Enfrentando la Depresión

ā€œĀæPor quĆ© te abates, oh alma mĆ­a, y te turbas dentro de mĆ­?ā€ Sal. 42:5\n\nMarisa, estaba sentada en uno de los bancos de la iglesia, con sus ojos enrojecidos y baƱados en lĆ”grimas. El predicador acababa de decir que la depresión podĆ­a llevar al suicidio, y ella no podĆ­a sacar de su mente la imagen de su hijo, de 22 aƱos, que en esos momentos estaba agonizando en la cama de un hospital, como consecuencia de un intento de suicidio. Esta madre estaba atravesando el valle de la desesperación y su dolor estaba siendo expuesto a todos por la Palabra de Dios. El salmista tambiĆ©n sentĆ­a un dolor profundo, pues estaba atravesando, al igual que Marisa, las profundas aguas de la depresión.\n \nĀæQuĆ© Ć”reas afecta este sombrĆ­o enemigo?. Afecta las emociones ā€œMis lĆ”grimas son mi pan de dĆ­a y de nocheā€ (v3). Afecta el espĆ­ritu ā€œĀæPorquĆ© te abates, oh alma mĆ­a, y te turbas dentro de mĆ­?ā€ (v5, 11); ā€œmi alma estĆ” abatida en mĆ­ā€ (v6); ā€œĀæpor quĆ© te has olvidado de mĆ­?ā€ (v9). Afecta la conducta ā€œĀæpor quĆ© andarĆ© yo enlutado por la opresión del enemigo?ā€ (v9). Afecta el cuerpo ā€œComo quien hiere mis huesos mis enemigos me afrentanā€( v10). Sin embargo el escritor inspirado, tiene una tristeza diferente a la tristeza de los incrĆ©dulos, su depresión la vive con esperanza. Estando en la cueva oscura de sus circunstancias y enfrentando una puerta cerrada decide abrir ā€œventanas de esperanzaā€. ĀæCómo lo hace?. El salmista sabe que debe ejercitar su mente, que no debe dejarla vacĆ­a. EstĆ” atravesando el valle de sombras de la depresión y decide abrir 3 ventanas que le permitan ver las cosas de otra manera, 3 ventanas por las cuales pueda ver una luz de salida. Y es entonces donde recurre a 3 grandes pensamientos. Ɖstos le afirman en la esperanza, mientras sigue caminando sin ver la salida. Recuerda el mejor pasado, recuerda la mejor persona, y recuerda a los mejores protagonistas; pero el ā€œĀæPOR QUƉ te deprimes?ā€ no encuentra respuesta, aunque sĆ­ obtiene un ā€œaĆŗn he de alabarleā€. Es maravilloso ver cómo estando en la cueva de la depresión, el salmista ve una puerta cerrada con candado, pero encuentra esperanza. Y declara en dos oportunidades ā€œEspera en Diosā€.\n\n Marisa encontró a JesĆŗs como su Salvador, aunque su hijo sufre las consecuencias de su mala decisión. Ella siente las sombras pero sigue la luz de JesĆŗs, tiene un sombrĆ­o diagnóstico de la situación pero sabe quiĆ©n estĆ” a su lado. ĀæEstĆ”s atravesando la experiencia amarga de la depresión? ĀæTe parece que ya no hay esperanza? Te pregunto ĀæLe has abierto la puerta de tu vida a JesĆŗs? Si es asĆ­, entonces hay ventanas para abrir. Dile a tu alma, dĆ­selo en voz alta: ā€œĀæPor quĆ© te abates, oh alma mĆ­a y te turbas dentro de mĆ­? Espera en Dios; porque aĆŗn he de alabarle, Salvación mĆ­a y Dios mĆ­oā€. AmĆ©n.'
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