Tomás, el Dilema de la Fe I

“Porque me has visto Tomás, creíste” Jn. 20:29\n\n¿Conoce a los apóstoles cara colorada? Les llamo así por la vergüenza con que se los asocia: allí están Judas (el traidor), Pedro (el que le negó) y Tomás (el incrédulo). Y de este último trataremos hoy. Lástima que le recordemos como “el incrédulo”, o “el pesimista”. Su nombre en arameo era Tomás (Mc. 3:18) y en griego Dídimo (Jn. 11:16); y significaba mellizo o gemelo (Tomás “el melli”). Peter Scammell define a Tomás como “rápido para ver problemas, lerdo para entender y lerdo para creer”. Usaremos su frase para mirar el dilema de la fe según Santo Tomás.\n\n1-Rápido para ver problemas “Vamos y muramos con EL” Jn. 11:16. La situación que se estaba viviendo era difícil, pues Jesús había decidido que había que ir a Betania, muy cerca de Jerusalén, y ello significaba el posible arresto y posterior apedreamiento. Tomás vio lo funesto y dijo a sus compañeros, “vamos, es hora de demostrar la calidad de discípulos que somos. ¿Matarán a Jesús? Vayamos y demos la vida con Él”. \nEn la película, de dibujos animados, “La sirenita II” hay un pingüino y una morsa que están huyendo del ataque de una bruja malvada, y en esa situación se detienen y se alientan a sí mismos diciendo: -¿Qué preferimos? ¿vivir el resto de nuestras vidas como miserables gusanos o 2 minutos como héroes?-. La respuesta a esa cuestión fue la que les llevó a adentrarse a las profundidades del mar para salvar a la sirenita. Tomás se habrá preguntado “-¿valdrá la pena vivir el resto de nuestras vidas como unos cobardes? No, yo no podría imaginar mi vida sin Jesús”. \n\nVeintiséis Tomases. En el siglo XVII, un grupo de cristianos servía fielmente a Cristo en una isla de Japón. Según el misionero Tim Johnson: “un líder provincial, llamado shogun, decidió que esos creyentes eran una amenaza para la cultura tradicional por lo que elaboró una trampa perversa. Colocó un cuadro de Cristo en la calle y exigió que los cristianos de su provincia pisasen el cuadro en prueba de renuncia a su fe. Cuando terminó la prueba, 26 personas se habían negado a hacerlo. Los crucificaron en la costa para que todos los viesen” Si Tomás hubiese vivido en esas circunstancias habría sido uno de ellos. \n\nPoniéndose la camiseta. Cada vez que gana un equipo popular los hinchas toman sus gorros, pancartas, banderas, pitos y camisetas y les dicen a todos que son de ese cuadro. Claro que no pasa lo mismo cuando estamos en el equipo que consideramos perdedor. Nosotros estamos en el cuadro ganador, el de Jesús, ¿y la euforia? ¿y el denuedo? ¿y la pasión?... ¿y la camiseta?. Seamos como Tomás y no pisemos el cuadro de Jesús. “Señor, concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra” (Hch. 4:29) ¿AMÉN?'
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