La Generación Que Servimos
El servicio es la manifestación visible de una superabundante devoción hacia Dios\n\nOswald Chambers\n\nEl servicio que verdaderamente impacta, es aquel donde dejamos de lado el prestigio y la autoridad de nuestra posición, y servimos simplemente por el gozo de servir.\n\nChristopher Shaw\n\nMĆ”s allĆ” de tratar de explicar las caracterĆsticas del adolescente al que servimos desde el ministerio, quiero ilustrar las tendencias que marcan a esta generación. Como punto de partida explicarĆ© tres actitudes de los adolescentes posmodernos. Luego darĆ© algunas caracterĆsticas de su contexto y por Ćŗltimo, brevemente, veremos las etapas propias del desarrollo integral del adolescente.\n\nInteriorización\n\nEn primer lugar podemos observar una especie de interiorización. Algunos afirman que los chicos de hoy pueden presentar, frente a los adultos, una especie de monaquismo, es decir, encerrarse en su celda interior y no darse a conocer. Esto es resultado de un cansancio de āoĆr palabras huecas, repetidas, huidizas y muchas veces hipócritas. Entonces, renuncian al lenguaje hablado y privilegian el movimiento de sus cuerpos y de las imĆ”genes. Para que el lenguaje hablado vuelva a ser utilizado la palabra tendrĆa que recuperar su valor Ć©tico, casi de documento, que solĆa tenerā como afirma el autor teatral Carlos Gorostiza.\nLos adolescentes no son escuchados y esto da como resultado su silencio. En el caso de ser escuchados su palabra no es tenida en cuenta. AĆŗn cuando tienden a exteriorizar sus sentimientos, pocas veces encuentran el Ć”mbito para hacerlo.\nAlgunos se preguntan por quĆ© el adolescente se encierra o crea nuevos códigos. La respuesta es que no ha sido escuchado, por esto se interioriza con sus códigos en su Ć”mbito. Como afirma la socióloga Cecilia Barone ālos adolescentes han reemplazado la palabra vacĆa de los significados que le dan los adultos por otro lenguaje de su preferencia, como las imĆ”genes y la mĆŗsicaā.\nOtro de los factores que ha contribuido a esta interiorización es la incoherencia en los mensajes o las palabras de parte de los adultos. Los adolescentes no creen lo que no ven. Los adultos se esfuerzan en transmitir valores, pero aĆŗn no han entendido que esta transmisión sólo se logra desde la autoridad que da la transparencia y coherencia entre lo que se dice y se hace.\n\nUna generación sin padres\n\nEn segundo lugar, servimos a una generación sin padres. El sacerdote Henri Nouwen afirmaba que āestamos frente a una generación que tiene personas que los han engendrado, pero no padres, una generación en la que todo el que reclama para sĆ algĆŗn tipo de autoridad, porque tiene mĆ”s edad, porque tiene mayor madurez, porque es mĆ”s inteligente o mĆ”s poderoso, se convierte en sospechoso desde el principioā.\nPropio del adolescente es el abrirse a nuevos vĆnculos sociales por lo que las figuras paternas o de autoridad quedan relegadas. Pero lo que quiero expresar aquĆ es que esta generación que servimos ve que los adultos no quieren envejecer ni aceptan las diferencias propias de la edad. El referente ha dejado de ser el adulto y hoy lo son los adolescentes. Los adultos se esfuerzan en permanecer jóvenes eternamente. Como dice el psiquiatra y reconocido autor Enrique Rojas estamos frente a una sociedad que le da la espalda a la muerte y todo aquello que signifique acortar el tiempo de vida. \nPor un lado vemos a los adultos esforzĆ”ndose por ser adolescentes y por otro vemos que la sociedad apura a los adolescentes para que pierdan rĆ”pidamente su inocencia. Esta contradicción trae como consecuencia la hostilidad de los chicos a toda propuesta de los adultos que hoy āson menores que ellosā. Pero no tanto y al ser silenciados por ālos niƱos viejosā se produce una ansiedad que promueve la interiorización y su consecuencia mĆ”s triste es el suicidio. \n\nEl papel de sostĆ©n en la formación de la identidad de los chicos se debilita, la vejez es tomada como un insulto al desarrollo humano. Como afirma Cecilia Barone āuna sociedad adolescente que sólo vive el presente no marca un rumbo aceptable para la realización de ideales; de allĆ el desĆ”nimo de muchos jóvenes al no poder encontrar su lugarā.