La Ganancia de la Entrega

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y el respondió: Heme aquí.\nY dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.\nY Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.\nAl tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos”.\nGn. 22:1-4.\n\nEste es uno de los ejemplos de entrega más elocuentes que tenemos en la Biblia. En el vemos a un hombre que estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios a pesar de todo; pero esto no quiere decir que le haya sido fácil hacerla; por eso trataremos de analizar este pasaje para poder extraer su mayor riqueza.\n\nLo primero que este pasaje dice es: “Aconteció después de estas cosas”, pero ¿Qué cosas?\nSi vemos los pasajes precedentes veremos que se nos relata la historia de Abraham y como este llegó a ser el padre de la promesa, cómo Dios lo llama y le hace la promesa de que iba a ser el padre de una multitud.\nVemos la historia de cómo en la voluntad de Dios él y su esposa estéril llegan a tener un hijo en la vejez; y como Dios le bendecia en abundancia donde se encontrará.\n\nDice el pasaje que “probó Dios a Abraham”; es interesante esto, dice probó no tentó; ya que Dios no tienta a nadie. Esto me hace acordar también en lo que ocurrió con Job. Dios prueba a sus hijos, no para destruirlos, sino para bendecirlos y darles cosas mayores.\n\nDios le pidió a Abraham que le diera su hijo Isaac en sacrificio; y no le pedía a cualquiera, ya que le dice: “tu único, Isaac, a quien amas”; Dios le estaba pidiendo lo más preciado, el tesoro más grande que este hombre pudiera tener, ese hijo por el cual tantas veces había clamado, tan ansiadamente anhelado y deseado. Con el cual había soñado con Sará; y que había llegado en el tiempo en que todo parecía perdido; ese hijo que había traído alegría al corazón de estos dos “viejos; y que representaba para ello el cumplimiento de las palabras de Dios, porque Isaac era parte de la bendición de la promesa de Dios:\n\n“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.\nBendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.\nGn. 12:2-3(c/13:14-17, 15:1-6, 18:10-15, 21:1-7).\n\nEse hijo que era todo lo que tenía; y que representaba para él su futuro, su esperanza, su porvenir. Dios hizo esto para que Abraham no dependiera solamente de la bendición, sino de la promesa, palabra de Dios sobre su vida, que había traído y desencadenado la misma.\n\nPero para que esto no fuera un acto apresurado, porque muchas veces nos dejamos llevar por el impulso Dios le dice que debía sacrificarlo en un lugar a tres días de camino de donde se encontraba. Es interesante que Dios le diera tanto tiempo a Abraham para que pensará en lo que iba a hacer, para que no fuera algo así nomás.\nEsto nos enseña que no debemos depender de la emoción pasajera, sino que la palabra de Dios tiene que actuar en nosotros y producir el fruto. Dios quería que la ofrenda fuera el resultado de la meditación y no de un impulso o emoción momentánea.\n\nEn esos días Abraham habrá podido recordar todas las veces que junto a Sara intentaron tener un hijo; y cómo el tiempo fue pasando y nada acontecía; y cuando ya eran viejos Dios cumplió su palabra.\nAbraham aún podía recordar el gozo que tenía cuando vio por primera a vez a su hijo, como dio su primer paso, el momento de su primer palabra ¡cuántos proyectos tenía para él! ¡Todas las esperanzas estaban en ese hijo de la promesa! Pero ahora, Dios se lo pedía, ya estaba llegando el momento más duró para este padre, debía entregarlo, por un lado estaba su amor de padre, por el otro su obediencia a Dios ¡qué decisión difícil!\n\nEs que nunca la entrega es un momento fácil; es darse en sacrificio, es morir a nosotros mismos y aceptar sobre nosotros la voluntad de Dios, muchas veces cuando se toca este pasaje se lo toma a la ligera, porque claro ya conocemos el final, pero pongámonos por un momento en el lugar de Abraham, tratemos de imaginarnos todas las cosas, pensamientos que pasaban por su mente; y miremos a ese hijo que tanto amaba y que estaba a punto de ofrecer; y luego piensa en aquello que Dios te esta pidiendo que entregues, y creo que lo verás de otra manera, pues nada es tan preciado como un hijo.