Cuando Dios Calla

Rodolfo, es un joven arquitecto que acaba de ingresar a trabajar en una prestigiosa constructora, ahí conoció a Juan, un joven que lleva trabajando cinco años en la empresa y es el hijo del dueño, los dos jóvenes establecieron una linda amistad.\n\nDurante el segundo mes de trabajo de Rodolfo, el padre de Juan salió de vacaciones y dejó a cargo a Juan. En ese tiempo un cliente muy importante decidió unilateralmente dar por terminado un proyecto con el cual la empresa corría el peligro de quebrar a pesar de los trámites legales que pudieran hacer.\n\nRodolfo al ver preocupado a Juan le preguntó al respecto y él le contó lo sucedido; quien le dijo: “Juan estoy seguro que encontrarás una solución”, las palabras de Rodolfo no lo animaban pues no le brindaban una solución. Todos los días trataba de hablar con su padre, le dejaba mensajes pero él no respondía, no sabía qué hacer; las deudas de la empresa comenzaban a hacerse presentes, el Gerente financiero acudía a él por soluciones, pero no las tenía, cada día la situación era más difícil.\n\nUna mañana, Rodolfo llegó a la oficina con una gran sonrisa; fue a ver a Juan y muy emocionado le dijo: “ ¡Felicítame!, acabo de encontrar a un cliente que desea nuestros servicios, no es muy conocido aún pero puede ayudarnos en esta situación” cuando Rodolfo le dijo de quien se trataba, a Juan no le gustó la idea pues a su criterio no era el mejor cliente, además no estaba a la altura de la compañía; Rodolfo le dijo: “No estoy de acuerdo con tu punto de vista ya que en este momento necesitamos del cliente, pero es tu decisión”.\n\nJuan estaba muy molesto con todo esto, y sobretodo con su padre pues no podía contactarlo; Rodolfo aún estaba en la oficina cuando ¡de pronto! El dueño de la empresa entró en la oficina, le pidió a Rodolfo que saliera; Juan intentó contarle todo pero él lo interrumpió diciendo: “ Estoy al tanto de todo lo que sucede, pues yo he propiciado esta situación, no te preocupes nuestro cliente no se irá y la empresa estará bien” Juan aún molesto le preguntó “¿ Pero por qué permites esto y juegas conmigo, tú siempre me has dicho que cuente contigo para todo, que tengo tu apoyo y yo me he esforzado por demostrarte mi fidelidad y en el momento que más te necesito me dejas solo” el padre contestó “ Tienes razón en lo que dices, pero también muchas veces me has dicho que deseas estar al frente de lo mío y que yo puedo contar contigo, pues bien; este es el momento de demostrármelo ya que deseo dejarte esta empresa que te traerá muchas alegrías pero también momentos difíciles como éstos, con los que tendrás que luchar y tomar decisiones para mantenerla en base a lo que te he enseñado; aunque creas que te he dejado solo no lo he hecho, pues estoy aquí contigo y no te dejaré porque eres mi hijo y te amo”.\n\nEn nuestra vida espiritual algunas veces pasamos por estas situaciones, estamos muy felices viviendo en la presencia y amor de nuestro Padre Celestial, nos esforzamos por agradarle, hacer su voluntad y obedecerlo en todo porque lo amamos y él nos ha demostrado su fidelidad y amor; pero también en ciertos momentos llevados por ese amor o emoción le prometemos servirlo en cualquier situación; pero; ¿Cómo actuamos cuando llega el momento de atravesar por pruebas en nuestra vida cristiana?, ¿Cómo reaccionamos cuando Dios calla para que nosotros actuemos?.\n\nEstas son algunas de las peguntas que quiero dejarte para que medites, puede ser que estés atravesando un momento difícil al cual Dios te ha llevado para prepararte para asumir nuevas responsabilidades en tu vida terrenal y espiritual.\n\nHoy te animo a que examines la actitud con la que estás asumiendo tu situación, puede ser que actúes como Rodolfo, lleno de optimismo y esperanza, o como Juan pensando en la ausencia de su padre; nunca olvides que eres tú quien toma las decisiones y que Jesús está a tu lado aunque creas que te ha dejado, él tiene la salida, solamente tienes que buscarlo en la paz de tu corazón, recuerda, él te ama y tiene lo mejor para ti.\n\n“Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Pero tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” Santiago 1: 2-4.'
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