Vendiendo Autos

Jaime, es un joven agente de ventas de una empresa automotriz, hasta el momento le ha ido muy bien. \n\nLa empresa anualmente otorga reconocimientos a su personal de acuerdo al desempeño en cada área. Todos están invitados para la noche de tal acontecimiento; los empleados asistieron muy elegantes; se nota un ambiente de incertidumbre y nerviosismo especialmente en el departamento de ventas en donde trabaja Jaime, desean saber quién será el mejor vendedor del año; Jaime está seguro que será él pues ha cumplido con todo su presupuesto de ventas. Finalmente llegó el momento de premiar al departamento de ventas; el maestro de ceremonias dijo: “ Queremos expresar nuestro reconocimiento como mejor vendedor del año al Sr. Andrés Andrade”, los aplausos no se hicieron esperar mientras el rostro de Jaime cambiaba de expresión, no podía creer que eso estuviera sucediendo, su malestar fue tan notorio que abandonó la sala y se encerró en su oficina mientras todos participaban de la recepción preparada en honor de los premiados. \n\nEl jefe de Jaime notó su ausencia y fue hasta su oficina, al verlo le preguntó: “¿Jaime por qué no nos acompañas en la fiesta? Él respondió: “No tengo ánimos para estar ahí” su jefe le preguntó: “¿Y cuál es la causa?, Él contestó: “ Yo me he esforzado durante todo el año vendiendo los autos y he cumplido a cabalidad con mi presupuesto, esperaba que hoy se reconociera mi trabajo”, su jefe respondió: “ Tú lo has dicho Jaime, has cumplido responsablemente tu presupuesto de ventas únicamente, Andrés ha sobrepasado el suyo en un treinta por ciento; creo que durante todo el año hemos reconocido tu trabajo, pues hemos pagado tu sueldo, comisiones, has disfrutado de todos nuestros beneficios, nada te ha faltado o ¿sí?”, Jaime bajó la mirada luego respondió: “Es verdad nada me ha faltado”, su jefe dijo: “Estoy seguro que el año entrante si te esfuerzas un poco más serás el mejor vendedor del año pues tu trabajo es uno de los mejores”, le dio una palmada en el hombro y lo llevó hasta la fiesta.\n\nAlgunas veces actuamos de esta manera en nuestra vida personal y cristiana; nos esforzamos por cumplir todas las actividades requeridas de nuestros padres, líderes, pastores, etc., y esperamos involuntariamente el reconocimiento por ello, incluso a veces lo hacemos con Dios, cumplimos todos sus mandamientos y pensamos que lo menos que él puede hacer es reconocer nuestro esfuerzo.\n\nNo quiero decirte que el trabajo realizado para el Señor no es digno de reconocimiento, pues él ha prometido bendecirnos si somos obedientes, lo que quiero es que analices si te has hecho demasiadas expectativas en ello. Hoy quiero motivarte a reflexionar en esto pero buscando el rostro de Jesús, estoy segura que él quiere contestar todas tus inquietudes y animarte a seguir adelante, a que te esfuerces un poco más en el hermoso camino que como su hijo te ha encomendado.\n\n“Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” Lucas 16:10.'
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