\nA medida que la autoridad del adulto se desintegra, los adolescentes son mĆ”s y mĆ”s cautivos los uno de los otros, como contrapartida de este cautiverio se rigen bajo un rĆ©gimen mantenido por su pequeƱo cĆrculo de amigos.\n\nHenri J. M. Nouwen afirma:\nāNo les importa ser considerados por los adultos como descastados o abandonados a su suerte. Pero ser excomulgados por el pequeƱo cĆrculo de amigos al que quieren pertenecer, resultarĆa para ellos una experiencia insoportable. Muchos jóvenes pueden incluso convertirse en esclavos de la tiranĆa de sus compaƱerosā.\nEsto tiene consecuencias serias para el ministerio que llevamos a cabo, ya que este desplazamiento de autoridad quita la posibilidad de un regreso a casa. El hijo pródigo ya no estĆ” interesado en volver sino en permanecer en el pequeƱo cĆrculo de amigos. No ven como relevante el nĆŗcleo familiar.\nMalinowski decĆa que āes imposible imaginar ninguna forma de organización social sin la familiaā. La generación posmoderna pocas veces incluye a la familia en sus planes. Se ha desintegrado el modelo clĆ”sico de familia para integrar nuevas uniones o cĆrculos de pertenencia.\n\nAnsiedad\n\nEn tercer lugar, como resultado de las dos caracterĆsticas anteriores vemos una ansiedad en los adolescentes. La ansiedad es una vivencia de temor frente a algo difuso, vago, indefinido. Este temor se centra en la falta de propósito y en una vida donde nada importa.\nLos chicos de hoy desconfĆan de toda propuesta de cambio de parte de los adultos ya que estos son los que han construido la realidad que los excluye, que los usa como consumidores pero no les da ni voz ni voto.\nāLa generación futura estĆ” buscando desesperadamente una visión, un ideal al que poder entregarse. Para llamarlo de otra manera, una fe. Pero su lenguaje drĆ”stico es a menudo incomprendido y considerado mĆ”s una amenaza o una convicción testaruda que la petición de caminos alternativos de vidaā dice Nouwen.\nAlgunos estudios sobre posmodernidad afirman que los jóvenes de hoy no se entregan por un ideal como en otras Ć©pocas. Creo que los adolescentes carecen, no tan sólo de modelos positivos para la formación de su identidad sino tambiĆ©n una fe o un objeto de creencia autĆ©ntico. EstĆ”n en la bĆŗsqueda de un ideal digno de su confianza, una fe fidedigna y eficaz.\n\nSu contexto\n\nTener conocimiento de la estructura integral de la vida del adolescente es un paso bĆ”sico que debemos dar a la hora de involucrarnos en el servicio hacia ellos. Cuando el SeƱor JesĆŗs se acercaba a las personas conocĆa sus necesidades y se interesaba, no tan solo por su eternidad, sino tambiĆ©n por su actualidad.\nComo lĆderes de adolescentes debemos ser capaces de ver sus necesidades partiendo del contexto o realidades que los rodean (y forman), y sus caracterĆsticas propias de la etapa de desarrollo que viven:\n\n1. Los adolescentes estĆ”n inmersos en un contextoā¦\n\n- Donde la familia no es valorada: por lo tanto, los adolescentes son vĆctimas de familias fragmentadas, donde cada uno hace lo que bien le parece, donde no existe la contención sino el abandono.\n\n- Donde lo mĆ”s importante es lo que tenĆ©s: el consumismo ha hecho estragos en la vida de todos los seres humanos. Los adolescentes han aprendido el falso mensaje que dice que sos por lo que tenĆ©s. Esto, teniendo en cuenta su natural preocupación por ser aceptados trae aparejado ansiedad, soledad, tristeza y estrĆ©s. Como lo expresa Enrique Rojas en su conocido libro El Hombre Light: āel consumismo tiene una fuerte raĆz en la publicidad masiva y en la oferta bombardeante que nos crea falsas necesidades. Objetos cada vez mĆ”s refinados que invitan a la pendiente del deseo impulsivo de comprar. El hombre que ha entrado por esa vĆa se va volviendo cada vez mĆ”s dĆ©bilā.\n\n- Donde se sobredimensiona la belleza corporal: los Ćŗltimos estudios sobre belleza y estĆ©tica hablan de una ruptura de la moda convencional y una bĆŗsqueda de un estilo personal. Sin embargo, los medios televisivos y grĆ”ficos siguen promoviendo un estilo absoluto que trae como consecuencia trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia, no solo en las chicas sino tambiĆ©n en los varones.