Hoy hijo Pródigo

Formulario - Concurso Parábolas\n\nNombre: \nEmail: \nTeléfono (en caso de ser ganador): \n2 28 41 57 o al celular 775 90 4 83\nPrincipios (especifica los principios bíblicos que se destacan de la parábola a través de tú historia):\nLucas 15:11 Tenía 2 hijos.....\nLucas 15:13 Mal gastó........\nLucas 15:15 se arrimó.......\nLucas 15:18, 21 diré que he pecado.......\nLucas 15:24 no estaba muerto.........\nLucas 15 28 el hermano no quiso entrar\n\nSinopsis (aquí debes proveer un resumen breve de tu historia o guión, y de cómo los principios bíblicos están reflejadas en él):\n\n\nEs la historia de un adolecente que en la ausencia de sus padres administra mal el dinero y usa la casa para hacer una fiesta, esta le trae muchas consecuencias y problemas internos que debe resolver. \nSe puede ver que en la parábola del hijo pródigo el hijo busca una oportunidad de libertad, en la cual tiene consecuencias muy graves que le hacen reflexionar y admitir lo que le paso.\nLo que he tratado de reflejar es que cualquier oportunidad de desobedecer es valida para ser hijo pródigo.\n\n- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -\nTu Historia, Guión o Narrativa:\nPARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO\nUn día , los papas de Sergio decidieron darse unas vacaciones o una segunda luna de miel. Sergio tiene 18 años y con la noticia entendió que se quedaría en casa sin que nadie lo controle, claro que estaba su hermano, pero él no para en casa porque estudia mucho y a veces estudia con sus amigos hasta trasnoche.\nAntes de partir sus papas encargaron y recomendaron a Sergio y a Orlando que debían cuidarse entre ambos y ambos debían cuidar la casa. \nDespués de una ceremonia de despedida, Sergio comenzó a llamar a sus amigos para que vayan a su casa para hacer una gran fiesta, claro que para la fiesta se necesitaba comida así que el dinero que sus papas le habían dejado para gastarlo en una semana Sergio lo gastó ese día en bocaditos y gaseosas y preparo todo para la gran noche.\nEsta fiesta fue un reventón total, fue mucha gente, gente que Sergio ni siquiera conocía, llevaron bebidas; y hasta droga circuló por la fiesta. Sergio estaba tan encandilado que se dejó llevar por todo lo que le rodeaba, tomó bebidas alcohólicas y también probó drogas.\nDurante toda la noche el teléfono no dejó de sonar, llamó su hermano y sus papás pero nadie contestó.\nEra mas que obvio que esto no terminaría bien.\nAl día siguiente Sergio despertó en un rincón del salón tapado con la alfombra, parecía un pequeño bulto. Lo primero que dijo fue:” me duele la cabeza........” y poco a poco se empezó a mover y abrió con mucha dificultad los ojos, cuando logró mirar a su alrededor se puso pálido y se paró de inmediato; su corazón latía rápido, estaba muy asustado: el salón estaba completamente vacío, empezó a caminar y vio que el comedor y la cocina estaban igual, no había ni un solo objeto; subió a las habitaciones y tampoco había nada, todo estaba vacío.\nSergio, salió de la casa velozmente, y empezó a correr sin rumbo alguno; lo único que quería era desaparecer. “En cualquier momento llegará mi hermano a casa y no encontrará nada y la culpa es mía”, decía Sergio. Siguió corriendo, se subió a un bus, se sentó en un rincón y se quedó ahí sin pronunciar palabra con la mirada fija en la nada. Sergio sólo pensaba en qué pasaría cuando sus papás se enteren.\nTan ida estaba la mente de Sergio que no se dio cuenta que había llegado a las laderas de la ciudad, el lugar era muy vacío, habían pocas casas, no sabía dónde estaba y tampoco sabía cómo volver. El bus que había abordado seguía saliendo cada vez más de la ciudad. Sergio pensó que era mejor bajar, además ya no había nadie en el bus. \nEmpezó a caminar en sentido contrario al bus, y ya no sabía si pensaba o no; si había ocurrido lo que ocurrió; si estaba donde estaba. Las preguntas subían cada vez más de tono; ¿qué soy? ¿quién soy? Qué hice? ¿Por qué, por qué?... derramó una lagrima y otra, y otra... se sumió en un incontenible llanto. Se sentó a la orilla del camino y no dejó de llorar.