La Peor Excusa

“Otro dijo: he comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses” (Lc. 14:19)\n\nElvio Neder, hermano que pastorea una congregación en Rosario del Tala (Entre Ríos), hizo un comentario acerca de este versículo que no puedo dejar de compartir: “Es muy extraña la excusa que ponen los invitados a la gran cena, para no asistir. Especialmente la del hombre que dijo que había comprado cinco yuntas de bueyes y se excusó de no ir a esa importante reunión porque tenía que probarla. ¿Probarla de noche? ¿Dónde se ha visto eso? Si había un momento menos apropiado para hacerlo era de noche. A veces las excusas para no ir a las actividades programadas de una iglesia se parecen mucho a las que ponían los invitados de esta parábola”.\n\nExcusas, excusas, excusas. Creo que quienes son ancianos, pastores o líderes en iglesias locales podrían escribir un libro con las excusas que a veces escuchan. Las excusas muchas veces son la vestimenta de un “no quiero ir”. Le cuento otra parábola, la llamaremos la “parábola de la cena de amigos”. Alfredo y Mirta han preparado una comida especial para sus amigos más queridos. Alfredo, magnífico cocinero, escogió el menú en base a lo que podían comer cada uno, como algunos tienen niños preparó papas fritas, hamburguesas y hasta sorpresas; una de sus amigas tiene problemas con la presión, entonces hizo para ella y para un amigo vegetariano una comida especial; para los demás preparó la comida que sabía que sería nutritiva y sabrosa. Estuvo la semana amasando, cortando, picando, cocinando y hasta preparó postres especiales. \n\nMirta limpió la casa, la adornó especialmente, hizo con la ayuda de sus hijos centros de mesas, compró un CD pues sabe que será del agrado de sus invitados, un candelero está en la mesa y la vajilla especial está preparada... llega la hora y ninguno de los amigos viene. Les llama a cada uno por teléfono y se entera que Luis tenía un compromiso impostergable; Tita había llegado de trabajar y estaba muy cansada, por lo que decidieron con su esposo estar ese tiempo en familia; mientras que José y Sonia habían tenido una discusión mientras se preparaban para ir y al final prefirieron quedarse y no hacer papelones delante sus amigos. Alfredo y Mirta se sientan a comer junto con sus pequeños la comida especial. Ellos excusarán y comprenderán, pues son sus amigos, pero uno de los niños rezonga: “parece que despreciaron la comida, ¿no?”\n \nLa interpretación de esta “parábola de la cena de amigos” es: el cocinero es el predicador que hablará en la próxima reunión de su iglesia, la cena especial es el mensaje, los arreglos, adornos y música serían los preparativos que se realizarán para esa reunión, y usted, junto con los demás hermanos, es un invitado especial. ¿Habrá una yunta de bueyes para probar?'
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