\n\nPara ser llenos del Espíritu Santo debo querer lo que él quiere, amar lo que Él ama, anhelar lo que Él anhela. Debo entregarme por entero, sin reparos ni condiciones. Yo debo ser quebrantado y derramado ante él. Debo quebrar mi alabastro y derramare, así como María de Betania quebró el vaso de alabastro y derramó su precioso contenido. Ese perfume fue lo único que no le pudieron quitar a Jesús cuando estaba en la cruz, al oler ese perfume Jesús sabía que valía la pena, así como el profeta Daniel fue la única persona que animo al Señor a seguir, el Señor dijo de él que era muy amado, así debemos ser nosotros(Dn. 9:22-23, 10:11, 19).\nDebemos tomar el ejemplo de Abraham, que fue llamado por Dios amigo(Gn. 18:17-19).\nEs hermoso querer estar con él, pero es más hermoso aún que él quiera estar conmigo.\n\nMical, la hija de Saúl, es el tipo de persona que no quiere entregar nada y es hostil para con Dios; y por lo tanto no recibe nada de Dios, pues tiene una actitud de corazón equivocada, es como el hijo mayor del padre bueno, o mejor dicho como el hermano mayor del hijo pródigo(1ºSa. 18:19-21; 2ºSa. 6:16, 20-23; Lc. 15:25-32).\n\nMaría de Betania es el lado contrario(Lc. 10:38-42), aquella mujer dócil y mansa que anhelaba estar con Jesús y agradarle; que no vaciló en entregarse por entero, es con esta clase de personas con las cuales el Espíritu Santo quiere estar y quiere llenar, con aquellas que renuncian a ellas mismas(que se niegan a sí mismas) y se entregan por entero y sin reparo(Jn. 121-8; Mt. 16:24-326; Mr. 8:34-37; Lc. 9:23-25; Gn. 22:1-19).\n\nPara tener más del Espíritu Santo debo morir, debo nacer del Espíritu, debo permitir que Él crezca y que yo mengüe, si hago esto él me dará el Espíritu Santo sin medida(Jn. 3:30, 34).\n\nTodo lo demás no supera al Espíritu Santo y su gracia en mi vida; es basura y no tiene valor, el brillo de este mundo se opaca ante él y la gloria de esta vida nada es, pues todo cae en su presencia, si esta es mi actitud él me llenará(Fil. 3:3-12).\nLa persona que esta con él y con esta actitud tiene comunión intima con Dios(Sal. 25:14; Pr. 3:32; Jn. 13:23, 25, 14:13-17).\nMuchos quieren el reino, pero pocos quieren pasar y permanecer en las pruebas con Jesús(Lc. 22:28-30).\n\nYo quiero perder para ganar, hay que perder para ganar. Hay que perder en el mundo para ganar en Cristo. El que guarda su vida la perderá, pero aquel que se la da a Dios la gana(Jn. 12:25-26).\n\nHay ganancia en la entrega, hay ganancia en el altar.\nSi el grano de trigo no muere queda solo, pero si muere lleva mucho fruto(Jn. 12:24).\nHay gozo en la entrega, Jesús es el mayor ejemplo y exponente de esto, el altar más significativo de la historia de la humanidad estuvo en el monte Calvario.\nNunca será fácil la entrega, pero hay ganancia y bendición, vale la pena pagar el precio.\n\nComo no entregarme si todo lo que soy y tengo es suyo, si Él me dio todo.\nTodo es por su gracia y por su amor; y por la gracia del Señor soy lo que soy.\nSi Él se entregó por mí como no entregarme a Él y por Él... Si Él se dio por mí como no darme a él y por Él.\n\nSi Él dio su vida como no dar la mía. Si Él me dio su vida como no darle la mi vida. Si Él me dio su amor como no darle mi amor.\nDebo tomar ejemplo de Abraham, que no se negó a darle a Dios aquello que él más amaba y que era su más valioso tesoro, y por esa entrega Dios lo bendijo(Gn. 22:1-19).\n\nNunca la entrega será fácil, nunca el momento del altar será fácil ni sencillo; pues allí morimos a nosotros, pero hay ganancia y bendición en ello, de eso ejemplo nos dio Jesús(Is. 53:1-12). A Abraham no le fue fácil el ofrecer a Isaac, a Jesús no le fue fácil ir a la cruz, pero eso era lo que se debía hacer y el resultado fue una gran bendición. Es que nunca va a ser fácil ni será fácil y esta es la prueba del que ama verdaderamente a Dios y le cree, es la prueba del aquel que es verdadero hijo, amigo, discípulo y siervo.