Fábula de la Realidad
Se cuenta que en un lugar muy escondido del bosque, vivía una comunidad de animales, los cuales tenían la capacidad de poder hablar y razonar como un ser humano común y corriente.\n \nEn esta comunidad vivía un conejo muy risueño, de ojos grandes y de pecho gris claro; este era muy pobre, ¡Qué pobre! Extremadamente pobre, sin embargo esto no era ningún problema para él. \n\nEn este pueblo, también vivía una leona muy adinerada, que una de sus principales características era la de ser mala, era un ser al que sólo le interesaba su persona, era sumamente individualista, era completamente diferente al conejo, éste caminaba comúnmente en la calle y cuando observaba que alguien estaba en problemas lo ayudaba, ¡Que corazón!\n\nPaso el tiempo, y la comunidad necesitaba a alguien quien los guiase, quien fuera a la cabeza del grupo, como el líder en batalla, este sería el que se encargase de hacer progresar a la comunidad.\n\nEs allí, cuando al conejo no importándole su situación, se postuló; siendo obvia la presencia de la leona en esta contienda por el mando.\n\nCada uno expresaba sus ideas de diferentes formas, como es el caso anecdótico que el conejo era tan pobre, que no hablaba por micrófono, ni mucho menos entregaba presentes después de sus mítines, lo material para él era lo de menos, será por eso que a sus presentaciones acudían pocas personas, pero decía que las ideas que él expresaba eran lo primordial, su facilidad de palabra y su entusiasmo hicieron que poco a poco la gente pensara que era el mejor candidato.\n\nEn cambio los mítines de la leona eran preparados y al final de cada uno de ellos se entregará artículos con el fin de tener muchos más votantes a su favor.\n\nComo era de esperarse, el gran día llegó, y con tristeza y gran desilusión; el conejo se enteró que había perdido, contuvo las lágrimas, que parecían ya infinitas, él con una voz muy triste dijo: “Porque son todos así, nadie se da cuenta que el bienestar no es material, que el que no haya ganado es porque no tengo dinero”; sentado en su cama, prefirió acostarse, y se quedó dormido.\n\nEl otro día comenzó y el conejito se comportó como cualquier otro día, como si no hubiera sucedido nada, sin rencor hacia nadie, más bien saludaba con mucha más alegría que en días anteriores.\n\nPasó el tiempo y la leona no hacía mejoras, la gente se impacientaba, es allí cuando comenzaron los problemas, y todo se vino abajo, y en la comunidad comenzó a incrementarse el hambre, la miseria, pero sin embargo había alguien quien llamaba la atención de todos, era el conejo, que a pesar de ser pobre podía estar siempre radiante como los rayos del sol.\n \nSólo uno se atrevió a preguntarle, el porqué de esa actitud, él respondió ansioso:” Yo lloro por mi realidad, pero le doy la mano a mi comunidad, porque es así como se logra la felicidad.”\n'