Iglesia y Personas Sanas en su Economía
Introducción.\n\nUno de los temas más incomprendidos y más exasperantes entre la iglesia evangélica es lo tocante a lo económico, antaño se pensaba que el tema menos entendido era el tocante al ministerio profético, pero el tema sobre el cual hay más ignorancia e incomprensión, en gran parte porque el diablo se ha encargado de designar fortalezas que generan argumentos para que así suceda, es lo tocante a la vida económica, tanto individual como de la iglesia.\n\nMuchos creen que para agradar a Dios hay que ser pobre y estar en la miseria porque creen, influidos por los argumentos del diablo, que pobreza y escasez es sinónimo de humildad, cuando es todo lo contrario, ya que se puede ser pobre y orgulloso.\nHoy en día muchos cristianos proclaman victoria en todas las áreas y se jactan de tener grandes ministerios de liberación, sanidad interior y de guerra espiritual, pero dejan a un lado el tema de su vida económica, olvidando que Dios se interesa también en esta área, ya que Él es un Dios completo y cuando nos redime, redime todas las áreas de nuestra vida, inclusive nuestra economía.\nLa iglesia se sana en tu economía, para darle a Dios y bendecir su obra.\n\n\nEl poder libertador de la redención en la economía.\nEl poder de la redención abarca todas las áreas de la vida del individuo, incluyendo la economía. La redención debe alcanzar también nuestra economía. De hecho, la redención es un concepto económico, pues el acto de redimir implica que otro paga la deuda de otra persona. Redimir es rescatar, Jesús nos rescata de la maldición del pecado, y una de las maldiciones del pecado es la pobreza(Gn. 3:17-19)\nCada septimo año, la ley mosaica requería que la tierra permaneciera sin cultivarse. Los esclavos debían ser liberados y las deudas canceladas, esto era el año sabático(Ex. 23:11, Lv. 25:4, Dt. 15:1, 31:10, Jer. 34:14).\nEl Año del Jubileo llamado también año de libertad(Lv. 25:10, 28, 27:17, Nm. 36:4, Ez. 46:17), ocurría al final de siete años sabaticos, es decir cada cincuenta años.\nEste era un año de libertad absoluta. Se liberaban los esclavos, se cancelaban las hipotecas, y revertían los bienes raíces a sus dueños(excepto en ciudades amuralladas).\nLa tierra se dejaba descansar al igual que en el año sabatico ordinario. El propósito moral era el de unir al pueblo fraternalmente, para refrenar la opresión, y aliviar la pobreza. Entre los antiguos judíos, año sabático extraordinario (tras cada séptimo año sabático ordinario) celebrado cada 50 años. Durante el año de jubileo la tierra quedaba en barbecho, lo mismo que durante la anualidad sabática ordinaria (los años sabáticos ordinarios se celebraban cada siete años). Se perdonaban todas las deudas, las tierras que habían sido enajenadas eran devueltas a sus propietarios originales; y todos los judíos que, por la pobreza, se habían visto obligados a contratarse como sirvientes (Lev. 25) eran liberados de la esclavitud.\nRedención (del latín redimere, rescatar), volver a adquirir algo que se había enajenado y en la antigüedad, conseguir mediante pago la libertad del esclavo o el cautivo.\nConstituye uno de los dogmas centrales del cristianismo, que expresa la intervención de Dios en favor de la humanidad, para devolver a ésta su verdadero lugar en el plan divino. La redención se realiza a través de Jesucristo, quien por eso recibe el título de redentor.\n\n\nEl Dios de la productividad.\nEs de destacar que Dios creó al hombre para que sea productivo(Gn. 1:28, 2:15). Este tema implica extendernos, ensancharnos y abarcar nuevos espacios, aceptando los desafíos y comprometiéndonos en sostener la obra de Dios y ser fieles en ello. \nCuando Jesús andaba en al tierra y sanaba a los enfermos, les devolvía, además, su productividad dándole la oportunidad para que puedan insertarse en la sociedad nuevamente. Productividad(Gen. 26:12, 41:47-48, Lv. 26:4, Dt. 14:22, 16:15, Sal. 67:6, 104:14-16, Ez. 36:30). Egipto produjo en abundancia para sustentar al pueblo de Dios; en lo mejor, en la tierra de Gosén.