El Becerro de Oro

Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moisés, el varón que nos saco de la tierra de Egipto, no sabemos que le haya acontecido.\n\nMientras Moisés estaba en el monte, recibiendo la ley de manos de Dios, el pueblo tuvo tiempo para meditar, sobre lo que se les había entregado, pero había entre ellos quienes ya maquinaban el modo de quebrantar las leyes que tan recientemente habían recibido. En el día trigésimo nono, de los cuarenta, estalló el complot de rebelión contra el Señor.\n\nEl pueblo se dirigió tumultuosamente a Aarón, a quien le había sido confiado el gobierno en ausencia de Moisés: Levántate haznos dioses que vayan delante de nosotros.\n\nEstaban cansados de esperar la tierra prometida, querían apresurarse a entrar en la tierra que fluye leche y miel, pero no podían pararse a tomar consigo su norma religiosa. Debemos primero estar firmes en la espera y la observancia de la ley de Dios, antes de disfrutar de sus promesas.\n\nEstaban cansados de esperar el regreso de Moisés, al ver que ya había pasado el cuadragésimo día, pensaron que algo malo le había pasado a Moisés y se desanimaron completamente. ¨ A este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos que le haya acontecido. Con qué ligereza hablaban de su persona – este Moisés -. Así de desagradecidos se muestran hacia Moisés, que tan tierna preocupación les había mostrado, y así se marchaban en sentido contrario al de Dios. Si él se había detenido algo mas de la cuenta, seria porque Dios tenia tanto que decirle para bien de ellos. Él residía en el monte como embajador de ellos, y ciertamente volvería tan pronto como hubiese terminado el asunto que le llevó allá; Sin embargo, esto les sirvió de pretexto para su malvada propuesta.\n\nEl interpretar mal la demora de nuestro Señor en volver, es motivo y ocasión para que algunos se endurezcan más en su maldad. Nuestro Señor Jesucristo, ha subido al monte de gloria, donde aparece en la presencia de Dios por nosotros, sin que le veamos; los cielos deben albergarle y ocultarle de nuestra vista, para que vivamos por fe. El cansancio en esperarle puede entregarnos a muchas y grandes tentaciones. Aquí Israel si hubiese esperado un día mas, habría visto lo que le habría acontecido a Moisés. \n\nPero estaban cansados de esperar, y viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte. . . empezaron a gritar: ¡ Haznos dioses que vayan delante de nosotros!¡dioses! ¿Cuántos iban a tener? ¿no era suficiente uno? ¡ Haznos dioses!\nEntonces Aarón a complacer al pueblo, y el resultado fue el becerro de oro, al cual adoraron al pie del monte Sinaí.\n\n¿ Cuál es tu becerro de oro? ¿ A quien haz puesto primeramente en tu vida?\nMuchas veces tenemos una idea acerca de a idolatría y nos imaginamos estatuas de metal, a las cuales se les rinde culto. Rendirse ante un ídolo implica mucho más que un acto corporal, mediante el cual una persona entrega la vida, el corazón y todas sus fuerzas. En nuestros días los ídolos están cobrando vida, y los vemos en grandes escenarios, actuando con una voz melodiosa, pero ahí no para el asunto, hay gran diversidad de ellos, algunos existen sólo en la imaginación de los humanos, sin embargo hay otros a los cuales se les entrega gran parte del tiempo (juego, deporte, televisión, etc.) ¿Cuántos becerros de oro hay en tu vida? \n\nY viendo la gente que Jesucristo tarda en regresar, se ha entregado a toda clase de idolatría y corren de un lado a otro sin rumbo y sin dirección, buscando llenar el vacío que hay en sus vidas, con los placeres del mundo, despreciando así al dador de la vida, ¿Nos estaremos comportando igual que Israel, el pueblo de Dios? \nJesucristo dió su vida para que nosotros tengamos vida... ¨ Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. San Juan 10:10.\n\n¿A quién estas rindiendo tu vida? ¿ Acaso crees que esa vida llena de cosas mundanas, es lo que Jesucristo prometió? , tal vez has dicho en tu corazón, igual que Israel al ver la tardanza de Moisés, \" Este Jesús que prometió regresar, ya se tardo demasiado, vayamos a divertirnos con lo que el mundo ofrece\". \n\nMás si aquel siervo dijere en su corazón: mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados, y a comer y beber y embriagarse; vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Lucas 12:45,46.'
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