Reino

Muchos de los conceptos en la Biblia necesitan ser reinterpretados para hacerlos comprensibles a nuestra realidad. Hablar del reino en un mundo en el que la monarquía prácticamente ha desaparecido puede dejar como resultado un concepto muy abstracto en las mentes y en las vidas de los jóvenes. Es importante hacer notar que incluso la Biblia no se refiere al reino desde términos meramente terrenales, va más allá, por lo que se hace aun más necesario entender el reino desde la perspectiva divina y las implicaciones que tiene para el cristiano en la actualidad.\n\nDEFINICIÓN\n\nEn el Antiguo Testamento cuando se habla de reino, se usa el termino malkut y se refiere por lo general en el plano totalmente profano a los reinos políticos, por ejemplo 1 Samuel 20:31, 1 Reyes 2:12:\n\n“Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y su reino fue firme en gran manera”\n\nTambién se usa en otras ocasiones designando la soberanía de Dios como su Malkut, es decir su soberanía real. La realeza de Yahvé se entiende escatológicamente. Se va abriendo paso el reconocimiento del reinado de final de Dios, que rebasa todos los limites nacionales. Yahvé reinará un día sobre toda la tierra:\n\nLa luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sión y de Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso. Isaías 24:23\n\nLo que caracteriza la esperanza futura es que el Malkut de Yahvé siempre se presenta como inmanente.\n\nLa expresión “reino de los cielos” no quiere decir otra cosa que “Dios gobierna como rey”. Y como el reino de los cielos no se advierte en el mundo, hay que decidirse con una determinación de la voluntad en pro o en contra del mismo, es decir aceptar y confesar a Dios como único rey o rechazarlo como tal.\n\nEn el mundo griego para definir reino de utiliza el termino basileía que designa originariamente el ser, el estado y el poder del rey y debe traducirse por lo general por dignidad real o soberanía real.\n\nEl segundo significado acentúa el aspecto especial de basileía pues la dignidad de un rey se manifiesta en el terreno en él que él impera o manda. Según esto basileía adquiere el significado de reino o imperio, y designa por tanto la extensión de territorio en el que manda un rey.\n\nEn el Nuevo Testamento se usa ya sea como dignidad real (Lc 19:12) o como el reino (Mt 4:8). En casi todos los textos los reinos terrenos se hallan en oposición con el reino de Dios puesto que están sometidos al dios de este mundo.\n\nEl evangelio del reino. Esta es la expresión de un acontecimiento: la proclamación de la venida del reino, la promulgación en la tierra y en la historia del hombre, de la decisión soberana de Dios de manifestar y ejercer su realeza. La forma en que Dios se presenta a los hombres, el ropaje en que se encubre es esencialmente y en primer lugar la Palabra. Jesús predica “la palabra del reino” como buena noticia y para esto ha venido:\n\nEs necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio reino de Dios; porque para esto he sido enviado. Lucas 4:43\n\nNormalmente predica por medio de parábolas, es decir de manera indirecta, por analogía, porque la venida del reino es un misterio cuya penetración solamente es accesible a los que tienen oídos para ver y oídos para oír (Mt 13:10-17). La predicación va a acompañada de obras. Estos signos forman parte integrante del mensaje, lo acompañan, lo ponen de relieve. Los evangelistas declaran expresamente que estos signos confirman la promesa de la palabra de Dios:\n\nPara que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevo nuestras dolencias. Mateo 8:17\n\nDe esta manera predicación y signos del reino atestiguan la realidad de la presencia del reino eterno de Dios que se está haciendo patente. Pero Jesús no sólo es predicador del reino. Es a la vez el portador, el realizador. Donde está él, allí está el reino. Se puede así afirmar que Jesús, al predicar el reino, se predica a sí mismo. El evangelio no es sólo el mensaje de Jesús, sino también el mensaje sobre Jesús. Y por eso la entrada al reino está absolutamente condicionada por la fe en Jesucristo.