\nÉl no es deudor de nadie, todo lo que sembramos e invertimos en su obra nos vuelve multiplicado al ciento por uno.\n\n\nEl interés de Dios en nuestra economía.\nMuchos creen que Dios no está interesado en su economía y se ocupa de batallar por ella, esto es un argumento generado por el diablo que está interesado en que no prosperemos para que no invirtamos en la obra de Dios.\nMuchos que hablan de guerra espiritual y sanidad interior tienen puertas abiertas en lo económico y están siendo destruidos en esta área.\nMuchos viven llevando sobre maldiciones generacionales en lo económico; nunca pueden avanzar, siempre que tratan de emprender algo, sus planes se truncan y no pueden desarrolarse nada, es hora de poner un freno a esto, de ponerle un alto, Dios quiere que nos revelemos contra esta situación y batallemos en el nombre de Jesús que detectemos las fortalezas y las derribemos utilizando las armas que Él no da y ha puesto en nuestra manos.\nTenemos que sacar la mentalidad de esclavo de lo económico; de aquel que se conforma, que se resigna, que no se proyecta, que no sueña, que vive dependiendo de lo que los otros le puedan dar. \nMuchos cristianos se niegan a salir de la pobreza, porque tienen la mentalidad del esclavo, de aquel que espera ser mantenido, y que cree que los demás tienen la obligación de ayudarlos y suplirles sus necesidades. Si bien es cierto que Dios nos manda a tener en cuenta a los pobres y ayudarlos, también lo es que en su Palabra nos promete que nada nos faltará(Sal. 23:1).\nEstas personas demuestran falta de madurez y crecimiento espiritual y son carnales en todo el sentido de la palabra. Están siempre esperando que otro haga por ellos, que otro les dé; y no esperan en Dios sino en los hombres.\nEstán en la comodidad de quedarse en su situación, y transformarse en mantenidos de los demás, zánganos espirituales de la iglesia. Y cuando alguien quiere ministrarlos para que salgan de su situación, se enojan o reaccionan escondiéndose bajo un falso manto de espiritualidad y humildad, o esgrimen argumentos tales como “esta es mi cruz”, “es la prueba del Señor”, “el reino de los cielos es de los humildes o pobres”. Pasa esto porque les gusta que los demás los mantengan, disfrutan de ser los pobrecitos, las víctimas, pero Dios no quiere eso, quiere que salgan de esa actitud que tiene su origen en argumentos generados por fortalezas demoniacas.\nEsto pasa porque tienen la mente henchida –o llena, que es lo mismo- de argumentos, es lo que pasa cuando una puerta de madera se satura de humedad; se “hincha” y no se puede cerrar; o se pudre, lo mismo pasa con nosotros cuando somos llenos de estos argumentos, nuestra mente carnal se “hincha de ellos” y se empieza a contaminar, intoxicar y podrir, tergiversando los principios santos de Dios(Col. 2:18).\nOtros en cambio(también bajo la influencia de la misma mente esclava, atrofiada y henchida, cuando se lanzan los proyectos económicos de la iglesia, exclaman: “hay que orar para que el Señor provea, vamos a esperar que se convierta algún empresario o negociante importante de la zona para que pueda ayudar, vamos a pedir colaboración a los empresarios, etc., etc., etc.,”; si bien es cierto que Dios levantó reyes gentiles para bendecir la obra de Dios(ejemplo de esto es Ciro, el persa), lo es también que Dios quiere que nosotros seamos quienes generemos los recursos para sostener su obra, el quiere prosperarnos no para que nos enriquezcamos y llevemos una vida de lujos y opulencias, sino para que nuestras manos se abran con liberalidad para sostener la obra de Dios; respaldando los proyectos, ofrendando, diezmando, dando nuestras primicias y compromisos de fe.\nDios quiere darnos una mentalidad real, que se proyecta, que avanza, que sueña, que administra lo que Dios pone en sus manos y lo hace producir, que da frutos en cada área de su vida.