Dios se ha de Glorificar en Medio de tus Debilidades
Muchas veces nos hemos visto en situaciones donde nuestra fe es puesta verdaderamente a prueba, y no necesariamente son situaciones financieras, sino situaciones de salud. Es común que los afanes de esta vida, unidos al estrés, producen molestias físicas.\n\n¿Cuántas veces hemos acudido al médico por alguna afección física, y a la hora de comenzar el tratamiento, nuestra mente comienza a trabajar y nos recuerda la vez que le dijimos a alguien, \"tienes que tener fe y Dios te sanará\", ó \"quizás estoy perdiendo mi confianza en Dios\", \"ya no soy un buen(a) creyente\".\n\nLa contestación a estas interrogantes es NO. Porque tengo la certeza de que Dios le dio la capacidad mental e intelectual a un grupo de hombres y mujeres que se hicieron doctores (médicos), para ayudar al ser humano con sus malestares físicos. Primero debemos recordar que somos seres humanos, de carne y hueso, y que esta carne se enferma.\nUsualmente se oye decir a muchos creyentes que, \"los cristianos que van al médico (doctor) no tienen fe\", esto es decepcionante, porque la medicina moderna es un recurso que Dios, a través de su infinita misericordia, nos ha facilitado.\n\nAhora bien...NO DEBEMOS DEPOSITAR NUESTRA CONFIANZA EN EL HOMBRE. Cuando decidimos ir al doctor (médico), debemos hacerlo dándole gracias a Dios, porque Él se va a glorificar a través de ese recurso que El mismo nos ha provisto. Debemos orar y pedirle a Dios que le otorgue al doctor de Su sabiduría, para que éste pueda llegar a un diagnóstico acertado, y por ende los medicamentos sean los adecuados para nuestra condición. Y una vez que hayamos recuperado nuestro bienestar físico, o el de nuestros hijos o familiares, darle gracias a Dios por ello, porque DIOS NO COMPARTE SU GLORIA CON NADIE.\n\nDebemos siempre recordar que Jesucristo murió en la cruz del Calvario también por nuestras enfermedades (Isaías 53:4). Recordemos que vivimos en un mundo caído y que las enfermedades no provienen de Dios, pero ocurren, y no siempre por origen demoníaco, y cuando ocurran debemos ser cuidadosos con lo que decimos o hacemos. NO podemos depender de un doctor o de un medicamento, a tal grado que nos sintamos en derrota cuando no tenemos acceso al recurso. No atemos nuestro espíritu a la carne, confesemos victoria dentro de la crisis, no dependamos de los doctores, DEPENDAMOS DE DIOS.\n\n¿Por qué hay creyentes que mueren con enfermedades complicadas?\n¿Dónde está Dios, cuando un hijo Suyo yace en una cama y agoniza?\n\nLas contestaciones a estas interrogantes sólo las conoce Dios, no nos toca a nosotros juzgar la voluntad de Dios. Lo que nos toca a nosotros es vivir confiando plenamente en nuestro Señor Jesucristo, y asirnos de Sus promesas, vivir nuestra vida acorde a las Escrituras, no pecar, y pedir perdón de inmediato cada vez que pecamos (I Juan 1:9), y someternos a Dios por completo.\n\nAsí que hermano(a), si estás enfermo(a), tú o tus hijos, y fuiste al doctor, no permitas que los demás juzguen tu fe por eso, sigue las instrucciones de tu médico, pero DÁNDOLE LA GLORIA A DIOS Y EN ACCIÓN DE GRACIAS, POR QUE DIOS SE HA DE GLORIFICAR EN TUS DEBILIDADES.'