El Bastón

El guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. (1Samuel 2:9)\n\nHay un joven en mi congregación, con déficit de aprendizaje, que siempre suele hacer bromas y contar chistes, mas todos se impresionan cuando hace comentarios.\nUno de esos comentarios que más me impresiono, fue cuando preguntaron para que nos sirve Jesús, todos dieron típicas respuestas “para salvarnos, para ayudarnos, para bendecirnos, etc.”, luego él levantó la mano y gritó: “¡Un bastón!”, lo dijo sin agregar nada más, todos se rieron, y me incluyo.\n\nLuego, al recordar el momento y pensar en su respuesta: Jesús es como un bastón; descubrí que mi amigo tenía toda la razón, Jesús es como un bastón.\nMuchos ancianos, cuando sus pies ya no tienen fuerzas para sostener su cuerpo, cuando su espalda esta doblada alterando su equilibrio, recurren a un bastón, un tercer pie que les da la fuerza y apoyo, gracias al bastón no se caen.\nSi comparamos lo que dijo mi amigo, con 1Samuel 2:9, tiene lógica, es Dios quien cuida nuestros pasos, es Dios quien impide que caigamos, es Dios quien está siempre ahí.\n\nEl Señor siempre se preocupa por nosotros, nunca nos dejará solos (Mateo 28:20). Muchas personas piensan que en tiempos de prueba Dios los deja solos, pero están equivocados, porque está escrito que Él guarda nuestros pies.\n\nEl otro día con unos amigos de la iglesia, nos encontramos a un caballero en un parque, nos acercamos a hablarle, el hombre conocía el Evangelio, pero se había alejado, decía que Dios lo había dejado solo, a poco fuimos abriéndole los ojos de que siempre lo cuidó, haciéndole ver en los hechos que él mismo nos mencionaba, las veces que Dios le salvó de que lo asaltaran, etc. Dios nunca deja a sus hijos, aunque estos se hayan alejado, de hecho también cuida a los que no le han aceptado, porque su misericordia es increíble.\n\nHay ancianos o discapacitados obstinados que deciden no usar bastón, y se caen una y otra vez; se parecen a los que no quieren aceptar a Jesucristo como su Salvador y perecen en tinieblas, no permiten que Dios obre en sus vidas. El diablo es un engañador, y a muchos les hace creer que en las tinieblas están bien, cuando el hombre decide no ir a luz, lastimosamente perecerá y no podrá conocer la vida eterna con Cristo.\n\nAlgunas veces, los cristianos aceptamos desafíos de los que viven en tinieblas, pensando que somos invencibles, y por osados dejamos el bastón a un lado. Debemos recordar que la fuente de nuestras fuerzas es Dios, y Él va a utilizar su poder siempre con un propósito y de acuerdo a sus planes. Supe que una vez, unos jóvenes cristianos anunciaron que caminarían sobre el agua, los medios se juntaron ansiosos a ver si podrían hacerlo, desgraciadamente los jóvenes no pudieron. ¿Por qué no pudieron?, Porque Dios no lo había mandado, Dios no tenía dentro de sus planes manifestarse en esa forma; lo hicieron con sus propias fuerzas.\n\nNunca olvides que la fuerza, la sabiduría y el propósito de tu vida provienen de nuestro Señor Jesucristo, debes depender de Él y obedecerle en todo.'
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