Sin Palabras…Pero con Mucho Color
Les escribo para contarles algo de mis hijos. Sus nombres son Iván (9) Martín(8) y Melissa (6). Quienes los conocen estarán de acuerdo conmigo en que no son de los más tranquilos, son del tipo que en los consultorios llaman “niños hiperactivos con déficit de atención” y en las iglesias “los hijos del pastor”. Cada día antes de ir a la Escuela oramos con ellos y tenemos un corto devocional, que a veces es interrumpido por peleas entre ellos, por la leche que se vuelca, por los apuros del papá etc. Pero tratamos, aunque a veces con frustraciones, que aprendan algo de la Palabra de Dios cada día. Es un discipulado que da frutos pues vemos poco a poco cambios de actitudes en ellos. \n\nEste último mes hemos colocado nombres de países en un frasco y cada uno saca un papelito y todos oramos por los niños del país que le tocó y hablamos de la importancia de predicar el evangelio. En algún momento se nos ocurrió (a Fiona y a mí) decirles que ellos podían empezar a predicar a los compañeritos de la Escuela con el “libro sin palabras” (el de los 5 colores). Fiona les mostró lo que significaba cada color y el miércoles pasado, 16 de junio, Martín (el más “pícaro” y travieso de los 3) cargó su librito sin palabras. Estaba en el recreo y se sentó cerca de dos compañeritos que estaban jugando, mientras abría su pequeño libro de colores y les dijo: \n-Shhhh que no me puedo concentrar, y quiero leer mi librito-. Lógicamente su compañerito se acercó y le preguntó:\n-¿Cómo vas a leer si no tiene letras ni dibujos?- Martín puso voz de suspenso y le respondió:\n-Sí, pero estos colores tienen un significado, ¿vos sabés lo que significan?. –No\n-¿Querés que te cuente?\n-Bueno.\n-Mirá este es el amarillo y significa la gloria de Dios, donde yo no podía ir porque tenía el corazón como esta hoja, negro, lo que pasa es que yo desobedecía a mi mamá... Y así fue explicándole a él y luego a otro compañerito el plan de salvación.\nLuego que Iván y Melissa escucharon a Martín contar sus experiencias evangelísticas pidieron sus respectivos “libros sin palabras”, para el otro día (jueves 17 de junio). A la mañana en el devocional oramos y cada uno llevó su librito: Martín en la mochila, Melissa en la mano e Iván en el bolsillo.\n\nAl llegar a buscarlos, al mediodía, a la Escuela (que por cierto es una escuela evangélica pero donde la gran mayoría de los niños son de hogares no cristianos) las maestras estaban comentando entre ellas lo que había sucedido. Llaman a Fiona y le dicen “hoy tus hijos han estado evangelizando en la escuela”. Y le contaron lo que había pasado. Melissa le había mostrado el libro sin palabras a dos amiguitas.... no fue tan ordenada en la explicación pues agarró el librito al revés y empezó por el blanco, y luego el rojo de la sangre y al final les dijo que ella había pecado de nuevo para explicarles el negro y lo arregló lo mejor que pudo para decirles que Jesús les amaba y las quería salvar. Iván por su parte se puso a mirar el librito poniendo cara de interesante (cosa que no le cuesta hacer) despertando la curiosidad de Facundo, a quien le empezó a predicar y luego se acercó Brenda y la señorita Luján. Iván, después de mostrarles el libro “sin palabras”, les preguntó si ellos querían recibir a Cristo y les hizo orar. Brenda salió corriendo a buscar a otros compañeros para que escucharan lo que Iván le había contado a ella; mientras la maestra quedaba boquiabierta. Tocó el timbre y ya se había terminado el recreo, e Iván le dijo a la seño:\n-Seño, quisiera que todos mis compañeritos escuchen lo del libro “sin palabras”-. Y le pidió permiso para mostrarlo en el aula.\n-Bien, pero ¿qué te parece si lo hacemos mañana, en el devocional?\n-Pero seño... ¡¡¡mañana puede ser demasiado tarde!!!-. Ahora era la maestra la que estaba “sin palabras”, y le contestó:\n-Tenés razón Iván, ahora reunimos a los chicos.\nY antes de empezar la clase llamó a Iván al frente y les dijo a los chicos que Iván quería contarles algo. Y así fue que Iván dio su primer mensaje evangelístico en público... ¡¡y su bosquejo no tenía palabras, sólo colores!!. “Al principio me temblaba la voz y no sabía como hacer para explicarlo, pero después Dios me ayudó para predicar”, contó luego mi hijo.\nLa maestra comentó de ese momento: “Fue algo increíble, pues es un curso revoltoso y mientras Iván hablaba nadie se movía, todos estaban en silencio y atentos a lo que él les decía. Creo que nunca hubo tanta tranquilidad en el aula como cuando les mostraba el libro sin palabras”.\nAl finalizar su exposición Iván les preguntó:\n-¿Quién quiere recibir a Jesús en su corazón?-. Y todas las manos se alzaron. Por lo que la maestra les guió en una oración para que recibieran a Jesús.\n\nHe aprendido mucho de esta experiencia. ¿Qué les movió a mis hijos a predicar? Se los pregunté y ¿saben lo que me dijeron? “No queremos que nuestro compañeritos se vayan al infierno”. Hoy como nunca agradezco a Dios por mis hijos, aunque a veces nos frustran, nos hacen renegar, y hasta llorar... ellos ahora nos enseñan. Nos enseñan a quitarnos los miedos que el diablo muchas veces nos crea, nos enseñan a ser creativos, nos enseñan a predicar al derecho o al revés, nos enseñan a no perder oportunidades (pues cuántas veces hemos dicho lo hago mañana... y ese mañana nunca llegó y fue demasiado tarde), nos enseñan a dejar de mirar nuestro lugarcito en el cielo y mirar el infierno en que estarán nuestros amigos sin Cristo. Recuerdo una canción que la canto mientras escribo:\n\n\nSobre la marea febril de este mundo\nSe escucha serena, la voz del Señor\nId por todo el mundo, sin pausa llevando\nA todos los hombres, mi pacto de amor\n\ncoro\nLos ángeles quieren, el don que tú tienes;\nSé sabio ve y gana almas para Dios.\nNo hay honor tan grande ni dicha tan plena\nque ser ante el mundo voz de tu Señor.\n\nNo gastes tu vida en vanas miserias\nUsa tu bravura, en la lid mejor\nVete mar adentro la ribera deja\nPrepara las redes que el tiempo llegó\n\nCristiano despierta a ti te señala,\nno esperes de otro tamaña labor.\n¡¡¡Despierta!!! no duermas, el tiempo se acaba\nviene la mañana, viene tu Señor.\n\n“¿Quién irá por nosotros? ¿a quién enviaré?” Isaías respondió: “yo iré, envíame a mi”. Iván, Martín y Melissa irán hoy, viernes 18, con su libro sin palabras y nosotros... ¿qué haremos?'