La Máquina de Agrandar las Cosas

Vivimos en una época donde hay sobrecarga de información y lo que se publica es generalmente la mala noticia, la cual se magnifica; al decir de Chesterton un escritor de principios del siglo XX “el periodista se ocupa de separar la cizaña del trigo... y publica la cizaña” o como se la definió en una publicación reciente “la prensa es la máquina de agrandar las cosas”. \n\nEste título me recuerda la presentación en un campamento de un pseudo-invento que los jóvenes le llamaron así “la máquina de agrandar las cosas”. Se trataba de un artefacto casero al que se le tiraba alguna prenda pequeña como un escarpin o un pañuelo para después de ruidos prefabricados y movimientos graciosos obtener una media larga o una sábana; hasta incluso entraba un bebé y salía un joven con la talla de jugador de básquet, terminando la presentación con un vasito de agua que un desafortunado participante introducía, recibiendo a cambio un baldaso de agua. Realmente sería interesante contar con una máquina para agrandar las cosas y que no fuera la prensa pesimista ni la agranda-tutti trucha.\n\nAunque usted no lo crea Dios tiene lo que podríamos llamar la máquina de agrandar las cosas. Claro que no se trata de un artefacto y no es algo que tenga marketing pues se lo conoce como “sufrimiento”. Miremos por un momento la obra de Dios en su pueblo Israel. \n\nEn Génesis 46:27 dice que “todas las personas de la casa de Jacob (esto es Israel), que entraron en Egipto, fueron setenta” Este era el número inicial... 70 israelitas entraron a Egipto y nos preguntamos ¿cuántos salieron de allí? La respuesta está en Éxodo 12:37 donde dice “partieron los hijos de Israel de Ramesés (ciudad de Egipto) a Sucot, como 600 mil hombres de a pie sin contar los niños”, para ser más precisos eran 603.550 (Ex. 38:26) por lo que haciendo una estimación general entre hombres, mujeres y niños eran aproximadamente dos millones. ¡¡¡Entraron 70 y salieron 2 millones... pero ¿qué método usó? El método del tiempo y el sufrimiento. Israel estuvo 400 años en Egipto y en ese lugar se multiplicó a una velocidad milagrosa, justamente en esclavitud. Para tratar de eliminarlos Faraón, rey de Egipto, usó a lo menos 3 métodos: Lo primero era TRABAJOS FORZADOS (Ex. 1:14). Como esto no funcionó agregaron una ley sobre ellos, esa ley la podríamos semejar a la EUTANASIA donde a las parteras debían eliminar a los varones recién nacidos (Ex. 1:15-17), pero como esto tampoco resultó aplicaron el tercer método el INFANTICIDIO (Ex. 1:22). Sin embargo mientras más sufrían más se multiplicaban. El pueblo israelita es el único pueblo en la historia de la humanidad que se formó y creció en medio del sufrimiento. Si miráramos la historia de la Iglesia veríamos el mismo principio, ésta creció cuando era perseguida.\n\nEl método del sufrimiento no es un método agradable. Lo que sucede es que pensamos que el dolor es algo malo para el hombre, pero quien más nos conoce es el Creador y si Él nos aflige es porque es así como cumple su obra en nosotros. El sufrimiento nos lleva a pensar en otros recursos que no son los humanos, nos obliga a enfocar nuestra visión en otra dirección. Job lo vio en su vida después de perderlo todo: trabajo, propiedades, siervos, hijos y hasta la salud. Y Pablo con su aguijón en la carne aprendió que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad. Un hermano me enseñó una frase dicha por el hermano Daniel Martinez (de San Luis) “cuando veas a un cristiano pasando por la aflicción, sea esta enfermedad o pérdida; quita el calzado de tus pies, pues el lugar que pisas santo es, allí está obrando Dios” \n\nSi estamos pasando por momentos inexplicables; pérdida de trabajo, de salud, bienes, la muerte de un ser querido, la ruptura de relaciones que nos arrancan un pedazo del corazón recordemos que estamos entrando en la máquina del sufrimiento, pues Dios está obrando para hacernos crecer. Pedro nos anima en 1ª Pedro 4:12 “Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que les ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña pasara, sino gócense porque son participantes de los sufrimientos de Cristo para que también en la revelación de su gloria se gocen con gran alegría” , aquí vemos cómo entramos pero allí (en la gloria) es donde veremos el resultado final de esta máquina de agrandar las cosas.'
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