Tomás, el Dilema de la Fe II
“Le dijo Tomás: Señor no sabemos dónde vas, ¿cómo pues podemos saber el camino?” Jn. 14:5. \n\n2) Lerdo para entender. Mientras están en el aposento alto, Jesús les dice que la fe es el remedio para los corazones turbados, que en la Casa del Padre había moradas para ellos, y que su misión era ir y prepararles lugar. ¿Cómo se preparaba un lugar? El aposento donde estaban disfrutando esa cena había sido preparado de antemano, y para eso había un lugar dispuesto y un camino recorrido (leer Lc.22:7-13). De la misma manera Jesús iba a preparar el hogar del Padre ¿y como? El lugar estaba dispuesto, pero había que llegar allí para preparar moradas; y en ese camino estaba la cruz. Es entonces cuando Jesús les dice “ustedes ya saben dónde voy y saben el camino”. Para Tomás era difícil entender todo esto, él tenía la esperanza en que Jesús sería quien, en ese tiempo, les iba a librar de la opresión romana y establecería su reino terrenal. Pero Jesús hablaba de irse, y encima les estaba diciendo que el destino y el camino ellos ya lo sabían. Para este discípulo ya no había nada de lógica... ¿cómo saber el camino, si no sé el destino?. D. J. Lawrence dice : “Para Tomás conocer el final era esencial para conocer el camino. En materia de fe, sin embargo, es esencial conocer primero el camino. Conocerle a Él, una persona y no un método, es la verdad acerca del fin (v7); y es entonces cuando la vida , cuyo fin es llegar al Padre, puede llegar a vivirse”.\nSe cuenta que un misionero, que estaba trabajando en el África, se había perdido y no encontraba el camino para llegar a una aldea. De pronto se encuentra con un nativo y le pide que le indique el camino para llegar a destino; el muchacho le dice “-sí como no, sígame”. Luego de caminar tras de él algunos kilómetros, el misionero lo detuvo y le volvió a decir “-mire, tal vez me entendió mal; lo que yo necesito es que me indique el camino para llegar a la aldea”. A lo que el nativo contestó “-no se preocupe, entendí bien, lo que sucede es que aquí no hay caminos; para usted el camino soy yo así que sígame”.\n\nA veces nos desesperamos porque queremos saber en qué terminará lo que hemos empezado, o qué pasará de nosotros o de nuestros hijos al final del tiempo que estamos atravesando. Para Tomás como para nosotros el dilema de la fe se resuelve. Querido hermano, ¿sientes que tu corazón está ensombrecido y te asaltan las dudas acerca del futuro? No se turbe tu corazón, porque hay un destino revelado: el mismo cielo; y un Camino conocido: el mismo Jesús. Toma Su mano hoy y sigue tu camino.'