\n\nEl reino de Dios y la realeza de Jesucristo. Es evidente, de acuerdo con el testimonio de la historia evangélica, que todo el ministerio de Jesús se orienta y se consuma en el acontecimiento central de su muerte sobre la cruz y de su resurrección. Para que venga el reino de Dios es preciso que se cumpla en la consumación de la cruz. Con esto se cumple la justicia de Dios, es decir su victoria sobre la justicia del mundo.\n\nIMPLICACIONES\n\nLos adolescentes y jóvenes cristianos experimentan una tensión constante, por un lado la iglesia y en algunos casos también la familia, le enseñan que los valores de este mundo están regidos bajo un reino al cual no pertenecen, y por otro lado, este mundo no sólo ejerce presión sobre ellos sino que también les cautiva. ¿Cómo ayudar a aliviar esta tensión?\n\nEn otros casos, provoca una dicotomía o separación, el joven o adolescente reserva su relación con Dios a un asunto privado y/o se aparta literalmente de este mundo: relaciones, entretenimiento, cultura, etc. Esto ultimo comúnmente motivado por la propia iglesia. Recientemente en una clase reflexionamos acerca de la comunidad del Qumrán, ésta era una comunidad que decidió apartarse totalmente de la sociedad en la cuál vivía, consideraban que todo su medio estaba corrompido y no querían contaminarse. Si bien, legaron a la humanidad uno de los mayores descubrimientos para la fe cristiana, su impacto en el tiempo y en la cultura en que vivieron no se distinguió en gran manera. Los cristianos no estamos llamados a una vida monástica, es más los discípulos y el propio Jesús eran bastante conocidos porque se relacionaban con los demás e incursionaban en su mundo. ¿Cómo ayudar a los adolescentes y jóvenes a impactar este mundo, aunque no pertenezcan a él?\n\nExisten movimientos y organizaciones cristianas, que se unen a causas sociales, que en algunos casos merecen reconocimiento y valor, sin embargo, debemos estar conscientes que como cristianos nuestra causa rebasa el buscar mejorar las condiciones sociales, económicas y políticas. Cualquier sistema o gobierno en este mundo es imperfecto, precisamente porque es humano. Dios mismo describe las condiciones de un reino terrenal en 1 Samuel 8. Esto tampoco significa que debemos dejar de participar en los aspectos mencionados, pero seguros que éstos están sujetos a Dios. ¿Cómo anunciar un mensaje de amor y justicia sin que estos se confundan con los fines que la sociedad persigue? \n\nAPLICACIÓN\n\nLa enseñanza ha de orientarse a que los adolescentes y jóvenes entiendan su papel en el mundo. Debe ser claro –y por supuesto bíblico- lo que Dios espera de los ciudadanos de su reino. Para entender más este concepto las parábolas de Jesús, descritas en el Evangelio de Mateo serán un recurso muy útil.\n\nEvitar apartar a los adolescentes y jóvenes del medio en el que se desenvuelven y por el contrario, involucrarse de forma activa en él. Dejar el templocentrismo y crear espacios menos amenazadores para sus compañeros y amigos e incluso para ellos: campamentos, cafés, parques, etc. De alguna manera esto crea puentes y evita la división de la que hablamos anteriormente.\n\nOrganizar y llevar actividades de servicio, es una manera de mostrar signos del reino, en nuestro grupo hemos llevado a cabo algunas y siempre nos dan la oportunidad de compartir el evangelio a otros, además de cumplir con el propósito de que los jóvenes sean sensibles si, a las necesidades palpable, pero también a la necesidad real de los demás: Jesucristo.\n\nPero yo he puesto mi rey\nSobre Sión, mi santo monte.\n\nYo publicaré el decreto;\nJehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;\nYo te engendré hoy.\nPídeme y te daré por herencia a las naciones,\nY como posesión tuya los confines de la tierra.'
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