Probados
Le cayó un rayo a mi esposo. Escuchaba la voz de aquella mujer que repetía constantemente; Le cayó un rayo a mi esposo, aunque estábamos hablando por teléfono, yo podía sentir sus lágrimas, así como la desesperación con la que clamaba a Dios.\nElla pedía por la vida de su esposo. Hacía un par de horas él había recibido la descarga de un rayo. Aparentemente tenía quemado parte de un brazo y desechos los pies, lo reportaban grave y aún faltaba valorar sus órganos internos y sus huesos.\n \n¿Has clamado así alguna vez a Dios? ¿Qué es aquello que estas esperando de Dios? Posiblemente le has pedido a Dios algo, desde lo más profundo de tu ser, que piensas que está de acuerdo a su voluntad, y sólo esperas un sí, pero éste no llega. Cuando escuchaba aquella llamada telefónica, inmediatamente vino a mi memoria aquella petición de Abraham: Un hijo, Abraham deseaba un hijo con todo su corazón, y éste no llegaba y no llegaba. Hasta que por fin, cuando Abraham tenía 100 años, Dios se lo concedió.\n\n¿Por qué tarda tanto? ¿Acaso hay algo imposible para el Señor? No, para Dios todo es posible. Dios tarda por tu causa, hasta que no te rindas al Señor y te comprometas a hacer su voluntad, Él te va a responder, y lo hará de acuerdo a Sus propósitos para tu vida.\nMomento, ¡alto! -Puedes estar pensando-, yo si hago la voluntad de Dios, yo si estoy comprometida con Dios. ¿Lo estás?¿No habrá alguna área de tu vida que aún no le has entregado a Dios? Aunque le hayas entregado el 99.99% aún te falta ese .01% Dios espera que te comprometas con Él al 100% Él no se conforma con 99s %s Por eso, Dios, que nos ama, siempre está trabajando con todos sus hijos, nos está formando. Y lo hace, a través de las pruebas.\n\nEsto lo vemos a lo largo de toda la Biblia, volvamos al caso de Abraham, que es muy semejante al de cada uno de nosotras. Dios lo llamó e inició con él una relación de amor que demandaba un compromiso total, y lo fue formando para más tarde formar una nación a través de su descendencia. Lo mismo sucede con cada uno de nosotros, Dios nos ha llamado, nos demanda un compromiso total y nos está preparando, a través de las ruebas, para la tarea que nos ha de asignar. Desgraciadamente a veces no lo entendemos así, o lo que es peor, ni nos damos cuenta de que estamos siendo probados. \n\nAbraham tuvo que pasar por muchas pruebas hasta que obedeció a Dios y confió en Él.\nRecordemos algunas de las pruebas que enfrentó Abraham y comparémoslas con las nuestras:\n\nLa 1° prueba que enfrentó fue el de dejar todo: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré” (Gn. 12:1) Abraham, a los 75 años, tenía que dejar todo: La comodidad de su sociedad. El reconocimiento personal que ya tenía dentro de esa sociedad. A su padre y con él: su cuidado, el techo y los alimentos. Imagínate la clase de prueba que Dios le estaba poniendo. ¡Tremenda! Piensa en ti. Dejar todo, para ir a un lugar desconocido, cuando hoy en día, a los 40 años cuesta trabajo volver a empezar.\nA Abraham no le importó nada, su compromiso fue total para con Dios, le obedeció dejando todo en segundo, tercero y cuarto lugar.\n\nDice la Escritura que “Abraham partió, tal como el Señor se lo había ordenado” (Gn.12:4) y experimentó la respuesta inmediata de Dios.\n\n¿Por qué tú y yo no vemos esta respuesta en nuestras vidas? Simplemente porque no hemos renunciado al mundo para depender solamente de Dios. El mundo y las cosas del mundo aún nos tienen cautivas, nos atraen poderosamente y nos conquistan, ponemos todo antes que a Dios, y nos preocupamos por las cosas de este mundo. \n\nSi levantáramos una encuesta, respecto a cuales son los principales compromisos que tienen el común de la población de las amas de casa para cada semana, veríamos que:\nEl lunes es el día más pesado, pues el fin de semana fue desgastante; entre los hijos y el marido acabaron con la organización de la casa, eso sin contar el desorden en que la dejaron. Y todo aquel montón