\n\n- Donde la diversión es sobrevalorada: hoy muchos traducen como significativo aquello que es divertido, de lo contrario no es importante. Esta forma de pensamiento lleva a que el adolescente no valore las formas e instituciones tradicionales como el colegio o la iglesia ya que hay sido catalogados de aburridos. Como consecuencia se han producido y desarrollado un sin fin de ofertas de entretenimiento como forma de vida, dejando a un lado las responsabilidades. Esta es una forma de hedonismo que se rige por una ley mĆ”xima de comportamiento que es el placer por encima de todo, cueste lo que cueste, asĆ como el ir alcanzando progresivamente el mayor bienestar.\n\n- Donde la tecnologĆa promueve la individualidad y la falta de atención: los juegos en la computadora, el DVD, el celular y sus juegos, el box del ciber y la televisión promueven que las personas se despersonalicen. Es decir, que desarrollen un rol diferente, que se alienen de la realidad y no desarrollen relaciones o, lo que peor, rompan con ellas de manera agresiva (familias, amigos, novios, etc.). Esto tambiĆ©n promueve la falta de imaginación o de los elementos que la desarrollan (lectura, escuchar un sermón, etc.) y la inercia en el momento de atención. El Ćŗltimo estudio sobre consumo-cultura desarrollado en la Argentina por la SecretarĆa de Medios de Comunicación del gobierno Nacional reveló que el 52% de los argentinos no han leĆdo un libro en el Ćŗltimo aƱo (La Nación 26/12/05). Esto refleja que el compromiso con la imaginación y el desarrollo intelectual estĆ” abandonado\n\n- Donde los grandes ideales han desaparecido: el proyecto de vida ha desaparecido para esta generación. La lucha por altos ideales ha sido reemplazada por la apatĆa y la crĆtica sin fundamentos ni nuevas propuestas. Hoy todos se quejan de todo y no proponen una alternativa coherente. Los adolescentes han aprendido este hĆ”bito y los ha llevado a desconfiar de todas las cosas y a fundamentar sus ideas en sus propios sentimientos y no en convicciones. El hombre de hoy es frĆo, no cree en casi nada, sus opiniones cambian rĆ”pidamente y ha desertado de lo valores trascendentes, como dice Lipovetsky estamos en la era del vacĆo.\n\n- Donde nada es perdurable: las generaciones anteriores permanecĆan en sus emprendimientos por dĆ©cadas (ya sea negocios, familias, iglesias, etc.). Hoy todo es ātemporarioā: desde el empleo por contrato, hasta parejas que se juntan por un tiempo. Esto presenta un desafĆo para el adolescente ya que los niveles de ansiedad y competitividad son enormes. \n\n- Donde la violencia es extrema: violaciones, robos, insultos, abusos de todo tipo, golpes, suicidios son algunos de los ingredientes que existen en los colegios, en las familias, en la iglesias y en cada pequeƱo rincón del planeta. Esto confunde, trae inseguridad, acarrea fobias y trastornos emocionales a todos, incluidos los adolescentes. Como ejemplos de esto vemos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde se estĆ”n desarrollando grupos de ayuda para ānoviazgos violentosā, los institutos de menores no dan abasto y los colegios estĆ”n abarrotados de adolescentes violentos.\n\n- Donde todos hablan del sexo y lo practican sin pensar en las consecuencias que esta falta de responsabilidad trae. Los embarazos de adolescentes son parte del decorado comĆŗn en los colegios, en los hospitales pĆŗblicos y en las iglesias. Los abortos crecen a pasos agigantados y se busca su legalización. Enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea, sĆfilis, H.P.V., Tricomonas, prurito y herpes genital son habituales en los chicos que tienen actividad sexual. Existe promoción sexual pero no educación sexual y moral. La consecuencia en un paisaje de muerte, abandono y angustia.\n\n- Donde existe las multicreencias: en pocas palabras las personas buscan lo sagrado no la religiosidad en cada creencia. Una persona puede creer de todo un poco, es decir sus convicciones son frĆ”giles. Esto no es ajeno al adolescente quien, ademĆ”s, percibe una falta de coherencia en las instituciones religiosas tradicionales y trae, como consecuencia, la mĆnima probabilidad de anclaje en una iglesia cristiana.'