\nLa necesidad de salvación afecta todas las demás, el dar afecta las necesidades fisiológicas, de protección y seguridad.\nLa salvación afecta el área económica de nuestra vida.\nÉl vino a darnos una vida de prosperidad y abundancia.\nSi el diablo es el ladrón, Jesús es el que vino a deshacer las obras del diablo, todo lo que nos fue robado se nos ha de reintegrar.\nEl enemigo vomitará lo que consumió, Dios nos restituirá aquello que fue dañado.\n\n\nNo tener temor al dar, aún en situaciones extremas.\nDar en situaciones extremas(1ªRe. 17:8-16). Muchos creen que las situaciones difíciles o de crisis son impedimento para darle a Dios, esto no es así, la viuda y su hijo estaban en el peor momento, una tierra asolada por el hambre, una gran sequía, sin cultivos, con escasez de agua y alimentos, los animales morían en el campo por falta de agua; y ella sólo tenía para un bocado, y aparece Elías y le pide todo lo que tenía, ¿Es que acaso no tenía misericordia? No, es que tenía la solución. Pero la decisión de obedecer estaba en la mujer, ella podía elegir entre hacer para ella y su hijo, y luego morir de hambre(Dios no la iba a juzgar por ello, estaba en todo su derecho), o se disponía a obedecer la palabra de Dios e ir en el sentido de esa palabra, y ella así lo hizo; y fue bendecida. \nEs de destacar que Elías en ningún momento niega lo que la mujer le dice, es más sabía que era así, pero ante esa realidad le dice: “NO TENGAS TEMOR, PORQUE ASI DICE JEHOVÁ, EL ACEITE EN LA VASIJA NO MENGUARÁ NI LA HARINA DE LA TINAJA ESCASEARÁ HASTA EL DÍA EN QUE HAGA LLOVER SOBRE LA TIERRA”. Lo que Elías hace es soltar una palabra de fe y de esperanza, y le dice que no tema, que saque el temor del corazón; nosotros también tenemos que sacar el temor a la hora del dar.\n\n\nDios no responde a las necesidades, responde a la fe. \nDios no responde a las necesidades, él responde sólo a la fe. Lc. 4:25-26.\nCuando Dios decide hacerte crecer te mete en un proceso. Pasar el desierto, pues allí Dios nos prueba, es para que nos demos cuenta de cómo estamos. El pueblo de Israel cuando salió de Egipto no se conocía(Dt. 1-3)\n* 1ºRe. 17:8-16.\nElías fue enviado a una mujer extranjera, Jesús se ocupó de ella.\nDios le había dado una orden a la viuda.\nDios nos lleva a una situación en la que nos prueba, en la que hace que salga lo que hay dentro nuestro. La clave: \"no temer\".\nElías era poseedor de la palabra de Dios.\nDios no pone carga sobre carga.\nDios prueba a su pueblo.\nDios quiere sacarnos a la batalla fuertes como su espada.\nEl que tiene fe toma la profecía.\nCuando uno se planta en guerra y se planta en fe no anda con niñerías.\nLa viuda lo dio todo por el varón de Dios.\nLa viuda lo dio todo por Dios.\nLa unción vivía en la casa de la viuda.\nAquel que tiene fe Dios se hace cargo de él.\nQue no pase la unción y te encuentre con las puertas cerradas.\n\n\nLa fe es una semilla. Jn. 14:25-27, 23.\nCuando la Biblia habla de conocimiento nos habla del Espíritu de conocimiento, no es algo humano.\nNo todas las tormentas son del diablo, pues algunas son enviadas por Dios para hacernos crecer.\nLa paz que Dios da es paz con discernimiento, con conocimiento.\nLa fe no intenta ayudar a Dios.\nLa paz que da Dios no está sujeta a las circunstancias. * 2ºCo. 12:7-10.\nCuando el diablo no te puede frenar te acelera con la soberbia y el orgullo.\nEl poder de Cristo reposa sobre él que se reconoce débil y se goza en él.\nLa paz de Dios se consigue orando.\n* Ro. 5:3-5.\nMuchas veces Dios responde a nuestras oraciones y no nos damos cuenta, porque pedimos la paz que da el mundo.\nJesús pregunta sabiendo la respuesta.\nLa unción no tiene fecha de vencimiento, la unción no se acaba.\nLa paz de Dios tiene discernimiento, milagros, poder.\nDios quiere perfeccionarse en mi vida.\nLa paz del hombre quiere quedar bien con todos.\nEl que busca a Dios no busca amigos en el mundo.\nRenunciar a la paz del mundo.\nAceptar la paz de Dios, una paz viva y activa.\nJairo era la persona más importante de la ciudad, pero se humilló ante Jesús.