Desodorante
Alberto, es un joven economista y trabaja en una empresa consultora apenas un mes, es muy amigable, amable, servicial, inteligente y a casi todos los de su oficina les agrada.\n\nEl espacio físico de la oficina es muy pequeño y caluroso por lo que siempre usan aire acondicionado; un día el aire acondicionado se dañó, el calor era tan fuerte que la gente no lo podía soportar pero continuaban con su trabajo, casi al medio día cuando el calor era intenso comenzaron a sentir un fuerte mal olor, todos se preguntaban ¿quién podría ser?; al poco tiempo se dieron cuenta que provenía de Alberto; todos lo comentaban pero no se atrevían a decírselo, cuando él se acercaba, ellos se retiraban disimuladamente para que no contagiarse del olor, si tenían que entregarle algo lo hacían a través del mensajero, quien no podía negarse pues era su trabajo.\n\nEl aire acondicionado permaneció dañado por una semana y el proceso era el mismo día a día; una mañana el mensajero mientras esperaba unos documentos le dijo lo siguiente: “ Discúlpeme por lo que le voy a decir pero, usted tiene mal olor en las axilas, ¿ha pensado en cambiar de desodorante?; Alberto muy apenado contestó: “Si lo sé; pero lo que yo tengo no se arregla con un desodorante, es una enfermedad crónica de la cual me estoy tratando, los médicos me han dicho que se solucionará dentro de dos semanas; discúlpeme por exponerlo a esta situación, el mensajero contestó: “Discúlpeme a mí por hacerlo sentir mal” le estrechó la mano y salió. Alberto se admiró cuando en la tarde vio llegar al mensajero cargando dos ventiladores, los mismos que colocó uno a cada lado del escritorio de Alberto, él sonrió y le agradeció por el gesto, el mensajero le dijo que no se preocupara que estaba para servirlo en lo que necesitara.\n\nNo cabe duda que situaciones así son muy incómodas y creo que todos las hemos pasado alguna vez; pero quisiera que analicemos la actitud de las personas. Todos al identificar el problema ya sea por pena, repugnancia o desinterés decidieron apartarse de Alberto, prefirieron delegarlo a la única persona que no podía negarse pues era su trabajo, el mensajero, quien además tuvo la valentía de enfrentar el problema y brindar ayuda.\n\nCreo que algunas veces tomamos esta actitud no solamente en estos casos, sino con miembros de nuestra iglesia que están pasando por graves enfermedades como el SIDA, Cáncer, Herpes etc. Te has preguntado ¿qué sienten esas personas al ver tu actitud?; Tal vez reaccionen como Alberto apenados por la situación porque saben que nada pueden hacer, pero estoy segura que al encontrarse con personas como el mensajero, sienten alegría y gratitud por acercarse, ayudarles en lo posible, pero sobre todo, por hacerles sentir que están allí.\n\nHoy te animo a pensar en esas personas y si tienes una en tu iglesia, familia, universidad, trabajo o en cualquier otro lugar no la rechaces, acércate, no delegues tu responsabilidad al pastor y recuerda que un día Jesús te dirá que lo que hiciste por ellos por él lo hiciste.\n\n“De cierto os digo que en cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” Mateo 25:40b'