Con Olor a Dios
“Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden” 2ª Cor. 2:15\n\nHabíamos ido junto con mi esposa y mis hijos a la casa de mis suegros (a quienes mis hijos llaman “Granie” y “Grampa”). Ellos estaban de viaje por unos meses y en ese tiempo acostumbrábamos ir a la casa de ellos para abrir ventanas y ventilar el lugar. Un día al entrar a la casa, Melissa (6) hizo una declaración que nos hizo reír: “-Pareciera que Granie volvió, porque aquí hay olor a Granie”. Ella hizo referencia a lo que muchas veces descubrimos, la casa tiene el olor de su dueño.\n\nLa casa de Dios. Cuando Dios dio las indicaciones acerca de su tienda entre los hombres, esto es el tabernáculo y luego el templo, se encargó de dar especificaciones acerca del olor que debía tener. En Ex. 30:22-38 encontramos la receta del aceite de la unción y del incienso. Cada uno de los componentes tenía que ser puro y en las medidas indicadas por Dios; todo debía estar impregnado con el ungüento santo desde el arca del pacto en la cámara interior, hasta los lavacros del patio, incluso los sacerdotes debían ser ungidos con este aceite especial. Allí también se ofrecía continuamente el incienso sagrado. Nadie podía copiar la fórmula del ungüento o del incienso, ni lo podían usar fuera del tabernáculo o templo; pues quien lo hiciera sería eliminado. El olor del perfume del incienso y del ungüento llenaban la casa de Dios, por lo que un israelita podía ir con los ojos vendados y los oídos tapados e igualmente reconocer cuando estaba en el templo; pues tenía un olor único, tenía el olor de su Dueño, tenía olor a Dios. \n\nNuestro cuerpo, templo de Dios. Dios dice en 1ª Cor. 6:19-20. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. Y entonces nos preguntamos, este templo, esta casa ¿tiene el olor de su dueño?.¿Se percibe el olor al Espíritu Santo? ¿y como es ese olor? Es ni más ni menos que el fruto del Espíritu Santo: cuya fórmula es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Es el olor que en oportunidades percibimos cuando estamos delante de una persona, que no conocemos, pero nos damos cuenta que hay algo en él o ella que sabe a Dios; pues en verdad tienen el Espíritu Santo. \n\nHoy cuando salgas al mundo revisa tu tocador espiritual, para que uses la fragancia correcta, y quienes se encuentren contigo digan “esta persona tiene olor a Dios”.'