\nJairo iba delante, guiando a Jesús.\nLa paz de Dios es más poderosa y más fuerte que la muerte; llama las cosas que no son como si fuesen.\nCuando la vino la mala noticia Jesús empezó a guiar a Jairo.\nLa paz de Dios soluciona los problemas y levanta los muertos.\nCuando uno confía en Dios no hay nadie que se pueda burlar.\nAntes que termine el año serán conquistadores\nSon miles de voces las que suenan, pero sola una es la que dice la verdad.\nHay que rechazar la paz del mundo.\nEl diablo se encarga de matar los sueños por medio de la boca de otros.\nEstar dispuesto a todo por Dios.\nDios quiere que tenga raíces profundas, que no depende de mis sentimientos.\nFui llamado por Dios, él hace realidad los sueños.\nDios quiere hacerme crecer.\nLa paz viene cuando Dios vive en mí.\n\n\nEn medio de nuestra imposibilidad él muestra su poder. \nCuando Dios muestra su gloria se cambian nuestros planes. Nos introduce en situaciones en las cuales vamos a ver manifestarse con gloria y su poder, aunque estas situaciones casi siempre son contrarias a lo que nosotros esperamos, ya que se presentan sombrías y terribles, pero allí muestra su gloria.\nEn medio de nuestra imposibilidad él muestra su poder.\nEx. 14:1.\nDios cambia los planes.\nNuestra visión quiere lo cómodo.\nPara estar firme hay que creerle a Dios.\nEstar en el tiempo de Dios.\nHay temporadas espirituales.\nDios da una palabra Rhema(palabra especifica en un tiempo especifico).\nEstar bajo una promesa.\nPara hacerte libre Dios te enfrenta con el enemigo.\nDios te mete en situaciones para que crezcas.\n\n\nEnseñando y aprendiendo a dar. \nProvisión y prosperidad.\nHay dos conceptos que debemos tener en cuenta, provisión y prosperidad. El primero se da cuando Dios suple nuestras urgencias, pero el segundo es aquel cuando se sale de la necesidad, es ya comer del fruto de la tierra prometida, dejando atrás el maná, cuando dejó atrás las urgencias económicas.\nHay más de 3000 promesas en la Biblia y la mitad hablan de lo económico.\nEste es un tema espiritual para quienes tienen una identidad nueva, una mente renovada y madurez espiritual, es para espirituales no para carnales. Sólo aquel que es espiritual puede comprender lo importante del dar.\nDios quiere prosperarnos(3ªJn. 2). En todos los aspectos, hoy en día muchos se encuentran con un desbarajuste en su ser, con un desequilibrio, ya que por un lado se ven bien, pero su vida económica esta estática, llegaron a cierto nivel y no pueden avanzar o salir de él(ya sea por conformismo o porque no pueden); o porque esta totalmente destruida y tomada por el enemigo, ya sea porque arrastran una maldición, o por tener alguna puerta abierta.\nDios es el Dios de la abundancia, por eso el nos da:\n* Provisiones abundantes(Fil. 4:19).\n* Promesas de abundancia(Lv. 26:5, Dt. 30:9, Sal. 132:15, Is. 30:23, Am. 9:13).\n* Bendición abundante(Gn. 1:29, 24:35, Lv. 26:4, Dt. 8:18, 11:14, 28:2, 2ªSa. 6:11, 1ªRe. 3:13, Sal. 65:9, 68:19, 81:16, 127: 2, 136:25, Mal. 3:10).\n* Prosperidad en abundancia(Gn. 39:3, Dt. 29:9, 1ªCro. 22:13, 2ªCro. 26:5, 31:21, Neh. 2:20, Sal. 1:3).\n* Providencia proveedora y sustentadora en abundancia(Job. 38:41, Sal. 121:3, Mt. 5:45, 6:26, 10:29). Tenemos ejemplo de la providencia de Dios:\nA Israel en el desierto(Dt. 2:7).\nA Elías en tiempo de hambre(1ªRe. 17:6, 16).\nA Elías en el desierto(1ªRe. 19:6).\nAl ejercito de los tres reyes en el desierto(2ªRe. 3:20).\nA la viuda del profeta(2ªRe. 4:6).\nA Samaria en tiempo de hambre(2ªRe. 7:8).\nA la multitud que seguía a Cristo(Mt. 14:20).\nA los santos(Fil. 4:19).\nEs destacable observar que cada uno de estos ejemplos nos hablan de una situación limite, o de una gran crisis, que requerían una respuesta inmediata para satisfacer una urgencia, ya que en eso consiste la provisión divina.\n* El prepara para nosotros:\nUna mesa abundante(Sal. 23:5).\nUna fiesta de abundancia(Mt. 22:4). Respondamos a su invitación.