La Estampilla del Espíritu

“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti” 2ª Tim. 1:6.\n\nLa estampilla británica. El 8 de marzo del 2001 el Correo Británico emitió un curioso sello postal que cambia de color con el tacto. Es una serie de 4 sellos dedicados al cambiante clima del Reino Unido. Cada estampilla tiene una imagen que se ensombrece por un cielo encapotado, pero basta frotar la superficie y lo que parece una amenazadora y oscura nube se transforma en un cielo resplandeciente. El secreto está en que una parte del sello se ha impreso con tinta termosensible; frotando ligeramente el sello con un dedo, se calienta el papel y el pequeño aumento de temperatura activa la TINTA que cambia de color. \n\nEl sello del Espíritu. El apóstol Pablo escribe en Efesios 1:13 “en EL también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en EL, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa” Nosotros somos “cartas conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que somos cartas de Cristo... escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo” (2° Cor. 3:2-3). Somos cartas y tenemos un sello. Los que hemos escuchado el evangelio y hemos creído somos la correspondencia de Dios al mundo pecador, tenemos marcado el sello del Espíritu Santo. Sin embargo, hay cristianos que viven vidas amargadas, ensombrecidas por algún pecado, o alguna tormenta en la vida se presenta amenazadora. Hay creyentes que están apartados y cuando los miramos parecen sóolo un sello con sombra. Pero así como ocurre con los nuevos sellos británicos, el cristiano puede ser avivado por el toque de la mano del Señor.\n\nCuando la estampillas se opaca. Timoteo se estaba ensombreciendo, su don se estaba apagando... tal vez estaba siendo criticado o atacado y la imagen que reflejaba su vida era tristeza. Por eso Pablo le anima a que avive el fuego del don de Dios que estaba en él. “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, amor y de dominio propio.” (2ª Tim. 1:7). Querido hijo de Dios, hablo contigo que te sientes apagado, que no ves progreso y todo el presente y el futuro en tu vida lo ves negro. Si eres hijo, has sido sellado con el Espíritu Santo. El sello no se va, está allí, sólo que está reflejando el fracaso que opaca tu vida. Hoy, allí donde te encuentras vuelve al Señor. Dile junto con David (Salmo 51) “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” Deja que EL te toque, y entonces el sello cambiará su imagen, y el gozo de la salvación será una prueba que tu espíritu ha cambiado de color. AMÉN'
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