Enfrentando la Depresión 3
“Me acordaré ... de los hermonitas desde el Monte de Mizar” Sal. 42:6\n\nCuando estamos deprimidos perdemos en oportunidades el enfoque correcto y la perspectiva real. Y la autocompasión nos puede aislar. Esto le pasó al profeta Elías (la historia está en 1ª R. 19) quien, después de atravesar por un tiempo de depresión, estaba en una cueva y le decía a Dios que había quedado solo, que no había otro que viviera ese celo por Dios. Pero el Señor le abrió los ojos y le dijo que tenía empañados los lentes, pues había al menos 7000 hombres que tenían el mismo corazón y firmeza que él; que había otros que estaban a su lado. El Salmista también, decide abrir las ventanas del costado de su cueva para recordar a quienes atravesaron ese valle oscuro. \n\nRecordando los mejores protagonistas: v6 “Me acordaré ... de los hermonitas desde el Monte de Mizar”. Lo que enfoca el salmista en este versículo es a los habitantes del Monte Hermón. El monte Hermón es un monte sagrado, se eleva a más de 2800 metros de altura. Hablar del Hermón o de los hermonitas era hablar de alturas espirituales. Los hermonitas serían aquellos que vivían cerca de Dios, los campeones de la fe. Quienes habían atravesado el valle de lágrimas y lo transformaron en fuente. La mirada de David era desde el monte Mizar y Mizar significa “pequeño”. La presión estaba llevándole a reconocer que había otros a quienes mirar, mientras David estaba en el lugar pequeño y estrecho, sin salida... abrió el ventanal de la esperanza de los costados y comenzó a recordar a los grandes. \n\nLos campeones de la fe. El escritor inspirado nos presenta en Hebreos 11 una visión magistral de lo que es la galería de la fe y después de describir las hazañas de estos grandes hombres, sus triunfos y sus grandes pruebas llega al capítulo 12 y expresa: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”(Heb. 12:1). Aquí descansa un gran desafío para el cristiano “nosotros también”. ¿Estamos en la hora de la depresión? Mira por la ventana que da hacia el mejor pasado vivido con el Señor, pero también corre las cortinas de los ventanales que hay a los lados y medita en los campeones de la fe, aquellos que ya pasaron por la hora en que estás pasando en estos momentos, y despojémonos de todo peso. “Sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1ª P. 5:9). Sí, ahora mismo hay hermanos atravesando por ese mismo valle, tal vez la escenografía es distinta pero la sombra es igual. No bajes tus brazos, mira a los hermonitas y tome aliento tu corazón. Amén.\n'