\n* En sobreabundancia(Jl. 2:24, Mal. 3:10, Mt. 14:20, Lc. 6:38).\n\n\nPerseverancia y valor. \nAl comenzar a transitar por los principios bíblicos de prosperidad, muchos cristianos ignoran que el enemigo de las almas vendrá y tratará –por todo los medios- de apartarnos de ese camino.\nLa fe debe ser probada. 1ªPe. 1:7 dice: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. Si las ventas de nuestros negocios bajan momentáneamente, si de pronto nos quedamos sin trabajo, si por alguna razón se desactiva una tarea, si surge un gasto grande e inesperado, si se reduce nuestro salario por una depresión en la economía, si se cierra la importación –y nuestro trabajo depende de ella-, la primera reacción de quien no ha madurado en la fe será dejar de invertir en la obra de Dios.\nEn tiempo de crisis NUNCA debemos parar de sembrar. Si nos comemos la poca semilla que tenemos sin separar para la siembra, JAMAS habrá una cosecha para nosotros. “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”(Sal. 126:5-6).\nSi damos lugar en nuestra vida a la multiplicidad de problemas que puedan presentarse, la devaluación de la moneda, la inflación, el aumento del costo de vida, las cuentas a pagar, las deudas, etc., satanás pondrá temor en nuestros corazones. El temor es lo contrario a la fe. El miedo impedirá que le demos a Dios y la falta de semilla impedirá que él nos dé una cosecha abundante. El libro de Eclesiastés 11:4 describe esta situación: “El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes no segará”. En épocas financieras difíciles la ORDEN de Dios es que continuemos plantando abundantemente semilla. Ecl. 11:6 dice: “Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si aquello, o si lo otro es igualmente bueno”.\nEn tanto que nuestras finanzas estén gobernadas por las circunstancias y no por la Palabra de Dios, satanás se encargará de que aquella sean cada vez más difíciles para que no sembremos. La consecuencia será que sin siega, nuestras vidas y la obra de Dios no pueden prosperar.\nDar a Dios no es superfluo. Es indispensable, es prioritario en tiempo de crisis.\nLa ley de la perseverancia nos enseña que dar y sembrar deberán ser actos continuos en nuestras vidas, independientemente de las circunstancias y que aún cuando aparezcan amenazadores nubes negras en nuestro horizonte natural, no debemos detener nuestra mano.\n\n\nMotivación correcta de la prosperidad.\nEl tema de la prosperidad ha causado mucha confusión y problemas en el cuerpo de Cristo. Algunos creen que la pobreza tiene algún mérito delante de Dios –lamentables enseñanzas de doctrinas falsas-, que las riquezas son intrínsecamente malas y que los ricos no pueden vivir consagrados al servicio de Dios. Otros han enseñado –porque ellos lo fueron- que ser prospero significa amasar fortunas, tener autos fantásticos y veloces, mansiones espectaculares... Los primeros olvidan o ignoran las enseñanzas bíblicas: recuerde a Job, Abraham, Isaac, Jacob, Salomón, José de Arimetea y tantos otros creyentes que manifestaron su consagración y amor a Dios a través de sus finanzas. Los segundos tienen propósitos egoístas. Sus vidas son egocéntricas; giran alrededor de sí mismos. Desean prosperidad para tener una promoción social que los haga respetables y envidiados: un auto más potente o lujoso que el del amigo o vecino, una mansión con la cual impresionar a sus invitados, un abrigo de piel “mejor” que el de “aquella”... Lo último que pasa por sus mentes es que Dios les ha dado el poder para hacer las riquezas con un propósito, y éste es que el Reino de Dios se extienda a través del Evangelio.\nDice Stgo. 4:3: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. Si vamos a prosperar hasta el nivel que Dios quiere, deberemos demostrar nuestra capacidad como mayordomos, administradores(economistas, que es así como se traduce del original griego)de los bienes recibidos en custodia.