\nSergio no se dio cuenta que se acercaba la noche, se limpió los ojos, miró al cielo y dijo: “Dios, qué hago”. Inclinó su cabeza y continuó llorando. El tiempo era lo menos que, en ese momento le importaba.\nLentamente Sergio se puso de pie y empezó a caminar lentamente hacia la ciudad; nada en el camino le era familiar, nada era conocido; las calles estaban desiertas como si nadie viviera en las pequeñas y pocas casas que habían.\nSergio camino un poco más, respiró profundamente y decidió volver a casa, pase lo que pase; estaba dispuesto a recibir su castigo, entonces comenzó a caminar más rápido y a buscar alguna movilidad que lo lleve a casa.\nMientras buscaba alguna movilidad pensaba: “ soy culpable, debo decírselo a mis padres: yo fui el causante”.\nMientras caminaba en busca de alguna movilidad, no cesaba de llorar; en realidad no podía controlar su llanto. A lo lejos vio un auto, había una luz que alumbraba la parte delantera del auto, corrió para ver. Al llegar se dio cuenta que había un señor tratando de reparar el auto. Sin pensar dos veces Sergio le pregunto: “disculpe, ¿hacia dónde se dirige?. Este señor ni siquiera contestó a la pregunta de Sergio, sólo se le escuchaba sonidos y palabras irreproducibles. \nAcercándose más, Sergio volvió a preguntar. Esta vez sí se levantó a verlo y con una mirada despectiva le dijo: “¿Quieres que te lleve? ¿No ves que esta mal el auto? Sabes como repararlo: no, ¿verdad? Entonces no molestes!!! Vete!!! Sergio lo miró y le pidió por favor que le ayude. El señor, lo miró nuevamente de pies a cabeza y le dijo: “hay un mecánico a unos kilómetros de aquí, ayúdame a empujar el auto y si realmente eres de ayuda, te llevo”\nSergio rápidamente se colocó en la parte de atrás para empujar el auto; esperó que todo esté listo, mientras el señor guardaba todo: cerró el capote del auto, se subió y dio la orden “empuja!!!” \nSergio un poco desconcertado comenzó a empujar, y en voz muy baja se decía: “pensé que empujaría conmigo,...esto esta muy pesado...¿cómo estará todo en casa?...fuerza Sergio debes llegar a casa”.\nDe repente empezó a escuchar que el señor intentaba encender el auto. Muchos fueron los intentos fallidos, hasta que, de repente, lo logró!!! Sergio casi se cae porque comenzó a tomar velocidad, y a una larga distancia se detuvo, y vio que desde el auto el señor le hacía señas con una mano. Entonces Sergio se puso a correr hasta alcanzar el auto, se subió y con un silencio profundo empezaron a entrar más y más a la ciudad. El señor le dijo: voy para el Este de la ciudad, hacia dónde te diriges?, Sergio lo miró y le dijo: al Sur. Contestando el señor, dijo: lo más que te puedo acercar es al centro, Sergio movió la cabeza en señal de aceptación. \nMientras recorrían la ciudad, Sergio no dejaba de pensar en lo que había hecho, se sentía mal, todo castigo era para él, nada era tan perverso como lo que había hecho “todo, todo lo aceptaré” se decía., “será peor cuando lleguen mis papás de viaje”, “mi vida terminó”, “cómo pude haber sido tan tonto y ellos tan buenos que son conmigo, no...no...”\nCuando llegaron al centro, el señor se detuvo y le dijo: “hasta aquí, ahora tomo otro rumbo” Sergio bajó y le agradeció, alzó la mirada y trató de reconocer algo para poder dirigirse hacia su casa, comenzó a caminar y leía los letreros de todas las movilidades para ver cuál le llevaría a su casa.