Fe

En los tiempos actuales, entre muchos de los problemas que podríamos enumerar, está sin duda un asunto que concierne a todos aquellos que en medio de la incredulidad, intentamos compartir un mensaje al que sólo es posible responder por medio de ella: la fe. Los grandes fracasos humanos a lo largo de la historia, han dado como resultado que el hombre y la mujer de hoy sufran una gran pérdida, la de su fe. No sólo ha perdido su fe en los gobiernos, en las políticas económicas, en los beneficios de la ciencia, en el progreso y la libertad, también ha perdido su fe en Dios. El número de escépticos o personas que se declaran ateas va en aumento, no sólo existe un abismo entre lo secular y lo religioso, sino que el primero es el que toma el control de las sociedades.\n\nSin embargo, cuando nos percatamos de tantas nuevas formas de religiosidad, como la fe puesta en el equipo de fútbol, en la democracia o en uno mismo, podríamos preguntarnos: ¿realmente se ha perdido la fe? Detengámonos un momento para definir lo que es la fe. \n\nDefinición\n\nUn estimado maestro del Seminario donde estudié nos hacia reflexionar en la fe, “¿cómo se alcanza la fe?”, “¿tenemos acaso que entrar en un acto en el cual nos concentramos hasta hacerla brotar o aumentarla?”. La Biblia dice:\n\n“La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” Hebreos 11:1 (NVI)\n\nLa palabra fe (del latín fides, creer, confiar) se utiliza en la Biblia con dos sentidos principales. En el primero, es sinónimo de confianza firme: Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos (Hebreos 11:1). Como tal, es un don de Dios (Romanos 12:3) y viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). La fe es el medio por el cual la gracia de Dios es otorgada al creyente que confía en la obra de Jesús en la cruz (Efesios 2:8). Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Es por fe que vivimos nuestra vida de cristianos, \"El justo vivirá por la fe\" (Hab. 2:4; Romanos 1:17). En el segundo sentido, fe es sinónimo de doctrina o conjunto de verdades históricas y conceptuales que configuran la fe cristiana: \"me ha sido necesario escribiros para exhortaros a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido dada una vez a los santos\" (Judas 3). \n\nLa fe bíblica implica la aceptación y la confianza en Cristo y sus promesas (Romanos 5:12; Gálatas 2:16). Es la fe en Jesucristo la que nos garantiza una vida plena, porque a través de Él somos librados del pecado y de la condenación eterna. Según lo que se lee en Efesios 2:8, la fe es un don de Dios, es por su gracia y no por el esfuerzo humano que se logra esperar y tener certeza en Él y en sus promesas. \nPero tenemos algo que agregar en relación al cuestionamiento que hace Santiago: “¿Podrá la fe salvarle?” Santiago argumenta contra la idea de que un hombre pueda ser salvo por una fe que no transforma de manera radical su vida y su conducta. Recalca la verdad de que no hay fe auténtica si no hay hechos que la prueben. No dice que las obras nos salvan sino que ellas demuestran la existencia de una fe genuina.\n\nLa fe natural o humana proviene de las experiencias en nuestro diario vivir. Por ejemplo una persona que se enferma, va al medico porque ha experimentado que el medico está capacitado para resolver su enfermedad o por lo menos mejorarla. Se toma las medicinas porque la fe natural le ha enseñado que éstas tendrán un efecto positivo sobre su enfermedad. Este tipo de fe no necesita ningún esfuerzo sobrehumano ni intervención divina pues es parte de la personalidad humana para poder desarrollarse en la vida. La razón de ser de esta fe es producto de lo que se sabe, del conocimiento. En cambio la fe bíblica está definida en términos mayores. Mientras la fe humana obra de acuerdo a las circunstancias que nos rodean, la fe bíblica es la seguridad y su obra el reflejo de acuerdo a los resultados que se esperan. \n\nImplicaciones\n\n¿En qué creen los jóvenes? Los jóvenes creyentes bien pueden definir conceptos doctrinales, como lo es la fe y el núcleo de esta fe: La salvación obtenida a través de vida, muerte y resurrección de Jesucristo, pero lo que preocupa es su perspectiva ante este hecho. Se habla de una fe cómoda, hecha a la medida de cada uno, emotiva y bastante “ligera”.