Los Cachorros

Eliana, es una niña de ocho años, está muy contenta porque le compraron una pequeña perra, le construyó su cama, compró su alimento y pasa con ella todo el día, la quiere mucho.\n\nLuego de un tiempo fue a visitar a Carla quien también tiene una linda perrita, las niñas muy contentas salieron acompañadas de la niñera al parque para hacerlas pasear, todo iba de maravilla cuando de ¡pronto! Un perro muy grande ladró fuertemente asustando a las niñas quienes soltaron a sus mascotas, las cuales salieron a la calle y fueron atropelladas por los autos.\n\nLas niñas comenzaron a llorar y fueron a sus casas; la madre de Eliana le dijo: “No llores mi amor esto sucede, tienes que ser fuerte, ya te compraré otra” la niña seguía llorando, su madre le volvió a decir: “ Ya te dije que no llores, tú eres una niña muy fuerte y no quieres decepcionar a mamá ¿verdad?” La niña dejó de llorar inmediatamente. La madre ordenó a la empleada que botara al animal; durante todo el día Eliana mantuvo un rostro entristecido, pero no volvieron a tocar el tema.\n\nCarla, llegó a su casa llena de lágrimas y le contó lo sucedido a su madre quien la abrazó y le dijo: “ Lo siento mucho mi amor”, la niña seguía llorando y le decía “ yo tengo la culpa mami, si no hubiera salido estaría viva” la madre le dijo: “No mi amor, no tienes la culpa esto hubiera sucedido de todas maneras, ¿qué te parece si la enterramos?”, Ella aceptó, realizaron el acto, la niña lloraba pero su madre la abrazaba, luego le dio un beso. Al llegar la noche mientras la preparaba para dormir le preguntó ¿cómo te sientes? Extraño a mi perrita, ¿Crees que ella me extrañe? Estoy segura que sí porque te quería mucho, pero creo que ahora está contenta en el lugar que está”, la niña dijo: “Tienes razón mami ella debe estar jugando con otros perritos verdad? La madre contestó: “ Seguramente mi amor”, la niña abrazó, le dio un beso a su madre y le dijo: “ Te quiero mucho mami” ella contestó: “yo también mi amor”.\n\nAlgunas veces en nuestra vida desde pequeños nos enseñan o asumimos la manera de enfrentar el dolor como Eliana, confundiendo la fortaleza con evasión y la mantenemos inclusive después de conocer a Cristo, nos hacemos los fuertes pensando que no podemos decepcionar al Rey de Reyes pues al vernos tristes y llorando puede pensar que desconfiamos de él. Muchas veces entramos en éstas luchas internas logrando únicamente acumular dolor que tarde o temprano saldrá a la luz, y tal vez éste sea tan grande que te impulse a decidir separarte de su amor pues no te consideras lo suficientemente apto para cumplir lo que tú crees que son sus “exigencias”.\n\nSi este es tu caso, hoy quiero animarte a dejar esa posición, y a seguir el ejemplo de Carla, quien se refugió en el amor de su madre, confesó su dolor, se dio cuenta de su impotencia, le presentó sus dudas y temores limpiando así su corazón para tomar nuevas fuerzas para continuar. Recuerda que hay un tiempo para todo (Eclesiastés 3: 1,4), y si hoy es tu tiempo de llorar no lo evites, pero hazlo como se nos ha enseñado, en oración. Ve hacia Jesús él te está esperando con los brazos abiertos para escucharte, acompañarte, ayudarte y limpiarte las lágrimas con su amor. \n\n“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”. Santiago 5:13'
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