Los Hombres de Dios
Si recordamos la historia de los grupos humanos podremos confirmar que ellos han sentido siempre la necesidad de ser dirigidos por alguno de sus miembros. Desde el punto de vista sociológico se entiende que así como el lenguaje es inherente a la condición humana el liderazgo, la acción de guiar, es propia de su conducta gregaria y se manifiesta por la influencia que ejerce una de las figuras sobre los otros miembros del grupo.\n\nContemplada dicha acción desde un ángulo más trascendente veremos que todos los hombres hemos recibido capacidad de mando de las manos de nuestro Padre Creador: \"Le diste mando sobre las obras de tus dedos, todo lo sometiste bajo sus pies... \". Pero desde esta igualdad de la que hemos partido, el Señor tuvo necesidad de que hubieran ciertos hombres escogidos por Él para conducir a su Pueblo, por eso le dijo a Pedro: \"Si me amas, apacienta mis ovejas... \" (Juan 21, 15).\n\nEs así que esta misión se ha visto prolongada por quienes dirigen la Iglesia. Y por qué no incluir también a toda persona que desde su experiencia con Dios se sienta \"llamada\" para guiar a sus hermanos hacia el Señor. Él nos ha entregado diferentes talentos a cada uno y tenemos que responderle con amplia generosidad.\n\nFrente a esta realidad, el laico comprometido en la obra del Señor, actúa en la convicción de que \"todo nos viene de Dios\" (Jn. 1: 16). Estamos hablando de quien está llamado a ser hombre de Dios, es decir del \"escogido\", \"llamado\" por el Señor para llevar su palabra a determinados grupos. \n\nMás como hay tantas ansias de sentirse conductores de hombres podemos observar la formación de frentes, partidos que detentan un \"líder\" a quien las masas humanas llegan a idealizar tomándolo como \"prototipo del hombre que ellos ansían llegar a ser y no pocas veces se han visto defraudados por las manipulaciones de que son objeto. Es por esto que con la ayuda de la Palabra del Señor, que condujo con Verdad a grandes multitudes, vamos a tratar de establecer el perfil que caracteriza al \"Hombre de Dios\" (elegido del Señor) y a inferir las características de los denominados \"líderes\" (los elegidos por los hombres):\n\n# HOMBRE DE DIOS\n \n#m FIGURA DE UN LÍDER MUNDANO\n \n1. Se atribuye esta denominación porque considera que reúne cualidades que le favorecen. \n\n1m. Asume su misión como prolongación de la misión de Dios. \n\n2. No se atribuye la propiedad de las personas, pues las almas son de Dios. Pone la pesca a los pies del Señor (Jn. 21,8). \n\n2m. Persigue ejercer tal dominio sobre sus adeptos, que los considera como de su propiedad. Lo atrae hacia sí, como su logro personal. \n\n3. Con el principio anterior los conduce hacia el fin por excelencia: Dios. \n\n3m. Los conduce hacia sus fines e intereses personales y, conveniencias. \n\n4. Presenta el plan de Dios y deja libertad para decidir. No coacta.\n\n4m. Manipula porque cifra sus planes, su prestigio, fama y poder. Maneja a los adeptos sin dejarles otra opción. \n\n5. La antesala de sus acciones es la Oración, a ejemplo de Jesús, porque, no confía en sus fuerzas y capacidades sino en las de aquel que lo envía, y porque necesita oír la palabra del Señor para transmitirla. \n\n5m. No gesta sus planes en la oración ni la toma en cuenta. Se cree inteligente, autosuficiente, muy capaz de mover las multitudes por la influencia de su palabra.\n \n6. Trabaja por, para, con y en el Señor. Cifra la esperanza de los demás en Dios (Mc. 16, 15).\n\n 6m. Trabaja POR y PARA él, constituyéndose en esperanza, solución a los problemas y en seguridad de los demás. \n\n7. No hay en él espíritu de competencia, no busca hacer sombra ni desunir a los demás, para figurar. Sabe que es necesario que \"él disminuya\" para que crezca su Señor. (Jn. 1,7). (Mc. 1,3). \n\n7m. Va en pos de ganar, de estar más arriba que los demás. No soporta que otro lo supere, para opacarlo y ver crecer su figura, propicia discordias enfrentamientos, difamaciones, etc. etc.\n \n8. Los frutos son del y para el Señor, no se gloría de los triunfos. Se conforma con sembrar. No cuenta triunfos ni fracasos. \n\n8m. Busca la gloria de sí mismo, se envanece con los triunfos y se deprime con los fracasos.\n \n9. Como consecuencia de todo lo antes mencionado, sabe que vale la pena. Puesto que \"lo que viene del Señor prospera\". \n\n9m. Las cosas marchan según su ánimo. No sacrifica nada por un fin que no es imperecedero.\n \nQue el Señor nos conceda el don del discernimiento.'