Licencia de Conducir
Arturo, es un joven que ha cumplido la edad requerida para obtener su licencia de conducir, está muy contento porque hoy iniciará el curso de conducción.\n\nEl instructor comienza la clase, le indica las partes del automóvil, y le solicita que observe cuidadosamente el encendido, le demuestra cómo salir y por ese día se dedican a ello, Arturo le manifiesta que él ya sabe conducir que únicamente necesita el documento, el profesor le dice: “ es bueno que sepas pues se te hará más fácil pasar el curso”.\n\nAl día siguiente le permite que encienda el auto y conduzca cuidadosamente dentro del patio de la escuela; el muchacho, llevado por la emoción acelera, el instructor le dice que baje la velocidad, y obedece. En la siguiente clase, transitaron por la ciudad, el instructor supervisó la actividad pero Arturo comenzó a acelerar, el instructor sugirió que baje la velocidad, pero éste al ver la vía vacía aceleró, el instructor muy asustado alzó la voz y dijo: “ ¡Por favor ¡ deténgase”, a la vez que frenó con el freno auxiliar, Arturo se estacionó y el profesor le explicó lo peligroso de la velocidad y la importancia de conducir con precaución, por ese día terminaron la clase.\n\nAl día siguiente volvieron a la calle, ¡De pronto! Un auto se pasó la luz de alto y el instructor frenó evitando un accidente, Arturo lleno de furia persiguió al auto, el instructor le pidió que se detenga, a lo que no obedeció, cuando el instructor logró frenar habían alcanzado al otro auto, fue entonces cuando Arturo le gritó algunas groserías, a las que el otro conductor respondió, el instructor logró mediar el incidente y le dijo a Arturo: “No debes hacer esto ya que es muy peligroso, te puedes accidentar o la otra persona te puede agredir”, Arturo muy alterado le dijo: “Algo se tiene que hacer con esta clase de personas”.\n\nFinalmente terminó el curso, Arturo estaba ansioso por saber los resultados; se molestó tanto al ver que había reprobado, fue a ver al profesor y le preguntó la razón pues él tenía la edad para conducir; el instructor le contestó: “ Es cierto que tienes la edad para conducir y sabes guiar un vehículo, pero no estás preparado para circular por las calles con la presión que existe en ellas”, él respondió: “ No es justo, yo sé que puedo controlarme”; se calmó por un momento y dijo: “por favor otórgueme el certificado le prometo tener precaución” el instructor contestó: “ lo siento, no lo puedo hacer, debes repetir el curso”.\n\nAlgunas veces en nuestra vida cristiana actuamos de ésta manera; asumimos que al llegar a cierta edad o al pasar por diversas situaciones, estamos preparados para asumir mayores responsabilidades y que podremos manejarlas, pero cuando llega el momento podemos hacernos daño con ello.\n\nEsta vez quiero animarte a analizar si hoy es realmente el tiempo para dar pasos más grandes en tu vida, si las decisiones que estás tomando están siendo guiadas por el instructor de instructores, Jesús; recuerda que él sabe el tiempo adecuado porque te conoce, pero mucho de ese tiempo depende de ti; mientras más te esfuerces en escucharlo y obedecerlo mucho más rápido lograrás tus metas. Ve; corre a buscar a Jesús, estoy segura que él no quiere que pases repitiendo cursos sino que disfrutes de lo que tiene para ti.\n\n“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” Eclesiastés 3:1.'