La Caja Boba o la Niñera Electrónica

Algunos pasan tres horas frente a ella, otros cinco y algunos sólo están fuera de su alcance pocas horas. No, no es un Picasso ni el psicoanalista. Algunos lo llaman caja boba, otros el medio especializado. Pero la mayoría de los mortales lo llamamos TV, o la niñera electrónica. La que da sin recibir, la que induce sin ser afectada, la que atrapa sin dar libertad, la que moldea la vida de un gran porcentaje de nuestros futuros ciudadanos que guiarán el carro de la democracia del siglo XXI. Sin embargo, aunque estemos de acuerdo y nos digamos “¡qué gran verdad!” “¡es así!”, ese intruso se prenderá a la hora de llegar a comer. Tanto que en algunas mesas ya ocupa la cabecera. ¿Por qué será que un medio que debería ser un canal de información se ha transformado poco a poco en un estanque de agua sucia que ningún clorato social puede limpiar? ¿Pensamos que es una exageración?\n\n Miremos la cara de nuestros niños, que reproducen hasta la última mueca de los personajes violentos animados; esos rostros que ya no son de ficción sino la cruda realidad de las penitenciarías. Posiblemente, si en vez de mirar la caja mágica animáramos a los pequeños a construir castillos, asumir roles, ayudar a los desprotegidos, leer libros, escribir cartas, inventar historias, imitar los buenos ejemplos de la historia o de la Biblia... tal vez se podría romper ese hechizo mediático que transforma en horribles dragones a nuestros hermosos príncipes.\n\n Pero no debemos creer que estos retoques le darán un cambio radical a nuestros niños, pues nuestra vida (la de los padres) también la está formando. Si pensamos que el vivir “como si” fuéramos cristianos nos pondrá alas y una aureola rodeará nuestro rostro, muy pronto esas alas serán paracaídas y nuestros rostros se estrellarán con el piso. No se puede esquivar el hecho de que debemos vivir llenos del Espíritu Santo. Hoy el gran desafío de la TV es “famoso por un día”, mientras el desafío de Dios es “cristianos por toda la vida”. Pero esta gran tarea no se puede lograr si no vivimos en Su Voluntad. La gran transformación se puede lograr cuando nos presentamos ante Su presencia, y entregamos TODO, aún a nuestros niños, para que Él nos moldee. Yo, como padre debo redirigir mi mirada y contestarme:\n-¿Cuántas horas le doy a la TV por día? (si le dedico 2 hs y media le doy el 10% de mi tiempo a las cosas del mundo)\n-¿Cuántas horas por día le dedico a cultivar mi relación con Dios (la lectura bíblica, la oración, el servicio, compañerismo, etc.)? ¿llegaré al diezmo de mi tiempo?\n\n ¿Está mi relación con Dios como el mundo de Génesis 1:2 “desordenado, vacío y en tinieblas”?. Hoy el Señor dice: “sea la luz” y nos enciende una imagen en una pantalla en el cielo, diciéndonos “si pues habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col.3:1-2). La pantalla de Dios está llena con Jesús en el trono, ese es el modelo del cristiano, y ese Jesús nos dice desde el cielo lo mismo que dijo estando en la tierra: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Dime cómo está tu cielo y te diré como está tu mundo. El tiempo es valioso y la mayoría de las familias cristianas tenemos dos pantallas : la de TV y la del “viviente que me ve” (Gn. 16:13-14), invirtamos nuestro tiempo con el receptor correcto.'
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