de ropa sucia, pareciera que hace un mes que no se lava, ¡que horror! Debe empezar con la pesada rutina: desde despertar a uno por uno, hacerles el desayuno, llevarlos a la escuela, ir de compras, lavar y acomodar cada cosa en su sitio, hacer la comida, recoger la cocina, ir por los hijos a la escuela, darles de comer, volver a recoger la cocina, ver que hagan la tarea, preparar la cena y estar presentada para recibir al marido, ¡que día! \n\nEl martes ya con nuevas fuerzas inician la misma rutina. El miércoles, a mitad de la semana, con un poco de suerte, después de hacer lo de todos los días, si no están muy cansadas, van al cine. Ya para el jueves, tienen que sacar todos los pendientes de la semana. Lavar las cortinas, revisar todo para que el fin de semana esté listo. Que tal, si se le ocurre al esposo traer visitas. El viernes, una semana más que está por terminar, y cuantos pendientes nos quedaron para la próxima. Porque el sábado y el domingo lo ocupan para compartirlos con la familia y los amigos.\n\n¿Dónde quedó un tiempo especial para nuestro compromiso con Dios? Para adorarle por lo que Él es y por lo que Él hace; para agradecerle su cuidado, su amor y tantas otras bendiciones, para depender sólo de Él, y servirle. \n¿Por qué no pasas esta prueba como la pasó Abraham? En este momento, deja todo y toda preocupación; comprométete totalmente con Dios.\nAbraham lo hizo, dejó todo, le creyó a Dios: confió y dependió sólo de Él.\n\nLa 2° prueba que enfrentó Abraham fue la de escasez. Dios estaba al pendiente de Abraham, sin embargo Abraham ante el hambre que había en aquella nación, abandonó los caminos por donde Dios le estaba llevando, “En ese entonces, hubo tanta hambre en aquella región que Abram se fue a vivir a Egipto.” (Gn.12:10) con esto, no sólo abandonaba la tierra, estaba abandonando el compromiso que tenía con Dios, se apartaba de Él, para llevar a cabo sus planes personales.\n\nCuantas veces tú y yo hacemos lo mismo, nos sentimos capaces para salir adelante solos, y para ayudarle a Dios.\nEste es un gran error que cometemos, conocemos la voluntad de Dios para nuestras vidas, sabemos lo que él quiere, pero ante la primera oportunidad que se presenta rompemos nuestro compromiso con Él. Al fin que somos muy inteligentes y audaces.\nCorremos a donde se ven mejor las cosas, y acondicionamos la situación. Por favor, “di que eres mi hermana, para que gracias a ti me vaya bien y me dejen con vida.” (Gn. 12:13)\n \nY claro, los resultados son los mismos, reprobamos la prueba al igual que Abraham. Aunque de momento, como él, veremos logros estos siempre serán pasajeros y demasiado costosos.\n\nAbraham, perdió todos los privilegios que Dios le había dado. Hasta fue expulsado de aquella nación de Egipto. ¿Has experimentado algo parecido en tu vida? Siempre que actuamos fuera de la voluntad de Dios, perdemos lo que teníamos.\n\nAbraham a veces pasaba las pruebas, otras las reprobaba; pero Dios, siempre le mostraba su misericordia, al igual que lo hace con cada uno de nosotros. \n\nMi hijo hace unos días reprobó su examen de Estadística, porque no se preparó bien. ¿Perdió el año escolar? No, se preparó para volverlo a presentar y ya lo pasó. El tuvo otra oportunidad, igual nos pasa con Dios, él nos da otra oportunidad. A pesar de que reprobamos. ¿Cuándo fue la última oportunidad que Dios te dio? ¡Aprovecha! Hoy, ahora, en este momento Dios te esta dando esa oportunidad que tanto quieres.\n \nDios reiteró su promesa para Abraham y le bendijo grandemente junto con su sobrino Lot, al grado de que eran tantos sus animales que les faltaban pastos para alimentarlos, y aquí se presenta otra prueba.