Cuando Dios estuvo en Aprietos
“Siendo en forma de Dios... se despojó a sí mismo... estando en la condición de hombre... se humilló a sí mismo” (Fil. 2:6-8)\n\n¿Dios en aprietos? Sin duda no podemos poner en aprietos a Dios, ni hay ninguna cosa difícil o imposible para Él. Pero ¿cómo llamar a las decisiones que tomó Dios y en las cuales estaba involucrada su persona?, ¿cómo llamar al momento en que en la eternidad se escuchó “¿Quién irá por nosotros?” ¿o el instante en que en Getsemaní Jesús clamó “si es posible pasa de mí esta copa”? No se me ocurre otro nombre para las inexplicables crisis de Dios. Filipenses 2 nos presenta esos 2 momentos en la historia de Dios. Esos instantes en los cuales el Dios eterno decidió hacer algo consigo mismo.\n\nSiendo Dios “Se despojó a si mismo” (v7). Renunció NO a sus atributos divinos, sino a sus derechos como Dios. Sus pasos incluían tomar forma de siervo y adquirir la condición de hombre. De Dios a siervo y de siervo a hombre, y en el proceso nunca exigió sus derechos divinos. “No vine para ser servido sino para servir” fue su slogan. Un día un general decidió ir al frente de batalla. Se sacó su casaca con las condecoraciones que le señalaban con ese grado superior, se vistió como soldado y fue al frente a luchar como cualquier otro guerrero. Al estar en esta nueva condición no dejó de ser general, pero había renunciado a sus derechos como tal. Lo mismo se puede decir de Jesús, Él seguía siendo Dios pero sus condecoraciones habían quedado en su despacho celestial.\n\nSiendo hombre “se humilló a sí mismo” (v8). Renunció a sus derechos como hombre. Y esto le llevó a ser “obediente hasta la muerte”, la actitud de un cordero que mansamente es llevado al matadero. Y más aún... su maravilloso amor no sólo le llevó de hombre a cordero sino de cordero a maldito. Pues su muerte fue “muerte de cruz” y como dice la Escritura “maldito es todo aquel que muere colgado en un madero” (Gálatas 4:13).\n\n“Haya en ustedes este sentir (mentalidad) que hubo también en Cristo Jesús”(v5). ¿Cuál fue su forma de pensar? “Renunciar a los derechos”. La reacción más habitual ante las injusticias de este mundo es exigir nuestros derechos. Usted habrá escuchado de “los derechos humanos “ lo cual incluye los derechos de hombres, mujeres, niños, ciudadanos, homosexuales, etc. ¿y qué de nuestros derechos en la congregación local, o en el servicio o en el liderazgo cristiano? El mundo lucha por sus derechos. ¿Y el cristiano? El cristiano debe tener la misma forma de pensar que tenía Jesús, y ÉL decidió renunciar a sus derechos, se despojó a sí mismo y se humilló a sí mismo. Todo está en qué haremos con nosotros mismos. Creo que ahora, usted y yo, estamos realmente “en aprietos”.'