Ganar o Perder
En la edición anterior de Más que un Juego, veíamos la utilidad de la filosofía del ministerio, ya que nos da la identidad para desarrollar nuestro ministerio deportivo, a la vez que nos permite ir detectando cuando nos estamos saliendo del objetivo central. El deporte, especialmente el fútbol, genera mucho contacto físico y competencia, por ello he deseado profundizar sobre GANAR Y PERDER, para que al reflexionar en este tema, cada uno de nosotros tenga elementos para formar nuestra propia filosofía ministerial en este aspecto.\n\nComo todos sabemos el mundo compite con una perspectiva muy limitada; hay que ganar, cueste lo que cueste y pese a quien le pese. Ganar es una necesidad, una compulsión. Perder no tiene valor; es una desgracia. El fin de entregarse hacia la excelencia deportiva es finalmente, el triunfo. Pero esto no todo el tiempo fue así, aprovechemos como ejemplo el que este año, en septiembre próximo se realizaran los Primeros Juegos Olímpicos del Milenio; el credo Olímpico que aparece siempre en el tablero durante la Ceremonia de apertura dice, \"La cosa más importante en las Olimpiadas no es ganar sino competir, como la cosa más importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha. Lo esencial no es haber conquistado, sino haber peleado bien\".\n\nGanar o perder son elementos natos del deporte, participar en el deporte siempre implica involucrarse en una actividad competitiva que nos hace ganadores o perdedores. Nos encontramos en un ambiente donde se miden uno contra otro, donde uno busca superar al otro, donde hay triunfadores y derrotados. Veamos tres pautas para guiar nuestras actitudes referentes a ganar y perder:\n\n1. COMPETIR DE TODO CORAZON, CON EXCELENCIA.\nEl cristiano puede y debe hacer deporte con todo el corazón; con entrega, con entusiasmo, con excelencia. De hecho, debe ser así la actuación del cristiano en todo aspecto de la vida. Pablo afirma esta actitud en Hechos 20:24. Caleb es un modelo del Antiguo Testamento. Pero hay dos diferencias entre el cristiano que se esfuerza por la excelencia y el no creyente. Primero, el cristiano quiere hacer las cosas con excelencia para la gloria del nombre del Señor. Las hace como si el Señor lo estuviera mirando (Colosenses 3:17,23). Prosigo la excelencia porque soy su representante y su siervo. Segundo, no depende mi autoestima de mi desempeño deportivo. La confianza y la seguridad del creyente están en su relación con el Padre. El deporte para el cristiano es una parte de su vida, que vive para agradar a Cristo. Compite para Cristo y si dentro de la actuación deportiva triunfa, lo disfruta como regalo de Dios. Hebreos 12:1-2 es un pasaje que nos motiva a competir con estos valores.\n\n2. COMPETIR PARA CRECER EN EL CARÁCTER CRISTIANO.\nEl cristiano debería ver el deporte como una herramienta en las manos de Dios para el desarrollo del carácter de Cristo. Hay cualidades para reforzar, y lecciones para aprender, tanto al ganar como al perder. Algunos elementos de mi carácter que se desarrollan con el triunfo, como humildad, mansedumbre, bondad, etc. Otras cualidades sólo se aprenden en la derrota como paz, gozo, paciencia, autodominio, etc. La actividad competitiva, en general, nos ofrece las circunstancias para emplear todas nuestras fuerzas hacia el crecimiento del Fruto del Espíritu, la perseverancia y la integridad.\n\n3. COMPETIR CON LA PERSPECTIVA ETERNA.\nEl cristiano tiene una perspectiva más amplia acerca del deporte que la de ganar, perder o competir. Debemos ser más maduros para poder ver más allá de los resultados inmediatos. Somos jugadores, en primer lugar, en el \"Juego de la Vida\" y nuestra participación en el deporte es una parte de esta gran competencia eterna. Si vale esforzarnos por ganar en los juegos, cuánto más en el Juego de la Vida (I Corintios 9:24-27). Allí es donde tenemos puestos los ojos. Nos esforzamos por alcanzar aquello para lo cual fuimos alcanzados (Filipenses 3:12-14). Y para alcanzar esa meta, a veces tenemos que perder en lo deportivo. Pero con la perspectiva del Juego de la Vida, el perder significa \"perder para ganar\". Qué mejor que poder decir como Pablo al final de su vida, \"he peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe\" (II Timoteo 4:7). El cristiano eleva su llamado en la competencia, viendo más allá de los valores y actitudes de este mundo para ver la pasión de Dios por las almas.\n\nEntonces, nuestra conclusión es que \"El deportista cristiano entiende que gane o pierda, el deporte puede ser una herramienta poderosa en las manos de Dios para nuestra formación espiritual. Cristo nos ha elegido para ser sus Embajadores para colaborar con Él en edificar su iglesia. La derrota no duele tanto; el gozo de la victoria se atempera (modera) con una humildad genuina\".\n\nComo esta Página no es un monólogo por escrito, siéntete en la libertad de escribirnos expresando lo que piensas y cuál es tu filosofía con relación a ganar o perder.\n\nDeseo aprovechar para presentarles El video, \" Mas allá del Oro\", como una nueva herramienta evangelística y de edificación para el deportista cristiano. En este video se examina el credo Olímpico, la historia de los Juegos, y por qué los creyentes compiten para honrar al que les ha dado sus habilidades. Si te interesa saber más sobre este recurso y la estrategia evangelística, envía una nota a nuestra dirección de correo electrónico, y hasta nuestro próximo encuentro.\n\n
Julio Bautista
Embajadores del Deporte Argentina