Los Negocios de Mateo I

“Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos” (Mt. 9:9)\n\nEste discípulo es conocido como Mateo hijo de Alfeo (Alfeo = cambiante o cambiar)( Mc. 2:14). La ciudad de nacimiento era Capernaúm (Mt. 9:1)\n\n1) Su Contradicción:. Su nombre deriva del hebreo MATTAI, Abreviatura de MATTANYA, “Regalo de Dios” o “Don de Jehová”. También es llamado Leví (Lc. 5:29). Sus padres le vieron como “regalo de Dios”, pero su ocupación de recaudador de Impuestos o publicano (Mt. 10:3) no reflejaba el carácter de su nombre, mas bien que un regalo de Dios era una estafa de Roma. Mateo es una buena ilustración de lo que ha sucedido con el ser humano, ha sido creado para ser el regalo de Dios, la perla de la creación “le has hecho poco menor que los ángeles y le coronaste de gloria y de honra” declara David; pero el pecado ha trastocado los propósitos elevados de Dios para el ser humano y lo ha transformado en una gran contradicción. El hombre ya no es el medio por el cual Dios administra y gobierna el mundo, sino mas bien es un fraude. Pues nuestro mundo es como Mateo, hijo de Alfeo esto es hijo del Cambio; porque “cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de hombre corruptible” (Ro.1:23) y “cambiaron la verdad de Dios por la mentira” (Ro. 1:25)\n\n2)Su Conversión. “y le dijo sígueme, y se levantó y le siguió”. De ser Mateo el Publicano “ocupado en los negocios del Cesar” pasó a ser Mateo el Apóstol “ocupado en los negocios de Dios”. Paul Young destaca que de las tres listas de apóstoles, la única que dice “Mateo el publicano” es la de Mateo, pues Marcos y Lucas simplemente dicen “Mateo” sin hablar de la ocupación, posiblemente por el estigma que representaba; pero Mateo quiere dejar registrado el sitio de donde Dios le sacó. Bien podía cantar Mateo “¿qué sería de mí si no me hubieras alcanzado? ¿Dónde estaría yo si no me hubieras perdonado?” \n\nUn cambio de mesa Una de las cosas que marcaron drásticamente su conversión fue el cambiar la mesa asociada al Cesar por la mesa asociada al Señor. Pasó de la mesa de la traición a la mesa del testimonio; de la mesa en que se recaudaba dinero a la mesa en que se repartía perdón; de la mesa de la ambición a la mesa del amor. \n\nLa actitud de Mateo nos desafía hoy a cambiar el sentido de nuestras vidas. ¿Eres en verdad un don de Dios para quienes te rodean o eres un fraude? ¿Eres un canal de bendición o estás en un tobogán espiritual? Tu decides en qué negocios estar: los de Cesar o los de Dios. Di hoy, alma mía, con Jesús: “En los negocios de mi Padre me es necesario estar” (Lc. 2:49).'
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