\n\nMi vida es del Señor, yo soy de Él y él es mío, tengo que presentar mi vida entera como un sacrificio agradable para que el fuego del Espíritu Santo arda en mí(Ro. 12:1-2, 14:7-9).\n\nDebo arreglar mi altar y ponerlo en condiciones cada día, no puedo esperar que el fuego del Espíritu Santo arda si mi vida de altar no esta preparada, al hablar de vida de altar me estoy refiriendo también a mi corazón y todas las áreas de mi vida, debe estar preparada para él(Lv. 6:8-13; 1ºRe. 18:30-30).\n\nMuchas veces el momento de entrega es la hora de turbación, en la cual debo seguir adelante para que se cumpla el plan de Dios, sabiendo que Él tiene el control de todo, si no soy lleno de su Espíritu Santo nunca podré ver esto, pero hay que confiar, pues Dios estará para fortalecernos y animarnos(Jn. 12:27-28; Mt. 26:36-46, Mr. 14:32-42, Lc. 22:39-46).\n\nDemos al Señor lo mejor, aunque parezca poco, pero nunca le demos las sobras aunque parezca mucho; ofrezcamos nuestra vida de modo que sea un sacrifico agradable y acepto(Mr. 12:41-44, Lc. 21:1-4; Lv. 19:5).\nJesús es el máximo ejemplo de entrega, Jesús se despojó a sí mismo, se ofreció voluntariamente, él se puso en la brecha. Renunció a todo, dejó todo y Dios lo exaltó. Jesús se dio por entero, se ofreció, se derramó(Fil. 2:1-14).\n\nEl Espíritu Santo me desea celosamente, debo entregarme y darme por entero a él, esta relación es como cuando se está de novio, como cuando uno se casa, es anhelar estar con la persona amada(Stgo. 4:5).\n\nEs necesario morir cada día, no es fácil, pero hay que hacerlo, hay que morir para que no seamos nosotros, ya que debe ser él, su vida debe verse en nuestra vida, el Espíritu Santo me llenará sólo cuando yo muera y viva Cristo en mí(Ga. 2:20).\n\nDebo ofrecer aquellos que represente algo, si lo que le doy no moviliza algo en mi vida, si no es significativo para mí(y esto no quiere decir que sea mucho, recuérdese el ejemplo de la viuda y los ricos)no sirve(2ºSa. 24:24-25, 1ºCr. 21:24-26).\n\nEl aceite para el alumbrado del tabernáculo debía ser de olivas(aceitunas)machacada(o sea, molidas, pisadas, prensadas), debemos poner nuestra vida en la prensa de Dios(Ex. 27:20-21; Lv. 24:1-4).\n\nEn el huerto de Getsemaní había un olivar de donde se sacaba aceite, de hecho Getsemaní significa \"prensa de aceite\", recordemos que fue en ese lugar donde Jesús se sometió a hacer la voluntad de Dios el Padre, no es fácil pasar el Getsemaní, no es fácil ir a la cruz, pero si no pasamos por estos dos lugares no podemos llegar a la gloria de la resurrección(Mt. 26:36-46; Mr. 14:32-42; Lc. 22:39-46).\n\nIr a Getsemaní siempre será duro y doloroso, en este lugar siempre lloramos, pero en él aprenderemos a hacer la voluntad del Padre y ofrendaremos nuestra voluntad y seremos fortalecidos. Subir al Calvario siempre será duro y penoso, pero en este lugar se logra la victoria, estos dos lugares son clave, son de entrega, de sacrificio y de decisión, no se puede llegar a la gloria de la resurrección y su victoria si antes no pasamos por ellos.\n\nSubir al monte es igual a ir al altar, Jesús pasaba momentos de Oración en el monte, nosotros debemos tomar su ejemplo, ya que allí recibía poder para llevar adelante su Ministerio. Subir al monte significa pasar tiempo con Dios, disfrutar de su presencia, recibir, para recibir revelación, nueva visión, fuerza, poder y consolación.\n\nSignifica estar con él contemplando su hermosura sin pedir nada ni decir nada. Hay que subir no sólo para pedir sino también para ofrecer. El tiempo de altar es importante para adorar, ofrecer nuestras vidas en sacrificio, hay que edificar un altar diario, presentando al Señor nuestra vida, nuestros estudios, trabajos, familia, Ministerio, todo nuestro ser en definitiva. En el altar recibimos palabra de vida para las vidas.\n\nLuego de todo esto Abraham vio el lugar de lejos; y supo que la hora había llegado, y no era sencillo.