\n¿Cómo demostraremos nuestra fidelidad y capacidad? Empezando ahora mismo a ser fieles. No importa qué tan escasos sean sus recursos en este momento, debe empezar a sembrar de lo poco que tiene si desea que el Señor confíe más de Sus riquezas en sus manos.\nRecuerde las condiciones que deberá reunir el mayordomo. Pues bien, él está buscando administradores fieles para confiarles dinero y posesiones. Tal vez sea usted una de esas personas, aunque deberá examinar las motivaciones de su corazón. Todos deseamos prosperar, también los inconversos. Lo que diferencia es la respuesta a esta pregunta: ¿Para qué deseamos prosperar? La Biblia dice que Dios no puede ser burlado, aunque muchas veces se lo trate de engañar: “Bueno, Señor, ahora no puedo –estoy sin trabajo, tengo deudas, debo pagar los servicios, soy pobre... escondites, escondites- y no puedo invertir en Tu obra, pero cuando me prosperes... ¡Oh! Sí, daré grandes cantidades”. Dice Lc. 16:10: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”.\nDeberemos entender que el propósito de Dios, su prioridad, es que MILLONES escuchen el Evangelio y sean salvos. Para lograr esto se necesitan recursos financieros en abundancia. Y si no se lo proporcionamos nosotros, dice Su Palabra en Pr. 13:22: “... pero la riqueza del pecador está guardada para el justo”. Esta es la Palabra de Dios. Deje de envidiar a los pecadores que prosperan, arregle sus prioridades y Dios comenzará a hacer transferencia, a tomar dinero de los injustos y ponerlo en manos de aquellos que han demostrado ser fieles administradores. Cuando le damos a Dios lo que reclama entonces comprobaremos que además nos queda suficiente para satisfacer los deseos de nuestro, corazón(Sal. 20:4).\nAnímate a ser fiel en lo muy poco... y comprobarás la fidelidad de nuestro Dios.\n\n\nLluvia temprana y lluvia tardía.\nIsrael era una nación que en gran parte dependía del cultivo de la tierra, como tal sabía la importancia de las lluvias; los israelitas conocían dos períodos de lluvia, la temprana y la tardía(Dt. 11:14, Jl. 2:22-27, Os. 6:3. La lluvia temprana era la que le daba la fuerza a la semilla para que germinará y creciera, la tardía, que se daba antes de la cosecha, era la que permitía completar el proceso de crecimiento.\nSi alguna de éstas faltaba, o se retrasaba la cosecha de ese año corría peligro de perderse o retrasarse, trayendo esto hambre, pobreza, miseria, escasez y muerte.\nCada diezmo y cada ofrenda del pueblo de Dios sanará la tierra y bendecirá la nación, y esto no es una utopía, es realidad; es verdad.\n\n\nLa semilla. \nFrecuentemente el Señor Jesús enseñaba por parábolas.\nViviendo un tiempo especial. El mundo está convulsionado. La maldad aumenta. La violencia es notoria. La crisis nos muestra su cara feroz. Aquello que nos parecía tan distante y lejano, no lo era tanto... Pero ¿para quién? ¿No son estos asuntos de la carne? Situaciones del mundo, mas nosotros no somos de él. No permitamos que nuestra vida sea sacudida ocupándonos de estos asuntos, pues hemos sido llamados a atender las cosas del Espíritu y en ellas encontrar vida y paz.\nDice el apóstol Pablo: “Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”. Sigue diciendo: “Sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora”.\nDebemos entender que el Señor hace una clara diferencia en ellos, los carnales, y nosotros, espirituales. No vivimos según la carne, ligados a la realidad natural, sino según el Espíritu...\nSan Pablo agrega: “...si el Espíritu de Dios mora en vosotros”. Déjeme decirle: Sí, mora en nosotros, aún cuando muchas veces nos dejamos llevar por la corriente del mundo deberemos corregir el rumbo y “navegar confiados” en dirección de la Palabra de nuestro buen Dios y Señor.\nKathryn Kuhlman predicaba la fe en un Dios grande. Ella decía que si servimos a un Dios al que lo limita la economía, entonces estamos creyendo y sirviendo a un dios equivocado. Esto transcurría en el año 1933, pleno apogeo de la “Depresión” en Estados Unidos; los negocios cerraban, multitud de personas quedaban sin trabajo y aún las iglesias luchaban por permanecer abiertas, pero Kathryn creía firmemente en un Dios grande, cuyos recursos no tienen limite... Me pregunto: ¿lo cree usted?