya no tenemos la necesidad de animales, porque por medio de la sangre de Jesucristo recibimos el perdón de nuestros pecados, ahora no tenemos que ofrecer sacrificios de animales para que nuestros pecados sean perdonados, solo tenemos que confesar que Jesucristo es el Señor.\n\nColosenses 2: 14-15 dice que él anuló el acta de los decretos que había en nuestra contra y las quito del medio al clavarla en su cruz y despojo a los principados y autoridades y los exhibió públicamente, habiendo triunfado en la cruz. \n\nIII. Propósito del Sacrificio\n\nHebreos 10:18 “Donde hay remisión de estos, no hay mas ofrenda por el pecado, donde hay perdón de los pecados no hay mas ofrenda por ellos”.\n\nUna debilidad que tenían los sacrificios en el antiguo pacto, era que un sacrificio valía por una sola vez, sin embargo el sacrificio de Jesucristo fue solo una vez y vale aun para aquellos que quieran recibirlo hoy, el pueblo solo podía llegar hasta el atrio (el atrio era el patio de tabernáculo de reunión), ellos no tenían acceso al lugar santo, ni al lugar santísimo, mientras que después del sacrificio de Jesús tenemos acceso directo al lugar santísimo tenemos acceso a la misma presencia de Dios y esto gracias al camino abierto por sangre de Jesús al morir.\n\nHebreos 10:19-20 “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es su sangre”.\n\nEl lugar santo estaba separado del lugar santísimo por un velo, y cuando Jesucristo murió en la cruz del calvario nos dice Lucas 23, al momento antes de morir nuestro Señor el sol se oscureció y el velo del templo se rasgo en dos, y dice la Biblia que un soldado abrió su costado con una lanza, con esto Jesús rompió el velo que impedía la entrada al lugar santísimo. \n\nHebreos 10:21: “Teniendo un gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios”, el Sumo Sacerdote era quien intercedía por el pueblo ante Dios, quien presentaba sacrificios por el pueblo y era el único que podía entrar al lugar santísimo, el Sumo Sacerdote tenía que ser un hombre sin tacha personal, ahora nuestro gran sumo sacerdote es Jesucristo, un sumo sacerdote misericordioso y fiel, ha abierto un camino a Dios por medio de sí mismo (1Tim 2:15), sobre la casa de Dios, la cual casa somos nosotros según Hebreos 3:6.\n\nHay una invitación ante todo esto: Acerquémonos... pero, ¿cuáles son las condiciones para acercarnos a la presencia de Dios y para obtener las bendiciones de ese sacrificio?\n\nHebreos 10:22:\n \n1. Acerquémonos con corazón sincero: En el corazón es de donde emanan los deseos, esperanzas, motivo y voluntad. Y es lo único que Dios pide de nosotros (Prov. 23:26) un corazón sincero es un corazón sin doble animo.\n\n2. En plena certidumbre de fe: La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, cuando nos acercamos a Dios, es necesario creer que le hay. Debemos de creer que el sólo hecho de confesar nuestros pecados y creer en él somos salvos, dice Efesios 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe”, la fe para salvación es la fe que Dios despierta en nuestros corazones cuando oímos el mensaje del evangelio.\n\n3. Purificados los corazones de mala conciencia: 1 Juan 3:20 dice que nuestro corazón nos puede reprender, cada uno sabe de sí mismo como es, un corazón purificado es un corazón lavado con agua, no agua material, sino con agua espiritual.\n\n4. Lavados los cuerpos con agua pura: El agua siempre ha significado pureza, limpieza, transparencia, como en la cena cuando Jesús dio ejemplo con el lavatorio de los pies, Pedro no quiere aceptarlo, pero cuando Jesús le dice que sino deja que él le lave los pies no entrara en el reino de los cielos, Pedro con la forma impulsiva que le caracterizaba le dice al maestro, “lávame no solo los pies sino las manos y la cabeza”, antes de entrar al lugar santísimo teñían que lavarse en el lavabo, que era una fuente hecha de las prendas donadas por el pueblo, lo cual significa desprendimiento, allí el pueblo lavaba \n\nEstas 4 características Jesús la proveyó para nosotros en la cruz del Calvario al morir, proveyó fe y proveyó agua pura para purificar nuestros corazones y lavar nuestros cuerpos.\n\n¿Qué pasa después que te acercas a Jesús?\n\nCuando nos acercamos a Jesús con estas características debemos mantener firme la profesión de nuestra esperanza, mantener lo que hemos creído porque fiel es el que os llama.\n\nDios proveyó a Jesucristo como sacrificio por nuestros pecados, nos da el camino a seguir para habitar en la presencia de Él y nos da la promesa de que él es fiel.\n\nConclusión\n\nLucas 23 nos relata detalladamente el proceso de la muerte de Jesús, cómo los mismos que le sacrificaron se golpeaban el pecho, pero no por obras para que nadie se glorié, sólo por el poder de la sangre derramada por Jesús en la cruz del calvario podemos ser salvos y vivir bajo su presencia. \n\nDios no nos pide nada sobrenatural, no nos pide que hagamos algo maravilloso, solo nos pide que nos acerquemos a Él con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, con corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura, la cual Dios proveyó por medio de Jesús.'