II.b. La Homosexualidad

II. OBJECCIONES
b.
Nuevo Testamento

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1. Romanos 1:27. Se mencionan las relaciones entre hombres, que se describen como "deshonestas" y "abominables". Pablo considera las relaciones homosexuales como impuras (Romanos 1:24) así como la no circuncisión o las comidas prohibidas. En la prohibición respecto a los homosexuales, pesaba más la consideración de "impureza" legal que la desviación moral y el hecho que con frecuencia las prácticas de prostitución homosexualidad formaban parte de cultos idolátricos\n\n2. Para defender la postura homosexual, algunos mencionan que Pablo no conocía la diferencia entre un "invertido", es decir, aquel que tiene una orientación sexual homosexual y el "pervertido", es decir, aquel que a pesar de ser heterosexual practica actos homosexuales. De hecho, sería esta última, la práctica condenada por Pablo, no así las relaciones homosexuales estables y con un vínculo de amor auténtico. No puede dejar de ser heterosexual quien nunca lo ha sido. Este sería el caso del homosexual que nace con esta tendencia claramente definida. \n\n3. D.F. Wright en Dictionary of Paul and his letters escribe lo siguiente respecto a este pasaje de Romanos:\n\nLa fuerza de esta inequívoca presentación de las relaciones sexuales, tanto masculinas como femeninas con personas del mismo sexo como un signo de impiedad, es hoy en día, a menudo descafeinada por medio del uso de ciertos argumentos minimizadores…. \n\nSe dice, por ejemplo, que la condenación sólo está dirigida a la depravación homosexual inspirada por prácticas idolátricas (por ejemplo, la prostitución sagrada) y no tiene incidencia sobre relaciones entre personas del mismo sexo en otros contextos. \n\nPero esto es ignorar la clara secuencia del texto de Pablo, que cita el incuestionable carácter inmoral de la homosexualidad, juntamente con "toda clase de maldades" tales como envidia, homicidios, desobediencia a los padres (Romanos 1:29-31) que son presentados como evidencia de las consecuencias de abandonar a Dios. \n\nAún menos plausible es la interpretación (de J. Boswell, entre otros) que limita la referencia de Pablo a aquellos heterosexuales que buscan uniones homosexuales contrarias a sus naturalezas heterosexuales. El pasaje no condena, alega, a las personas homosexuales por naturaleza. Esta lectura restrictiva es artificialmente conseguida, ya que Pablo está hablando de la sociedad en general, y se concentra en la conducta en sí misma. Una distinción entre personas de orientación homosexual y heterosexual era ciertamente desconocida para él.\n\nOtros, de nuevo argumentan que "contra naturaleza" simplemente significa no convencional, contrario a las prácticas sociales aceptadas. Pero la prominencia del tema de la creación divina en el contexto (especialmente Romanos 1:20,25) seguramente requiere, que el desafío a lo que es natural, sea construido a base de burlarse de las distinciones sexuales básicas en el diseño creativo de Dios.\n\nFinalmente, L. W. Countryman piensa que Romanos 1:26-27 trata los actos homosexuales no como pecaminosos, sino sólo como impuros, (un aspecto integral pero desagradable de la cultura gentil). Tal lectura, que hace que el significado de las declaraciones de Pablo sean, culturales más que morales, simplemente pierde de vista el triple paralelismo del pasaje, donde por tres veces se enfatiza que "Dios los ha abandonado". El pasaje es investido de una delicadeza sofística poco probable\n\nLos variados intentos de privar de validez a Romanos 1 en la discusión ética moderna [del tema de la homosexualidad], acostumbran a perder de vista un aspecto que da fe de una reseñable perspicacia de parte de Pablo. Estos versículos contienen una de las primeras condenas combinadas de la homosexualidad femenina y masculina por igual. Sólo dos textos anteriores [no bíblicos] pueden ser conectados con este. Por tanto, es muy improbable que Pablo derivara el suyo de una tradición anterior. El hecho de que condene ambas, la práctica masculina y femenina como una sola y de manera conjunta, junto con su uso del lenguaje, que no identifica específicamente a la pederastia como el abuso masculino, da a esta afirmación [de Pablo] una fuerza genérica. No había un equivalente para pederastia en el lado femenino. \n\nDe forma contraria a muchas afirmaciones, la pederastia como tal nunca es mencionada en el Nuevo Testamento. A pesar de la disponibilidad de una variado abanico de palabras y frases denotando la pederastia, ninguna de las referencias del Nuevo Testamento a desórdenes sexuales entre personas del mismo sexo especifica la pederastia como una forma de homosexualidad.\n\nEste último comentario tiene sentido porque, a menudo, los comentaristas que defienden las posiciones homosexuales, afirman que las condenas de Pablo en Romanos, Corintios y Timoteo se refieren más bien a la pederastia practicada en la antigüedad clásica por hombres mayores que abusaban sexualmente de jovencitos.
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