\nEl 29 de diciembre del 2000, la Palabra Profética que Dios nos daba a través del pastor José Satirio Dos Santos de Cúcuta, Colombia, nos adelantaba: “Aún cuando el país sufre inclemencia y batalla uno y otro día con su economía y con los problemas de la naturaleza y la reforma que deben sufrir los hombres de la política, la iglesia será la brújula, la que va guiando y orientando, la que marca, porque en el territorio en el que el pueblo de Dios habita y ocupa, se siembra una semilla y se cosecha a ciento por uno. Y el pueblo tendrá, porque para el pueblo, en la crisis, serán multiplicadas sus ganancias y sus bienes, y serán enriquecidos”.\nLa palabra profética se cumple. Y no hay cumplimiento parcial. Dios dice, Dios hace. Sembrador: crea. Es interesante advertir que el Señor ha utilizado la semilla, la siembra y la cosecha... el fruto, para enseñarnos muchas verdades bíblicas que nos exhortan a vivir una vida de victoria, basados en los milagros de Dios. Muchas veces nuestra mente nos juega la mala pasada de evaluar todo conforme a nuestra visión humana, limitada e imperfecta. Dios te empuja a creer, a aceptar su divina intervención, aún en asuntos que jamás hubieras pensado que Dios estaban interesado. Y claro, nos preguntamos... ¿Lo hará? ¿Querrá hacerlo? ¿Le importo? ¿Escuchará mi oración? Mi semilla, ¿será acepta? ¿Dios la considerará?\nDéjeme explicarle algo acerca de las semillas, en sí, particularmente qué lo que las hace germinar. Una semilla tiene el germen de una nueva planta, con su primera raíz y su primera yema y la reserva alimenticia suficiente para nutrirla en las primeras fases de su vida. Para que la semilla germine ha de recibir humedad, oxígeno y suficiente calor, e inmediatamente después, luz para aportarle la energía que necesita para elaborar el alimento. Todos estos factores trabajan en forma conjunta para movilizar las reservas almacenadas dentro de la semilla... verdadero “milagros de la naturaleza”.\nDice el salmista: “Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho Jehová con estos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres”... Y para vos sembrador: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.\nSembrador: no temas. Suelta tu semilla. A tus pies está la buena tierra. Y rendirá a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Es tu tiempo. El mejor. No temas porque tu Dios es un Dios grande.\nLa ofrenda de los santos posee un valor diferente a los ojos de Dios. No representa el mismo valor espiritual un billete de cincuenta pesos ofrendado por una persona que posee un millón en una cuenta bancaria que el billete –o las monedas- ofrendado sacrificialmente por alguien que sólo posee pesos para hacer frente a sus necesidades.\nEl Evangelio de Marcos 12, versículos 41 al 44 ilustra cabalmente este principio. Jesús, sentado frente al arca de las ofrendas ene l templo de Jerusalén, observó cómo daba el pueblo.\nDeseo hacer notar esta última expresión: “cómo”, no cuánto daban, sino cómo ofrendaban.\nDice el texto que “muchos ricos echaban mucho”. No reciben ninguna alabanza de parte del Señor. Sin embargo, “una viuda pobre” dio dos blancas –la moneda de más pequeño valor que en aquella época circulaba- y Jesús, conmovido, llama sus discípulos y les explica que esta mujer había dado “todo lo que tenía, todo su sustento”. La viuda sembró en medio de pobreza y necesidad.\nEn el Antiguo Testamento encontramos el mismo principio: El profeta Elías viaja a Sarepta y encuentra a una mujer viuda que está preparando el último puñado de harina que le queda. Lo mezcla con las últimas gotas de aceite y se dispone a hacer una torta para compartirla con su hijo y acostarse a esperar la muerte –era época de sequía y hambruna-. Veamos la historia completa en 1ªRe. 17:8-16).\nLa viuda no murió de hambre, tampoco su hijo, sino que la HARINA DE LA TINAJA NO ESCASEÓ, NI EL ACEITE DE LA VASIJA MENGUÓ.