¿Cuál es tu Bandera?
Marcos 10:32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén: y Jesús iba adelante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que habían de acontecer...\n\n“Entreguen al teniente y no pasa nada”, dijo sin agüeros el líder guerrillero con voz fuerte y arrogante, al fin y al cabo tiene que morirse, no importan lo que hagan lo vamos a quebrar. Un silencio frío y casi tenebroso inundó por completo aquella noche, donde un grupo de soldados decidieron hacer honor a una bandera manchada de sangre y con un fétido olor a injusticia y odio, pero que por alguna extraña razón inspiraba pasión y determinación por seguir luchando. Finalmente, uno de ellos rompió el silencio con la osadía que sólo proporciona un entrenamiento fuerte y ejemplar: “si quiere mátenos, pero no vamos a entregar a mi teniente”, el rebelde agachó la mirada y se retiró sin decir nada. Doce horas después el dolor y el desespero acababan con las vidas de aquellos héroes que dieron su vida a cambio de un ideal. \n\nMuchas personas mueren sin encontrar sentido a sus vidas, pensando que no hay un verdadero fin para las mismas, por lo que pasan su vida buscando de forma afanosa y urgente una razón por la cual hacer las cosas. Una cantidad considerable de dichas personas nunca hallan respuestas que llenen total y verdaderamente su ser; entonces, ¿donde podemos encontrar esas respuestas? ¿Existen? ¿Darías tu vida por alguien que te inspire a vivir apasionadamente y a morir por la más fiel de las causas? Creo que sí, por consiguiente te invito a que tal y como lo hicieron aquellos soldados que perseguían una causa que los movía a luchar y avanzar con gallardía y valor al campo enemigo, sin importar que ello les costara la vida; esta bandera, ungida con un bálsamo especial e inamovible, manchada por la sangre que un hombre derramó en una cruz, un hombre justo al que llamaron Jesús y que pagó por la deuda de tus pecados.\n\nAsí que ya tienes la respuesta, sólo falta tomar la decisión, está en tus manos pertenecer a la generación vacía, insensible, conforme, pasiva y sin propósito alguno o ser parte de una generación soñadora, fuerte, aguerrida y valiente que sea capaz de levantarse y seguir donde otros desisten, que se atreva a ser el presente de un país con sed del evangelio y que anhela algo diferente para sus vidas, si es lo que quieres, únete a la generación de Cristo, y ojalá algún día puedas decirle a Jesús: “Te seguiré aunque no hubiese cielo y te amaré aunque no existiese el infierno”.'