Los Hijos del Trueno
“Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno\" (Mc. 3:17)\n\nEntre los apóstoles había unos hermanos muy especiales, eran pescadores y tenían un carácter tan particular que Jesús los llamó los hermanos Boanerges, esto es “hijos del trueno”. Eran Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, y que por diferentes referencias deducimos que eran parientes de Jesús (aparentemente primos) Comparar Mateo27:56 y Juan19:25. Hubieron 2 incidentes que desnudaron la fogosidad de este “dúo dinamita”, pues pidieron cosas que los demás no pidieron.\n\nPidieron fuego del cielo. En Lucas 9: 51-56 cuenta que al pasar por una aldea samaritana y no ser recibidos por ellos estos hermanos querían que cayera fuego del cielo para consumir a los habitantes de la aldea. Esto era evidencia de una actitud equivocada: la IRA por no ser aceptados, ellos querían ser profetas y mostraron tener el complejo Elías. Este profeta en una oportunidad mandó que cayera fuego del cielo, y unos soldados samaritanos murieron quemados. Ellos no supieron manejar el rechazo de los demás y eso trajo la reprensión del Señor “vosotros no sabéis de qué espíritu sois” (v55) y la solución a esa actitud fue mostrarles el propósito de su misión en relación a los demás: “he venido no para perder las almas sino para salvarlas” (v 56)\n\nPidieron tronos. La otra ocasión en que estos hermanos mostraron sus mañas fue por medio de la mamá (Mt.20:20-28). “Señor quiero que en tu reino mis hijos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Allí se puso en evidencia otra mala actitud: la AMBICIÓN de un lugar prominente, ellos querían ser reyes y mostraron tener el complejo Mesías. Juan y Jacobo no supieron manejar las aspiraciones personales y esto trajo una reprensión de parte de Jesús “vosotros no sabéis lo que pedís” (v22) y la solución a esa actitud fue mostrarles el propósito de su misión en relación consigo mismo: “no he venido para ser servido sino para servir y dar mi vida” (v28).\n\n¿Y que pido yo? ¡Cuánto que nos parecemos a veces a estos hermanos!! ¿no le parece?. Nuestras actitudes de IRA y AMBICIÓN a veces están disfrazadas por pretendidas expresiones de santidad. Y esto nos puede ocurrir porque no sabemos de qué espíritu somos (no nos conocemos a nosotros mismos) o no sabemos lo que pedimos (no medimos lo que exige el Señor a cambio). ¿Cómo contrarrestar estas actitudes carnales e inmaduras?. Reconocer en su presencia para qué estamos aquí, el propósito de nuestras vidas. Estamos aquí no para perder a las almas sino para salvarlas, estamos aquí no para ser servidos sino para servir. “Imprime alma mía esto en las fibras de tu corazón, y el fuego de tu carácter será usado no para quemar a otros sino para moldearte a Su imagen. Amén.”'