Seleccionando el Oro

Mateo, es un joven muy alegre y extrovertido, forma parte del personal de una de las más grandes cadenas de joyerías, debido a su eficiencia le han encomendado la selección y compra del oro\n\nLa competencia muy preocupada de atraer clientes ha descubierto que una de las fortalezas de la joyería es la calidad del oro; buscaron a Mateo y le propusieron que les ayude, él tendría que venderles el oro auténtico y reemplazarlo con otro adulterado que le proporcionarían; él lo pensó por unos días y aceptó el negocio.\n\nLos expertos compradores comenzaron a notar la mala calidad de las joyas y dieron por terminados millonarios contratos, los dueños de la empresa no se explicaban lo sucedido, decidieron llamar a Mateo quien indicó que podría ser una estafa de los proveedores. Transcurrido un tiempo de investigaciones descubrieron a Mateo. Lo llamaron a una reunión en la cual el dueño le preguntó al respecto y él respondió: “Si soy culpable de lo que me acusan, no me arrepiento de ello pues ustedes no han sido justos conmigo, lo que gano no me alcanza para mis gastos y si me lo piden lo volvería a hacer, me alegra tanto que hayan perdido dinero, son todos unos tontos” y con gran risa se sentó. \n\nEl dueño de la joyería volvió a preguntar a Mateo: “¿No te arrepientes de lo que hiciste?, Mateo contestó: “Le digo que no, y lo volvería a hacer”. El dueño dijo pues está todo claro, despidió a Mateo y lo llevaron a juicio el cual ganaron.\n\nTransformando la historia al ámbito cristiano vemos a un hermano que se ha dejado deslumbrar por el pecado y ha caído; no se arrepiente, se siente orgulloso de ello, hace responsable a otros de sus actos y no está dispuestos a dejarlos. \n\nEs muy difícil como líder encontrarse en esta situación y tomar la decisión de expulsarlo del grupo juvenil o peor aún de la iglesia; es triste pero la Palabra de Dios lo demanda, debemos entregarlo a Satanás; es decir a su pecado para que una vez que asuma las consecuencias y reconozca su culpa, Dios en su misericordia le conceda salvar su alma. Y si se arrepiente que lo recibamos con amor y le reinstalemos en el Cuerpo de Cristo, ya que el objetivo es buscar el arrepentimiento del pecado y no sólo el castigo (2 Cor. 7:9-10). \n\nHoy te animo a pedir dirección al Señor para tomar la mejor decisión, estudia muy bien su palabra y sigue adelante en el Ministerio.\n\n“Entreguen a este hombre a Satanás para destrucción de su naturaleza pecaminosa a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor. Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie, que llamándose hermano, sea inmoral o avaro o idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer” 1 de Corintios 5:5,11\n'
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