\nDe repente escuchó risas en una esquina y dirigiendo su mirada descubrió que eran sus amigos, corrió hacia ellos y les dijo:“Hola!!!, chicos ayúdenme necesito llegar a casa”. Sus amigos lo abrazaron y le dijeron: “otra fiesta”. Por sus miradas y por el olor que despedían se notaba que habían bebido y en exceso; habían algunos que sólo fumaban, pero no le prestaban atención, sólo le adulaban por la fiesta y le decían que era un super amigo e incluso le pedían que les ayude el lunes con el repaso que tenían en el colegio. Sergio alzó la voz, diciendo: “Amigos necesito ayuda, han robado mi casa, necesito llegar, por favor!!!. Sus amigos se asustaron y empezaron a decir: “no tenemos la culpa, mejor vámonos. Sergio esta aburrido”, y se alejaron lentamente.\nSergio tenía los ojos llenos de lagrimas, agachó la cabeza y dijo:”me siento solo”. No se había dado cuenta que junto a sus amigos habían otros compañeros de colegio que estaban escuchando el problema que tenía. Uno de ellos se acercó y le dijo: “¿qué necesitas para llegar a casa ?, Sergio sin levantar la cabeza, dijo: “dinero para pagar mi pasaje”. El compañero sacó dinero de su bolsillo y le alcanzó y le dijo: “Sergio, espero que soluciones tu problema; te voy a llamar, y, sobre todo, no te olvides que Dios está contigo” Levantó la mirada y se dio cuenta que era Gonzalo, aquel chico del cual él y sus amigos se solían burlar, porque decía que Dios era lo máximo. Gonzalo se alejo se unió a su grupo y todos se despidieron de Sergio haciendo una seña.\nAhora Sergio tenía dinero para llegar a su casa, corrió a una parada y espero su transporte.\nSe repetía una y otra vez: “debo ser sincero con mi hermano, pedirle perdón, debo esperar a mis papás con valor y aceptar el castigo que merezco”.\nCuando Sergio bajó de la movilidad, vio que habían muchas luces en dirección a su casa, comenzó a caminar despacio. Cuando estuvo cerca, vio que la policía estaba en su casa, habían muchos autos en la puerta, no podía acercarse mucho porque no lo permitían los policías. Trato de llegar hasta la puerta y escuchó llantos y una voz que decía: “no, no puede estar muerto!!!”. \nMuy sutilmente, Sergio empezó a dar la vuelta la casa y poco a poco se escurrió hasta llegar a la puerta trasera y entró por ahí; en cada rincón habían policías tratando de buscar rastros de algo, nadie le tomó importancia y poco a poco se acercó al living donde se escuchaba más y mas fuerte el llanto y la voz, Sergio reconoció las voces, “eran sus padres”. Se asustó mucho porque se dio cuenta que la causa de todo aquello era él. Y pero aún: lo estaban dando por muerto.\nEra hora de decir la verdad, y rápidamente vino a su mente las palabras de Gonzalo: Dios esta contigo. Sergio dijo: “Mamá, Papá...” Su papá con una cara de dolor, pasó rápidamente del desconcierto a la sonrisa: lo abrazó y repetía sin parar, dirigiéndose a la madre: “ven, ven no esta muerto, esta vivo!!!”\nSergio dijo:”yo tengo la culpa... yo hice una fiesta aquí en casa... yo soy el causante de todo...”. Sus papás le dijeron: “ya calla... estás aquí y estás vivo... todos hemos sufrido por esta causa...”\nY en ese momento en que se confundían, el dolor y la alegría, por la confesión de Sergio entró corriendo Orlando y dijo: “ encontramos los muebles, todo está...” Miró a Sergio y le dijo:”tu provocaste esto!!! Y ahora apareces como si nada!!!” \nEl padre dijo: “Orlando tu hermano está vivo, está aquí con nosotros; deja todo y vamos a gozarnos con este momento, deja los muebles deja todo, no te preocupes por eso” y lo abrazó.\nOrlando dijo: “yo mejor voy por los muebles” y salió.\nSergio dijo : “yo les cuento todo lo que pasó”, se sentaron en el suelo y les contó todo lo que había sucedido.\nFIN\n'
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