El Perro Comebiblia

La historia se desarrolló en una de las aldeas de África en el siglo XIX. Roberto Moffat, un misionero escocés que había traducido la Biblia a uno de los dialectos, recibió la visita de un jovencito africano que estaba muy afligido, a punto de estallar en lágrimas. “¿qué te pasa?” le preguntó el misionero y entonces éste le explicó “usted me regaló una Biblia. Pero tengo un perro muy malo que se la comió”. Roberto no sabía si sonreír o sentir compasión del pequeño por lo que le consoló “no te preocupes, yo te voy a regalar otra Biblia”. Pero el muchacho respondió “no señor, no es por eso que lloro. Lo que pasa es que tengo miedo que ahora mi perro se haga bueno y no me sirva mas para correr a los leones y leopardos que atacan mis animales”. ¡¡Sin duda que el pequeño le daba mucho valor al contenido de la Palabra de Dios!!\n\nDios nos ha dejado su Palabra y el aplicarla a nuestras vidas transformará nuestro carácter y nuestra visión de las cosas. Esto lo sabía muy bien el apóstol Pedro que decía “Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación”. Uno de los males de nuestra generación de cristianos es que no son lectores de la Palabra de Dios. La Biblia es imprescindible para crecer espiritualmente y para cambiar actitudes. Este mundo lleno de Internet, TV, revistas triviales, pasatiempos, juegos electrónicos, ciber, videos, etc. parece brindar un manjar mas deleitoso a los creyentes que la misma Palabra de Dios. ¿Queremos saber como está el apetito espiritual de nuestra congregación? Preguntémonos cuantos son los hermanos en comunión en la iglesia, y luego coloquemos el promedio de asistencia de los miembros a reuniones de enseñanza o Escuela Dominical; ¿cuál es el problema? ¿Será el problema del trabajo? ¿Es acaso cuestión de cansancio? ¿Será que siempre ocurren imprevistos? ¿Me permiten una respuesta probable?... ¡¡¡¡falta deseo por la Palabra de Dios!!!!\n\nLa Biblia es deliciosa, es eficaz, es útil. Para David la Palabra inspirada era más deliciosa que miel y que la que destila del panal. ¿Cuánto de ese gusto se pierde cuando le quitamos tiempo o cambiamos nuestra dieta espiritual? Esta Palabra es viva y eficaz y puede producir grandes cambios en nuestro ser interior. ¡¡Cuantos problemas psicológicos y complejos evitaríamos si tuviéramos mas hambre por su Palabra y fe en ella!! Este libro inspirado es útil para enseñar, corregir, redargüir, instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea completo; preparado cien por cien para toda buena obra. ¿Hay fallas en nuestro carácter, estamos siempre malhumorados, contestamos mal a nuestros padres, o nos enojamos fácilmente con nuestros hijos? ¿Somos contestones, criticones, y rebeldes con los pastores? ¿Nos ofendemos fácilmente cuando nos quieren corregir o cuando no nos tienen en cuenta? ¿Andamos mal en el matrimonio y sentimos una amargura que nos carcome el alma? Comamos la Biblia y veremos resultados. \n\nSi el diablo usa la famosa frase “¡¡se la pasa todo el día con la Biblia!!” para lograr que menospreciemos la Palabra de Dios. No le escuchemos, vayamos ahora a leerla, a meditarla, a recuperar el tiempo perdido, a apagar el televisor para dejar que Dios nos hable, a restaurar el altar familiar, comprometámonos a no faltar a las reuniones de enseñanza, a comenzar a llevar un cuaderno a la iglesia para anotar los principios bíblicos y enseñanzas que el predicador nos da. Comamos Biblia y creamos en el Dios de la Palabra. Sí, hay promesas reales y verdaderas que están esperando ser cumplidas, si nos dedicamos a devorar este manjar espiritual. ¿Queremos conocer esas promesas? Bien, es hora entonces de empezar... busca la vianda espiritual y abre la tapa Jn. 8:31; Sal. 119:130; Jn. 15:3; Col. 3:16; Lc. 11:28; Jn. 15:11; 16:1; 16:33; Dt. 11:18-21; Josué 1:8; Sal. 1:1-3; … Y, ¡¡¡Buen provecho!!!'
Scroll to Top