Guardando el Secreto

“Y guardaron la palabra entre sí” (Mc.9:10)\n\nLa experiencia que habían vivido era única, eran privilegiados; pues de entre el grupo de los 12 sólo ellos, Pedro Jacobo y Juan, habían sido elegidos por el Señor para subir a un monte donde vieron “cosas que ojo no vio ni oído escuchó” (1ª Cor. 2:9). Allí habían visto a Jesús mostrando su gloria, su rostro era como el sol, los vestidos blancos como la luz (una blancura que ninguna lavandería ni jabón podía lograr) y allí mismo se habían presentado dos héroes nacionales, que estaban en el cielo: Moisés y Elías. Ellos eran testigos de algo único, pues aparte de esto podían escuchar a estos personajes famosos hablar con Jesús... e incluso escucharon la misma voz del Padre que les habló y una escena celestial que los dejó mudos. Pero Jesús les dijo: -“No digan nada a nadie de lo que han visto, sino hasta después de mi resurrección”.\n\n“Y guardaron la palabra entre sí” Se hizo un pacto de silencio entre ellos. Eran compañeros y amigos, tal vez de la infancia y ¡¡cuantos secretos habrían guardado entre sí!! Pero ahora el mismo Maestro les pedía que no dijesen nada a nadie y ellos fueron fieles a sus palabras. ¡Qué importante es ser fieles en guardar los secretos! Jesús se encontró con hombres que no sabían guardar secretos, uno de ellos era un leproso que había sido sanado. El Señor le sanó de su lepra pero quería que esta sanidad quedara en secreto, pues si se difundía el hecho su ministerio iba a tener obstáculos, por lo que “le encargó rigurosamente y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve y muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos” Pero este hombre no pudo guardar el secreto, a él le parecía que Jesús necesitaba publicidad y “comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho” ¿el resultado? “Jesús no podía entrar abiertamente a la ciudad sino que se quedaba fuera en lugares desiertos; y venían a él de todas partes”. Al difundir la sanidad puso piedras para el desarrollo del ministerio de Jesús. (esta historia se puede leer en Mc.1:40-45).\n\n“El que anda en chismes descubre el secreto, pero el de espíritu fiel lo guarda todo” (Prov. 11:13) ¿cuántas veces vestimos los chismes con la ropa de la oración? Y se nos cuenta algo que debe quedar en secreto, y lo primero que hacemos es llamar a otro para darle “motivos de oración”, motivos que terminan siendo “de discordia” ¿Por qué? Porque no supimos guardar el secreto ¿Te han abierto el corazón contándote cosas por las cuales debes orar? Haz un pacto de silencio, sé de espíritu fiel y guárdalo, díselo al Señor en secreto y tu Padre que ve en secreto te recompensará en público. '
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