\nUsted puede advertir en estas dos historias que cuando estamos en escasez, satanás va a moverse para poner temor en nuestro corazón y tratar de que nos comamos las semillas de la bendición que Dios ha puesto en nuestras manos. Obviamente, no toda la semilla posee igual valor, no es lo mismo dar “de lo que nos sobra” que dar de aquello que necesitamos. El rey David dijo: “Porque no ofreceré a Jehová holocaustos que no me cuesten nada”(2ªSa. 24:19-25). Lo que va a dar valor a nuestra semilla es la medida de nuestro sacrificio. El caso de las dos viudas que hemos visto, otorga un valor superlativo a la semilla, puesto que fue dada en medio de gran escasez y con gran sacrifico. En nuestra mente humana carnal y no renovada, lo lógico, en medio de una situación de estrechez económica, sería ahorrar hasta el último centavo. Pero estamos diciendo: mentes renovadas. Hoy, en Cristo, deberemos reemplazar los pensamientos lógicos y de plena sabiduría humana, por los pensamientos del Señor.\nEn 2ªCo. 8:1-4 Pablo nos habla de iglesias de Macedonia que eran perseguidas y se hallaban atribuladas, viviendo en “profunda pobreza”. En esas condiciones, las iglesias hicieron lo siguiente:\n1. Abundaron en riquezas y generosidad(v. 2).\n2. Dieron con agrado(v.3). Se gozaron en hacerlo, no lo consideraron una carga.\n3. Dieron aún más allá de sus fuerzas(v. 3). Más de lo que parecía humanamente posible.\n4. No sólo que no hubo que pedirles que dieran, sino que ellos mismos pidieron a Pablo “con muchos ruegos” que los dejaran ofrendar(v.4).\n5. Entendieron que era un privilegio la oportunidad de dar para los santos(v. 4).\n6. Se dieron a sí mismos –ofrenda santa- para la obra de Dios(v. 5). \nDios desea que renuncies al temor y sueltes sobre tu vida Palabra de Fe. Deja que la semilla cumpla el propósito para el cual ha sido creada, que de tu mano extendida caiga a tierra y fecunde...\nHay promesa sobre tu vida y si siembras, se cumplirá.\n\n\nPan al que come y semilla al que siembra. Consumidor o productor, la diferencia.\nEl da pan al que come y semilla al que siembra(Is. 55:10, 2ªCo. 9:10). Éste último es mayor que el primero; ya que una vez que se consume el pan se acabó, pero el que tiene semilla tiene para sembrar y producir y generar recursos, y Dios quiere que nosotros tengamos semilla para sembrar y producir y generar recursos.\nTomar la piedra y derribar la pobreza, avaricia y la miseria, sacar el yo no puedo y el no tengo.\nNo conformarse a la situación.\nIglesia tienes que ser sana en tu economía. Una iglesia próspera es aquella que bendice a sus miembros y tiene para dar y repartir. De hecho el pasaje de la mujer virtuosa es tipo de la iglesia trabajadora, próspera y bendecida(Pr. 31:10-25).\nNo se puede ministrar sanidad interior, que no actúa en el espíritu sino en el alma; si la fortaleza de la avaricia, de la miseria, el consumismo, la pobreza y la escasez te está enfermando el alma, es como querer curar una gripe, cuando hay un cáncer que esta creciendo por metástasis dentro del cuerpo; ¿Qué estamos ministrando? ¿Qué clase de “sanidad interior” estamos ministrando?\nMinistremos sanidad en todas las áreas.\n\n\nUna axioma: Dar a Dios es recibir de Él. Algunos han sido en con falsas ideas y afirmaciones incorrectas, aunque frecuentemente –debemos admitirlo- con buenas intenciones. Y esas ideas y afirmaciones les han hecho creer que debe darse a Dios desinteresadamente, que debemos hacerlo sin esperar nada a cambio.\nSuena místico, muy espiritual, pero es falso. El Señor Jesús enseña en el libro de Lucas, capítulo 6 verso 38: “Dad y se os dará; medida buena, apretada y remecida y rebosando darán en vuestro regazo”. Un consejo: olvide las enseñanzas de otros, créale a Él. Es una ley espiritual que funciona con la misma eficacia que las leyes físicas que rigen el universo.\nHay leyes, como la de la gravedad, que afirma que si usted sube a la terraza de un edifico de veintiséis pi'