Judas, el que También le Entregó, III

“Jesús sabía desde el principio... quien le había de entregar” (Jn. 6:64)\n\n3)Su relación con Jesús. Una de las cosas que en particular me sorprenden de la historia de Judas es que Jesús sabía todas las cosas. Sabía quien le entregaría, como lo haría, cuando lo haría y hasta como terminaría la historia. Sin embargo el Señor no se dejó dominar por sentimientos negativos, sino dejó que Judas siguiera en el grupo, le permitió desarrollar sus dones poniéndole como tesorero, le sentó a su izquierda dándole un lugar de privilegio (a su derecha estaba Juan y según los evangelios Jesús habló con Judas de tal forma que nadie escuchó lo que le decía, algo que sólo puede hacerse estando al lado- Mt. 26:24-25, Jn. 13:21-30). Le dio además el bocado del huésped especial (mojando el pan y dándoselo en la boca) y hasta en el momento álgido en Getsemaní le dijo “Amigo, ¿con un beso entregas a tu maestro?”. Le dio un ministerio especial (tesorero), un lugar especial (a la izquierda del Señor), un afecto especial (el bocado), y una designación especial (le llamó amigo) mientras este ingrato discípulo estaba tramando la más grande traición de la humanidad.\n\nEl Señor podía ver lo que lo demás no veían: Jesús veía la mano (Lc. 22:11), el corazón (Jn. 13:2), las palabras (Mt. 26:25), el espíritu (Jn. 13:27), y la conciencia (Mt. 27:3-10) del traidor. Y sin embargo seguir amándole, y dándole a cada paso una oportunidad más. Tal vez nos podamos preguntar ¿por qué Dios siguió tratando con Judas? ¿por qué siguió dándole la posibilidad de volver atrás de su intención? ¿por qué lo eligió si sabía lo que llegaría a ser? \n\n¿Y si me miro a mí mismo? ¿por qué Señor sigues tratando conmigo? ¿por qué me sigues llamando tu hijo a pesar que critiqué a mi hermano? ¿Cómo es que después de saber de la envidia que revolotea en mi corazón sigues dándome del bocado de tu gracia? ¿A qué se debe que a pesar de no testificar cuando tuve la oportunidad, sigues intercediendo por mí en el cielo? ¿por qué Señor sigues a mi lado cuando yo te he robado de mi tiempo y apurado te saludé y pedí que me ayudaras porque tenía muchas cosas para hacer? ¿Por qué me llamas amigo cuando en vez de entregar mis dones a tu servicio, gasto mis energías en los negocios de los hombres? ¿por qué me sigues abrazando cuando en mi mente hay otras metas que tú no apruebas? Sí, ya sé, la respuesta es EL AMOR. El amor del padre por el hijo pródigo, el amor de la gallina por sus polluelos, el amor del amigo que da su vida, el amor del pastor que busca a su oveja. Señor, me rindo ante tu amor, pues me amas a pesar de lo que sabes de mí... hoy renuevo mi amor por Ti. Amén '
Scroll to Top