Departamento Juvenil en Iglesias Tradicionalistas
“Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Romanos 12:2\n\nDebemos dar gracias a Dios porque estamos en una generación de cambios. Los jóvenes de hoy no son los mismos que los jóvenes de los revolucionarios años 60, donde hubo un drástico cambio de una sociedad totalmente conservadora a una sociedad liberal. Sea como sea, esa revolución queda obsoleta ante la revolución de liberalismo y de tecnología que hoy enfrentamos. Es en este tiempo donde la iglesia de Cristo, y específicamente la juventud debe ser completamente radical: debe vivir consagrada a su Señor para poder impactar este mundo. Lamentablemente muchas de nuestras iglesias, a pesar de vivir en el siglo XXI, se han quedado en el pasado. Y no me refiero a los himnos, ni a la forma de vestir, sino más bien al sentido de su servicio al Señor. Yo pertenezco a una iglesia Pentecostal tradicional. Nos caracterizamos por nuestros banjos y mandolinas, por el himnario y por los largos puntos de predicación. Nuestras hermanas llevan su pelo largo y sin teñirlo y los varones con nuestro pelo corto y nuestra corbata. La verdad es que para mí no tiene nada de malo ni me incomoda. Pero muchas veces esto es impedimento para que otros conozcan de Cristo. Hay departamentos de juventud que más parecen una “viejentud”. Desde afuera la iglesia parece un verdadero decálogo: no harás, ni tampoco esto otro, negando así que otros conozcan al verdadero Cristo. Amado amigo, la verdad es que difícilmente podemos cambiar nuestras tradiciones congregacionales, pero sí podemos provocar una revolución espiritual.\n\nEn el departamento de juventud se viven los grandes contrastes: por una parte la tradición de la iglesia y por otra vienen los revolucionarios jóvenes que quieren cambiar el mundo. Es ahí que como líderes debemos ser capaces de recibir la dirección del Señor, para obedecerle a él y no a las presiones. En Romanos 12:2 podemos ver la necesidad que tenemos de reformarnos o transformarnos por medio del cambio de mente que hace el Espíritu Santo. En cuanto a metodologías y planificaciones debemos ser capaces de suplir las necesidades del pueblo. No sacamos nada con cumplir liturgias denominacionales si nuestros jóvenes no viven una transformación de vida y de mente. Se me viene a la mente aquel pasaje en cual David comió de los panes de la proposición por causa de su hambre (1 Samuel 21:1-7; Mateo 12:3-4). Hoy hay hambre en el pueblo y tú eres el encargado de romper la estricta interpretación de la ley que tenemos. Romper los esquemas (transformarnos) no significa revelarte contra la denominación, romper los esquemas significa ocupar la libertad que Cristo te ha dado para bendecir. Pero cuidado, transformarnos no debe ser causa a una adaptación al siglo. Muchas iglesias más que transformarse se han modernizado, se han adaptado al mundo y eso es un peligro, porque debemos ser radicales en la santidad, más no mundanos. \n\nPero ¿Qué podemos hacer?\n\nEl problema es provocado cuando el líder de juventud pasa por alto el consejo de Pablo “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los fieles en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe, en limpieza” 1 Timoteo 4:12. \n-La primera cosa que debes tener es un testimonio. Esto es lo que Timoteo debía tener para que no fuese tomada en poco su juventud. La verdad es que cuando un líder no tiene este respaldo de testimonio difícilmente podrá transformar la mente de su congregación. Es necesario que tú seas ejemplo, ya que de lo contrario cualquier “revolución” será juzgada como una rebelión. \n\n-Tu tiempo de oración diario y la llenura del Espíritu debe ser visible: tu consagración notoria para todos. La verdad es que es algo complejo ya que entre el trabajo o los estudios y la iglesia nos queda muy poco tiempo para consagrarnos. Recuerda que no son las horas en la iglesia las que rigen tu comunión con Dios, sino es la intimidad que tienes con el Señor cada día. \n-Debes estar presto para suplir las verdaderas necesidades que tu grupo tiene. Más que un cargo, tienes la responsabilidad de ser un siervo de Dios, de realizar la labor pastoral de terreno, de preocupación y amor por el Señor, por las almas y por la obra.\n-Fortalece el estudio de las Escrituras. Un grave problema que tenemos en las iglesias tradicionalistas es que hay una cierta ignorancia, provocando que algunos consejos de la Palabra se vuelvan en doctrinas irrefutables. Consulta materiales de apoyo para entregar a tus jóvenes y prepárate para conversar con tu pastor sobre aquellos temas. Tal vez te encuentres que hasta tu pastor no sabía sobre el tema.\n-No trates de cambiar todo. La tradición no es mala; el tradicionalismo sí. En mi Iglesia se tiene la costumbre de terminar todas, pero todas las reuniones con tres glorias a Dios. Si bien es cierto nadie ha tratado cambiarlo, ni tampoco hay alguna indicación bíblica para ello, no influye en el trabajo cristiano. Ten presente que vas a provocar una revolución espiritual y no una rebelión denominacional. Sé capaz de cambiar aquellas cosas que son impedimentos para el crecimiento, y no porque a ti no te guste o por mañas de alguien.\n\nEs una ardua tarea que tenemos, pero con la ayuda del Espíritu Santo la lograremos.\nDios te Bendiga.'