Las Muchas Cosas, el Error Primario
“Sólo una cosa es necesaria” (Lc. 10:42)\n\nEra un día como los demás, y el Señor se acercó al escritorio donde hacía tiempo se acercaba para conversar con su siervo. El joven estaba enfrascado en su computadora y mirando de reojo la presencia del nazareno, le entregó los proyectos del día para que los firmara. Jesús le habló diciendo que tenía otros proyectos. Pero el misionero pareció no entender y le dijo: -“Estamos, Señor, a la mitad de un programa y necesitamos ayuda de los hermanos... Ah, aquí tengo también lo que estamos planificando para el mes próximo...” Y así siguió el encuentro, un encuentro que a diario se repetía. Pero ese día el Señor decidió que no podían seguir así, Jesús tenía programas y proyectos, pero estos no estaban en la agenda del siervo. El maestro de Galilea se puso en pie y se colocó detrás del hiperactivo creyente y rozó con su manto la torre de la computadora, y de pronto la pantalla del visor comenzó a parpadear “error primario... el disco rígido ha sido dañado”. -“¡Quéeeee!”- exclamó el hombre- “¿justo ahora? ¡¿habré perdido todo?!”.\n\nYa era la tarde y el teléfono sonó. Era el técnico que le informaba que había hecho todo lo posible, pero que se habían perdido todos los archivos del disco rígido. El joven sintió que le daba vuelta la casa, allí habían muchos estudios bíblicos, proyectos, planificaciones, datos importantes... y encima ¡¡no había hecho una copia de seguridad!! Y mirando al Carpintero divino le preguntó “-¿por qué Señor? ¡¿por qué soy así? Me lo merezco por no guardar las cosas. Sí, seguro que es el diablo que metió la cola, pues tiene miedo que llevemos a cabo estos proyectos”. Pero el Señor le sonrió y le dijo-“No, no es tu olvido ni el diablo... fui yo” “-¿quéeee?”. “Sí, tuve que borrar tus planes pues tengo otros para ti, tuve que sacar tus proyectos `las muchas cosas que te ocupan y perturban` esas cosas que no son mis cosas, pues has perdido de vista lo necesario... buscarme a mí antes que a ti, mis planes antes que los tuyos, mi agenda antes que tu planificación.”\n\nEra la noche y un amigo le llamó por teléfono y al enterarse le dijo “¡¡Cuánto lo siento!! ¿fue tu cabeza de chorlito o la cola del diablo?”. Y con voz entrecortada el misionero contestó: “-no, no fue ni mi cabeza de chorlito ni la cola del diablo... fue la mano del Señor”.\n\n(El 22 de junio de 2004 en horas de la mañana, quien escribe estos devocionales vio con estupor, mientras trabajaba en su computadora, una frase que parpadeaba en la pantalla “error primario... el disco rígido ha sido dañado”) Querido/a hermano/a aprende de mi frustrada experiencia... y que las muchas cosas no sean tu error primario.'