\n\nLa 3° prueba que enfrentó Abraham fue la de la abundancia Somos muy chistosos cuando no tenemos, nos apartamos de Dios para ir a buscar aquello que nos hace falta. Y cuando tenemos demasiado, nos ocupamos de ello, y descuidamos a Dios. \n\n“Abram le dijo a Lot: No debe de haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda. Lot levantó la vista y observó... ...escogió para sí todo el valle del Jordán, y partió hacia el oriente. ...Abram se quedó a vivir en la tierra de Canaán” (13: 8-12) Esta prueba la aprobó Abraham, bien pudo quedarse con todo, sujetar a su sobrino e ir a las mejores tierras. Pero no fue así, se quedó a vivir en las tierras donde Dios le había señalado. Por cierto, no eran las que tenían mejor apariencia a los ojos del hombre, Pero si las que convenían a los propósitos divinos. Cuantas veces escogemos lo mejor para nuestros ojos y rechazamos lo que Dios nos quiere dar. \n\nPasemos la prueba como lo hizo Abraham, dándole su lugar a Dios. Dependiendo de Él, y esperando en Él.\n\nLa 4° prueba que enfrentó fue la de la espera. Abraham acababa de pasar una gran lucha por rescatar a su sobrino de los hombres malos de Sodoma. Ahora está impaciente, lleno de miedos y de dudas. ¿Qué tal si hubiera perdido la vida en el combate? ¿Y la promesa? ¿Qué pasaba con la promesa de la descendencia? \nÉl estaba esperando la respuesta de Dios. Pasaba el tiempo y nada, parecía que Dios no iba a responder. Le cubría el miedo, se sentía solo y sin ayuda, y ello le llenaba de miedo Probablemente se sentía olvidado de Dios. ¿Te has sentido así? Dios conoce tu corazón y tus necesidades. Y tiene su tiempo, tal y como pasó con braham, “Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y muy grande será tu recompensa. (Gn.15: 1) Lo mismo te dice a ti: No tengas miedo, yo te defiendo. No dudes, yo cumplo mi palabra.\n\nLo peor de todo es que, a pesar de las palabras de Dios, esta prueba la reprobó Abraham, porque no vio, ni oyó a Dios. En pocas palabras no confió en él y quiso ayudarle. Vio las circunstancias: su mujer estéril de 85 años. Y la oyó: Acuéstate con mi esclava. Las consecuencias no se dejaron esperar, a los 86 años nace Ismael y con él pleitos en casa, reproches, huida de Agar, pugna de Ismael contra Isaac.\n\nSiempre que le queremos ayudar a Dios surgen este tipo de consecuencias. Dios no quiere ayuda, sólo te pide que te rindas y dependas de Él al 100%.\n\nAbraham enfrenta la 5° prueba de los ajustes. La más difícil hasta este momento en la vida de Abraham, él tenía que corregir todo lo que él y su esposa habían causado por querer ayudar a Dios. Abraham tenía que renunciar a su hijo Ismael y a Agar la madre de éste y esclava de Sara. “¡Echa de aquí a esa esclava y a su hijo!” (Gn. 21: 10-12). Abraham obedeció a Dios e hizo los ajustes, ello implico que experimentara: Angustia, dolor en su corazón y confusión. Y tú, ¿Qué ajustes tienes que hacer en tu vida? ¿Cómo está tu relación con Dios? A ¿qué tienes que renunciar? ¿Qué tienes que corregir?\n\nPor fin Abraham había cumplido con todo, parecía que todo marchaba a la perfección, tenía una vida pacífica y próspera, cuando de repente Dios le pone otra prueba, digamos que era el examen final de Abraham. \n\nLa 6° prueba que enfrentó Abraham “Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: ¡Abraham! Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré” (Gn.22: 1) Ponte por unos minutos en el lugar de Abraham, no sabes lo que va a pasar, pues no conoces el relato bíblico ¿Qué harías tú en el lugar de Abraham? Seguramente, como yo, reclamarle: ¿Ofrecer a mi hijo, en sacrificio? ¿Qué te pasa Dios? ¿Y la promesa? ¿Será la voz de Dios? Pero Señor, ¿Qué esta pasando? ¿Te has vuelto loco? Tanto esperar un hijo, para nada. Mira Señor vamos a Negociar: Te doy a mi marido/esposa, ya de perdida, te doy el rebaño. Pero a mi hijo, no Señor. ¿Tú, aprobarías o reprobarías esta prueba? Dice el Antiguo Testamento que Abraham, no cuestionó a Dios, el obedeció al pie de la letra y confió en Dios, porque a lo largo de las pruebas, había aprendido a vivir en compromiso total con Dios.\n\nSi hoy tú estás pasando por alguna clase de prueba, ¡que bueno! Él está tratando con tu vida, te está formando. Dios sólo esta esperando que te rindas a Él.'