El Alpinista
Habia una vez un alpinista que estaba escalando una montaña muy alta, y seguia subiendo y luego llegó la noche y su cuerda se desprendió y él iba cayendo desde lo alto de la montaña pero los clavos que él habia puesto para subir lo sostuvieron. \n\nY en medio de la noche fría él padía ayuda, pero nadie lo escuchaba, solamente se oía su eco. Luego clamó a DIOS diciendo: Ayúdame, ya no puedo más, y escuchó una voz que le decía:\n\"SUELTATE\", \"SUELTATE\". Pero él no cofiaba y volvió a oír la voz que le decía: \"SUELTATE\", \"SUELTATE\". Pero él no quiso obedecer a esa voz. Y al día siguiente encontraron un cuerpo congelado que estaba aferrado a una cuerda, a escasos metros del suelo.\n\nA veces así nos pasa. No queremos oír esa voz que nos dice SUELTATE, SUELTATE. Y a veces nos aferramos tanto a cosas que no son tan importantes, que no llegamos alcanzar la meta.\n\n¿Qué decides: Obedecer aunque no puedas ver lo que Dios sí puede, o aferrarte y quedar colgado a escasos metros de tus anhelos o metas? Tú decides.'