La parabola del rescate

Había una vez cinco hijos que vivían con su padre en un castillo en lo alto de una gran montaña. El mayor era un buen hijo, temeroso a obedecer siempre a su padre, pero sus cuatro hermanos eran desobedientes.\nExistía lejos del castillo, un gran puente respecto al cual el padre les advertía no cruzar pues del otro lado del puente existían grupos de personas rebeldes, que se llevaban cautivos a los jóvenes, pero la curiosidad era muy fuerte.\nCierto día los cuatro hermanos avanzaron hacia el puente y lo cruzaron, efectivamente ocurrió lo que su padre les advirtió, un grupo de gente rebelde los llevo cautivos a una tierra extraña, lejos del castillo. Así fue como se convirtieron en esclavos de esa gente, quienes los obligaban a hacer cosas muy desagradables, que al principio se negaban a cumplir, pero con el paso del tiempo, se adaptaron a ese tipo de vida, aunque se acordaban de vez en cuando de la vida de príncipes, que llevaban en el castillo junto a su padre y su hermano mayor, y añoraban regresar.\nAsí que uno de ellos tomo la determinación de liberarse de ese yugo de esclavitud por sus propias fuerzas, cada día trataba de hacerlo sin conseguirlo.\nOtro de ellos pensó que seria conveniente hacerse amigo de su amo, tal vez alcanzaría algún beneficio de eso, pensar que su padre lo perdonaría algún día \n¡Imposible!, pues consideraba que era un hijo desobediente, que no merecía perdón. Así que se conformó a lo poco que obtuvo de su amo y se estableció en esa aldea y formó una familia y construyó una pequeña casa, que comparada con el castillo era una pocilga infrahumana.\nEl otro hermano solo observaba lo que sus hermanos hacían y pensaba para si: ¨ Anotaré cada detalle de la vida que estos llevan, así cuando vea a mi padre algún día le diré todo lo que ellos hacen.\nEl ultimo hermano tenia la esperanza de que algún día su padre enviara por el y lo librara de esa esclavitud.\nUna tarde vio venir a lo lejos a su hermano mayor.\n-Papá me ha enviado a rescatarlos.\n-¡Veniste a rescatarnos! Exclamó, y se abrazaron.\n-¿Dónde están tus hermanos? Finalmente le preguntó el mayor.\n-Uno esta tratando de liberarse del yugo de la esclavitud, y el otro ya se conformó a vivir siendo un esclavo, pues se ha adaptado muy bien a este estilo de vida, y el tercero también es esclavo además se encarga de vigilarnos y anotar todas nuestras faltas, para decírselas a nuestro padre algún día, le respondió el menor.\n-He pagado el rescate, por ustedes dijo el primogénito, vine a llevarlos a casa con mi padre, iré a buscar a cada uno de mis hermanos.\n\nAl primero lo encontró ideando una estrategia para liberarse de la esclavitud que lo mantenía atado.\n-Vamos a casa con mi padre, le dijo el primogénito.\n- No iré contigo, contestó su hermano, algún día conseguiré librarme de este yugo de esclavitud yo solo.\n-No es necesario que te sigas esforzando, ya pague el rescate.\n-¡Déjame aquí! ¡Te demostrare que puedo solo!, cuando lo consiga llegare hasta mi padre y al ver todo mi esfuerzo, seguramente me perdonará y me recibirá en el castillo.\n\n\nAsí lo dejó, y se fue en busca del segundo hermano, a quien encontró establecido en una pequeña casa, que había construido con algunos palos y ramas.\n-vamos a la casa de mi padre, le propuso el primogénito.\n-¿Cómo dices?, yo no merezco el perdón de mi padre, además ya me conforme a vivir así Vete de aquí. Ya me gusto esta vida.\n\nEl primogénito se alejo de allí, sintiendo una profunda tristeza en su corazón. Muy cerca de ahí encontró a su tercer hermano, que estaba muy ocupado anotando cada detalle de la vida de sus hermanos.\n-Ah, que bueno que veniste, ya observaste todo lo que mis hermanos hacen aquí, se ha olvidado de nuestro padre, tengo una lista muy detallada de todos sus errores para contarle a mi padre.\n-¿Y tu errores?¿También los tienes anotados? Le pregunta el primogénito.\n-¿Cuáles? Mis errores no se compara en nada con lo que estos hacen, ya observaste la vida que llevan, si es cierto que yo desobedecí, pero ese es un error insignificante, aquí tengo la lista, cuando se la de a mi padre, se va a asustar por lo que ellos hacen.\n-No tienes porque anotar las faltas de tus hermanos, me entristece que no reconozcas tus propios errores. Vine por ustedes, mi padre esta dispuesto a perdonarlos y recibirlos de nuevo en el castillo.\n-Pues no voy a irme contigo, tengo que seguir observándolos, algún día mi padre me recompensará por esto que hago.\n\nEl primogénito se alejo de ahí y encontró a su hermano más pequeño.\n-¿Dónde están mis hermanos, no aceptaron el rescate?\n--No. Uno decidió liberase en sus propias fuerzas, el otro se conformó, y el tercero esta juzgándolos. Ninguno aceptó mi rescate.\n-¿Entonces se que darán aquí?, le pregunta el pequeño.\n-Si, así lo decidieron.\n-¿Y nosotros iremos a casa de mi padre?\n-Si.\n-¿Está dispuesto a perdonarme?\n-Claro que si, por eso me envió, ya pagué el rescate.\n\nY así fue como el hermano menor acepto la ayuda del primogénito, y avanzaron camino al castillo con su padre.\n\n\n\n\n\n'
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