\n\nParece ser que la fe que viven muchos jóvenes no les ofrece retos, su fe se concentra en sus propias necesidades o problemas pero no va más allá. Parece que se acude a Dios, sólo en caso de emergencia, pero no se experimenta en la cotidianidad de la vida. La esperanza y la seguridad que la fe ofrece, se concentran en intereses individuales y no en el proyecto de Dios. Hace algunos años en el grupo de jóvenes al que yo asistía, durante el momento de intercesión se hacían peticiones como estás: “Que Dios me permita estrenar un auto nuevo”, “que Dios me siga librando de accidentes cuando rebaso el límite de velocidad”, “que gane mi equipo de fútbol”. Claro que no eran estas todas las peticiones, pero los ejemplos dados eran muy en serio. Sin ir a este extremo y aun cuando los jóvenes esperan confiar a Dios cosas buenas, es un hecho que en muchos casos sigue siendo una fe que se acomoda a sus propósitos y no a los de Dios.\n\nAntonio Cruz dice que entender la fe de esta manera “fomenta la relación vertical con Dios... pero se olvida lamentablemente, de la relación horizontal con el prójimo que no cree. Hace poco caso de la vida comunitaria y no le interesa demasiado impactar o transformar la sociedad”. Muchos líderes se preocupan ante la indiferencia de los adolescentes y jóvenes de involucrarse en el grupo así como el que no muestren, a través de su estilo de vida, que son verdaderos testigos de Cristo. Quizás debamos preguntarnos si esto es consecuencia de actividades poco atractivas, de la falta de atención de los líderes o si el problema radica en una falta de comprensión y experiencia en la fe cristiana.\n\nPor otro lado, es una realidad que hoy los jóvenes están influenciados por los medios de comunicación más que nunca y que un mensaje constante en estos medios es la exaltación al sentimiento, a las emociones. En los tiempos actuales el sentimiento se ha revalorizado y la razón devaluado. En relación a la fe sucede que “lo que no hace vibrar las cuerdas de la sensibilidad emocional no gusta porque no parece confirmar la experiencia religiosa”. Tanto énfasis se ha dado al sentimiento, que si los jóvenes no experimentan “emociones fuertes” creen que su fe se encuentra en peligro, o por lo menos bastante pobre, aunque también se da el caso de quienes presentan como excusa su falta de compromiso simplemente porque “no lo sienten”.\n\nNo podemos dejar de lado el sentimiento o la emoción que podemos llegar a experimentar en nuestra relación con Dios, sin embargo, la fe del creyente no puede depender de sus sentimientos, ya que éstos son subjetivos y cambiantes. \n\nAplicación\n\n¿Cuál es el desafío que tenemos como líderes? ¿Cómo podemos ayudar a los adolescentes y jóvenes a entender y a vivir la fe en Jesucristo?\n\n1. Conducirlos a un encuentro con Cristo. Aunque esto parece claro en el caso de adolescentes y jóvenes no creyentes, en el caso de quienes pensamos que son creyentes podríamos considerar omitir esta parte, pero no es así. No podemos suponer que son creyentes sólo porque sus padres los han llevado a la iglesia desde niños o porque levantaron la mano en un culto evangelístico. Como alguien lo dijo: “Aquí nadie es cristiano hasta que no se demuestre lo contrario”.\n\n2. Partir de sus necesidades sentidas hasta sus necesidades reales. Debemos estar dispuestos a dar respuesta a las necesidades de los jóvenes pero con el propósito de hacerlos sensibles a su necesidad de Dios. Intercediendo por los jóvenes de la manera que lo hacía Pablo por los creyentes: \n\nLe pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender juntos con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo. \n\n3. Hacerlos reflexionar en la Palabra. Si como dice Romanos 10:17 \"la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo\", es necesario que los jóvenes escuchen y mediten en ella. En algunas ocasiones me han invitado a impartir enseñanza a un grupo de jóvenes, cuando les he preguntado acerca del tema que desean que trate he recibido respuestas como: “Esoterismo”, “Yo y mis relaciones de amistad”, “Magia y hechicería”. Los jóvenes deben escuchar el mensaje de la Palabra, es necesario que escuchen los principios del evangelio, acerca del arrepentimiento, de la esperanza, del amor al prójimo, etc.\n\nLos líderes debemos lanzar un importante reto a los adolescentes y jóvenes: Que vivan una fe auténtica, sincera, comprometida. La única fe que puede responder a la incredulidad de este mundo, la fe en Jesucristo.\n\n \"...puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Hebreos 12:2\n\n(la versión de este artículo incluido en el archivo de Word - abajo - tiene algunos detalles demás)'
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