La Soledad: Amiga o Enemiga

Miles de poemas se han escrito, muchas más canciones se han compuesto, para hablar sobre algo que todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida: la soledad. Mucha gente está tirada en la calle atrapada en algún vicio, porque quieren dejar de sentirse solos, y escapar de la realidad. Gran cantidad de gente se quita la vida porque no le encuentran sentido, y todos tenían en común la forma en que se sentían: solos. \n\nSin duda te has sentido así alguna vez, hay momentos en que los amigos se han ido, sientes que tus padres y tú hablan un idioma distinto, y la relación con tus hermanos deja mucho que desear. Tu corazón está dolido y deseas que alguien te ayude, pero el tiempo transcurre lentamente sin que nada pase, entonces viene la ansiedad y la desesperación te hace dudar de que Dios te ame.\n\nLos momentos de soledad pueden ser buenos aliados, o tus peores enemigos. Como cristianos, muchas veces pasaremos por el desierto, y si puedes esperar, Dios puede enseñarte cosas maravillosas en esos tiempos tan difíciles. \n\nElías el profeta, una vez se sintió tan solo que le pidió a Dios que le quitara la vida, ¿Elías, el mismo que hizo descender fuego del cielo? sí, el mismo. El profeta estaba cansado de ver que su pueblo iba en pos de los ídolos, y la reina pagana Jezabel había mandado a matar a todos los profetas de Dios, y por esa razón Elías huyó al desierto.\n\nAllí Dios se manifestó a su vida, mientras Elías se encontraba en una cueva escondido al igual que lo hacemos muchos de nosotros, Dios lo llamó. Vino un viento tan fuerte que quebraba las rocas, pero Dios no estaba allí, luego vino un gran terremoto, pero Dios no estaba ahí, luego vino fuego, pero tampoco Dios estaba allí, entonces vino un silbo apacible y delicado, y la presencia de Dios estaba en aquel viento suave, los ángeles le dieron a Elías de comer, había pasado 40 días en ayuno, luego Dios le dijo que había otros 7000 en Israel que no habían doblado la rodilla ante Baal y los ídolos, en realidad nunca había estado solo, Elías se levantó con fuerzas renovadas a cumplir su ministerio.\n\nEs en esos tiempos difíciles, en el silencio, cuando puedes hasta escuchar tus latidos, que es más fácil escuchar la voz de Dios, puedes alzar tus manos y tus ojos al cielo, y dejar que el abrazo de tu Padre celestial te rodee y te cubra. Después de tanto llorar, puedes contemplar con los ojos de tu corazón, cómo la mano fuerte de Dios te sostiene, te levanta y se lleva tus cargas lejos de ti. \n\nEs cuando todos tus amigos te dejan, cuando compruebas la fidelidad de Dios, y te das cuenta que Él es el único que no puede fallarte, que nunca cerrará su puerta, ni te colgará el teléfono, ni te dirá que tiene otros asuntos que atender, Él siempre está allí para ti, cuando tú más lo necesitas, y que es mejor confiar en Jehová que confiar en el hombre.\n\nEs cuando viene la enfermedad, y no hay dinero para pagar un médico, cuando en el lecho de dolor tu cuerpo llega al límite de sus fuerzas y clamas al Señor, que puedes comprobar por ti mismo, que no hay Dios como Él que pueda sanar. \n\nSi estás pasando por el desierto, corre a refugiarte en los brazos de tu Padre Celestial, sólo allí estarás seguro, no importa si no entiendes el porqué estás pasando por una prueba, deja que Jesús sea tu compañero mientras atraviesas el valle de la sombra, al final podrás ver la luz, como en un amanecer, y nunca más te sentirás solo, tu Dios estará contigo,como la sombra a tu mano derecha.'
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