El Soldado

Pedro, es un niño de cuatro años muy inquieto pero encantador, la Navidad pasada le regalaron un soldado de baterías, éste caminaba y tocaba el tambor, le gustó tanto que es su juguete favorito. ¡De pronto¡ dejó de funcionar, lo golpeó esperando que funcione nuevamente, luego corrió hacia su madre lleno de lágrimas, su mamá le dijo “no llores únicamente tengo que cambiarle de baterías”, en unos minutos el soldado volvió a caminar. Pedro se puso feliz.\n\nPasado cierto tiempo, mientras Pedro jugaba dejó caer el soldado y éste se rompió; fue corriendo donde su mamá esperando que lo arregle, su madre al verlo cambió su expresión y con pesar le dijo a Pedro “ Mi amor no puedo hacer nada, está roto” el niño comenzó a llorar y gritar diciendo “ Tu puedes arreglarlo por favor hazlo funcionar” su madre contestó “ No puedo está muy dañado y no funcionará”, ¿qué te parece si te doy otro?” Pedro exclamó “ No quiero otro, quiero mi soldado”, luego salió corriendo lleno de lágrimas hacia su habitación”. Su mamá trató de calmarlo pero fue imposible, mientras más intentaba consolarlo, aumentaba su enojo, Pedro con fuetes gritos le dijo; “Tú sí puedes arreglarlo pero no quieres, ¿por qué no me dijiste que se podía romper, todo es tu culpa” luego la empujó y le dijo: “vete no te quiero”, la madre con firmeza dijo: “ Pedro, no quisiera hacer esto pero tienes que respetar a mamá” así que lo disciplinó, luego lo dejó hasta que se calmara, al llegar la noche antes de dormir pasó por su cuarto, Pedro en cuanto la vio salió corriendo hacia ella, la abrazó y dijo “Mami, perdóname no quise gritarte”, la madre lo abrazó y para su sorpresa le entregó un nuevo y mejor soldado.\n\nAlgunas veces nos comportamos de esa manera con Dios, vamos dañando nuestra vida y la de los demás voluntaria e involuntariamente; le pedimos que lo arregle y cuando no vemos los resultados que nosotros deseamos, nos enfadamos, no queremos saber nada de él, lo culpamos de lo sucedido y a pesar de que él nos busca con amor lo rechazamos y ofendemos. \n\nNo sé en qué paso de esta historia te encuentras, si estás resistiéndote al amor, consuelo y provisión de Dios, o lo has llevado a reprenderte. Cualquiera que sea tu situación; quiero decirte que Jesús te ha recibido como hijo y te va a preparar para enfrentar la vida y compartirla con tus hermanos, la manera en que deseas aprender la decides tú.\n\nHoy te animo a seguir la decisión de Pedro, corre a sus brazos y reconoce que te equivocaste, él te está esperando para abrazarte y brindarte lo mejor para ti porque te ama.\n\n“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?. Hebreos 12:6-7.'
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