El Incentivo
El conejo corre velozmente para alcanzar su único objetivo: poder saborear la deliciosa y naranjita zanahoria que tiene delante de él. La pregunta del millón: ¿Los jóvenes necesitamos incentivos para tener que movernos?... ¿qué piensas tú?\n\nRecuerdo la película Enemigo al Asecho que trata sobre una despiadada guerra. Este film pone especial énfasis en dos francotiradores (uno joven y otro no tanto). La idea fundamental que muestra esta cinta es que los que iban perdiendo utilizaron la estrategia de mostrar un “icono” que les sirviera de esperanza, de “motivo” para seguir paleando esa guerra. Levantaron al francotirador joven con una serie de noticias que fueran conocidas por todos. ¿Qué creen que fue lo que pasó? La gente comenzó a creer y su alicaída moral se levantó del suelo, y ganaron el conflicto... ese fue el gran comentario de cine.\n\nLa relación que tiene esto con el Ministerio Juvenil es mucha. Como ya sabemos el crecimiento del joven está envuelto dentro de un “proceso” que lleva muchos factores interconectados: Social, emocional, espiritual, tiempo, etc. Dentro de este proceso el joven va adquiriendo y viviendo cambios y transformaciones que lo afectan, ya sea de forma positiva o negativa en su crecimiento. En este contexto es la fatiga y la falta de objetivo las principales grandes barreras con las se tienen que luchar a diario. \n\nPiensa... ¿no te ha pasado que de repente sientes que las cosas que estás haciendo no tienen sentido?, ¿que no vale de mucho tu esfuerzo?... Permíteme aclararte mejor esta idea.\n\n“Una Historia Casi Real”\n\nEstás en una importante maratón, faltan 10 segundos para la bocina de la partida. Tu corazón parece que va a explotar de la emoción, lo único que quieres es comenzar a correr y correr. Tus piernas parece que ya se mueven solas. Tus neuronas ya no caben en tu cuerpo... al fin... 5, 4, 3, 2, 1, 0, partió la carrera. Sales como que te hubieran puesto un propulsor Acme en la espalda. Todo marcha a pedir de boca, estás en el grupo de avanzada y los que te siguen están a unos cientos de metros atrás. El día y tu cuerpo parece que están perfectamente coordinados, hasta que... llegas al sector de las subidas. Tu sonrisa ya se desdibujó de tu rostro, tu corazón que instantes atrás latía con un ritmo de reloj suizo, ahora marcha alocado en medio de tu pecho. La que nunca fue tu opción, la comienzas a pensar en cada tranco que das, cada metro que avanzas ya no significa mucho para ti. La opción que tienes en tu mente es: “abandonar la carrera”.\n\nA esa altura no te duele para nada tomar esa decisión, estás cegado con una realidad dolorosa y sufrida; tu única salida (según tú) es dejar de correr. En el preciso instante en que estás por detener tu marcha llega al lado tuyo tu mejor amigo. No te habías fijado, pero él venía detrás de ti en una bicicleta cuidando que no te pasara nada. Con sinceridad te mira a los ojos y te recuerda cuánto sacrificio hiciste por estar en ese lugar, cuántas mañanas te levantaste con frío para entrenar mientras toda tu familia dormía; cuántas noches de fiesta te prohibiste para poder estar en forma para el otro día... Antes que tú le des algunas palabras te dice que mires hacia atrás y veas cuánto camino ya has recorrido.\nAlgo que no estaba en ti se apoderó de tu voluntad y comenzó a crecer una pasión que te envolvió por completo... a tu amigo le regalaste una sonrisa que llenó tu rostro de vida. Te enderezaste, tomaste aire y comenzaste regularizar tus pasos.\n\nLa historia quedó escrita en tu corazón y en el de muchos al ver que fuiste el primero en cruzar la meta después de horas y horas de sacrificio y esfuerzo.\n\nHoy nuestros jóvenes necesitan “motivadores” que les ayuden a recuperar el sentido de su lucha, se necesitan hombres y mujeres que sean un puntal de soporte en medio de los problemas. Hoy Dios busca que demos a entender “porqué” estamos haciendo lo que estamos haciendo. Dios no está interesado en robots que simplemente sigan instrucciones de un superior y trabajen en forma mecánica por el resto de la vida... Dios te necesita a ti.\n\nMientras corres esta carrera con los jóvenes (al lado de ellos y no sobre ellos), no olvides darles agua en el camino. Es claro que pueden seguir si ella, pero no te aseguro que terminen la carrera. No dejes de incentivarlos en este proceso que es por toda la vida. No dejes de mostrarles a Jesús en cada paso que den.\n\nDales motivos nobles.\nDeja que lo común pase a ser importante\n\nSúmate a este trabajo y toma a Jesús como tu mayor motivador. Deja que la historia que Jesús dejó escrita se impregne en tus huesos y comienza a domar tormentas, como el Maestro ya lo hizo.'