\n\nEn ese momento Isaac, le pregunta a Abraham ¿dónde estaba el cordero? Qué momento más duro para este padre, ¿Qué le diría? \nEs interesante observar que cuando Isaac fue ofrecido tenía cerca de 16 años, esto quiere decir que cuando su padre le dijo lo que Dios le había pedido que hiciera; él mismo aceptó el pedido de Dios y que se subió sólo al altar para ser sacrificado, no hubo lucha ni resistencia de parte de él a lo que Dios quería, así debemos ser nosotros en cada área, y también en la economía, no debemos resistirnos a los que él nos dice y pide.\n\nAl principio mencionamos que este relato a la historia de Job; pues yo me imagino a Dios mirando todo lo que pasaba; y también al diablo diciendo: “Vas a ver que afloja, que no te obedece, que no te ama, vas a ver que no aguanta”. Recordemos que él es el acusador, e incluso me imagino la presión que el mismo diablo le haya puesto a Abraham, pensamientos y argumentos: “Esta no es la voluntad de Dios, esto es tuyo, no, no lo hagas, él es amor, lo va a entender”...\nTodo era silencio, la cumbre de la montaña donde se realizaría el sacrificio estaba en quietud, sólo se escuchaba la respiración de Abraham y su hijo, Isaac se subió al altar y se dejo atar.\n\nMuchos creen que este lugar es el monte calvario, lugar donde fue crucificado Jesús; y que esto es señal de su sacrificio vicario –toda la Biblia señala al momento de la cruz-.\nEn ese momento Abraham levantó el cuchillo para sacrificar a Isaac...\n\n“Abraham, Abraham... No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único”.\nGn. 22:11.12.\n\nDios mismo intervino para que Abraham no sacrificará a Isaac, aunque para Dios Isaac si fue sacrificado, pues desde el momento en que Abraham se propuso y lo entregó, atándolo al altar y levantando el cuchillo, Isaac fue sacrificado.\n\nDios fue impactado por la reacción de Abraham, pues él toco el corazón de Dios con su entrega y acción.\n\nAdemás, la Biblia dice que Abraham estaba plenamente convencido que aún de los muertos lo iba a recibir, y en sentido figurado lo recibió de allí(He. 11:17-19).\n\nAl final podemos ver como Dios interviene proveyendo un sustituto, pero a pesar de que a nuestros ojos, Isaac no fue sacrificado, para Dios sí lo fue, pues desde el momento en que Abraham aceptó hacer lo que Dios le había pedido, y cuando Isaac se subió al altar, el sacrificio fue efectuado, porque hubo una actitud basada en la fe, su fe fue seguida de la obra de fe.\n\nEn esta historia se nos revela uno de los nombres de Dios, aquel que lo llama “Jehová-jireh” que quiere decir “Jehová provee”(Gn. 22:14).\nEs tal la repercusión de este acto que Dios le hace una ratificación de la promesa:\n\n“Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;\nDe cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.\nEn tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.\nGn. 22:16-18.\n\nDios mismo da testimonio de Abraham y da señal de haber recibido el sacrificio.\nDios quiere de nosotros ese grado de entrega, quiere que mengüemos nosotros, que muramos a nosotros mismos, para que pueda nacer él, como dice la Biblia, que la semilla caiga en tierra y muere.\nEl acto de morir nunca será fácil ni sencillo, implica renunciar a los nuestro, pero es lo mejor, para que él se manifieste.\n\n“YO QUIERO MÁS DE Ti,\nY HABITAR EN TU PRESENCIA;\nMENGUAR PARA QUE CREZCAS TÚ,\nY CADA DÍA SER MÁS COMO TÚ//...\n\nQUEBRANTA MI CORAZÓN,\nQUEBRANTA MI VIDA;\nTE ENTREGO MI VOLUNTAD A Ti,\nTODO LO QUE SOY, SEÑOR;\nTODO cuanto TENGO ES TUYO,\nYO QUIERO MENGUAR PARA QUE CREZCAS TÚ”...\n\nEs muy lindo cantar esta canción, pero mejor es vivirla, porque de nada sierve cantar o declarar; si en el momento de acción, cuando ya vemos el lugar y la hora llega; nos volvemos atrás y huimos, en la entrega hay ganancia, siempre hay un costo, pero este costo trae bendición, nunca será facil ir a Getsemaní, nunca será facil pasar por la cruz, pero sin ellos nos hay gloria de la resurección.\n\nA muchos les gusta la historia de Daniel en el fozo de los leones, pero no quieren pagar el precio para vivirla.\nDios esta demandando de nosotros entrega, porque quiere transformanarnos, quiere que rindamos todo delante de él y su presencia.\nÉl está aguardando, nos espera, los ángeles están guardando silencio, observando qué hemos de hacer, la decisión es nuestra...'
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