Las RaĆ­ces de Amargura

\"Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raĆ­z de amargura os estorbe y por ella muchos sean contaminados.\" Hebreos 12:15\n\n\nĀæHa sufrido en algĆŗn momento de su vida una traición o herida tan profunda de parte de alguien, y no quiere perdonarle? \n\nEs posible que usted de niƱo haya sufrido maltratos o haya sido abandonado por sus progenitores. Es posible que su cónyuge con quiĆ©n se prometió vivir por el resto de sus dĆ­as sobre la tierra le haya abandonado o traicionado, despuĆ©s de aƱos de matrimonio. QuizĆ”s fue engaƱado por un familiar o amigo en un negocio, el cual le dio la espalda precisamente cuando mĆ”s lo necesitaba o han defraudado su confianza. O talvez un hijo en el que usted abrigó grandes expectativas inculcĆ”ndole valores morales ha sido una vergüenza pĆŗblica para usted.\n\nEs en situaciones como las descritas, cuando el perdonar parece imposible, que debemos abrir nuestro corazón al SeƱor y pedirle que nos enseƱe y ayude a perdonar. Son muchas las personas que alimentan un espĆ­ritu rencoroso, sin reconocerlo. Lo penoso es que la mayorĆ­a de los que estĆ”n afectados en vez de superar su dolor, tratan de ocultarlo con expresiones tales como:ā€Yo perdono, pero no olvidoā€. \n\nEn la vida se nos presentarĆ”n alternativas donde debemos decidir si tomamos la decisión de ser perdonadores o rencorosos. La decisión sabia siempre serĆ” la de perdonar, pero debemos entender que aunque tengamos cualquier sentimiento negativo, el perdonar es un acto de nuestra voluntad.\n\nLas consecuencias de un espĆ­ritu no perdonador es el cultivo de las raĆ­ces de amargura, las cuales afectarĆ”n todos los aspectos de nuestra vida, relaciones, emociones, acciones y sobre todo comprometerĆ” nuestro crecimiento espiritual. \n\nSi dejamos que esta condición continĆŗe, terminaremos contaminados por sentimientos que corroerĆ”n nuestra alma, afectando todas las Ć”reas, no quedando fuera nuestro propio cuerpo fĆ­sico con enfermedades asociadas a esta condición, incluyendo algunos tipos de cĆ”ncer. Las raĆ­ces de amargura y la falta de perdón estĆ”n relacionadas con estados de ansiedad, irritación y depresión. A la larga, nuestra rabia interior nos convertirĆ” en seres miserables y gruƱones. Nos encarcelarĆ” espiritualmente y luego nos destruirĆ”. \n\nPero ĀæquĆ© debemos hacer para librarnos de este daƱino y peligroso estado del alma? Primero debemos reconocer e identificar el daƱo que esta amargura pueda haber causado a otros, y el dolor que le ha ocasionado a usted mismo. En segundo lugar usted debe pedir ayuda a Dios y a un consejero sabio, tal vez al pastor o a otro consejero cristiano preparado.\n\nEn este proceso, debe estar preparado para inclusive pedirles perdón a las personas que les haya retenido el perdón. PĆ­dale dirección y sabidurĆ­a a Dios para dirigirlo en este paso trascendental. Este acto es lo que los terapeutas cristianos llaman un acto poderoso de liberación de ataduras espirituales.\n\nTambiĆ©n analice si su espĆ­ritu no perdonador es la razón de sus fracasos personales. Recuerde que usted no podrĆ” cambiar su pasado, pero si podrĆ” cambiar su presente y futuro, tomando la decisión de confesar su pecado y darle gracias a Dios por perdonarnos de todas nuestras ofensas, siendo una de ellas la falta de perdón. Dios en la persona de Cristo y su sacrificio en la cruz del Calvario nos mostró su hondura de perdón hacia nosotros. Nos perdonó en Cristo como parte de su obra de amor por su creación. Solo Ɖl tiene la capacidad de reconciliarnos con Ɖl, con nosotros mismos y sobre todo con los demĆ”s.\n\nregilmedina@hotmail.com'
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